María Eugenia Passini y Sebastián Pertiné llevan adelante uno de los lugares preferidos por los porteños: un takeaway canchero, gourmet, con opciones diferentes y accesibles. Una vuelta de tuerca a los mediodías en la ciudad.


Si hay algo que les sobra a Sebastián Pertiné y a María Eugenia Passini es frescura. De un día para el otro se animaron a soltar sus trabajos de oficina de toda la vida para aventurarse en el mundo de la gastronomía. Y hoy, hace tres años que iniciaron el éxito de Fresco, más que un restaurant, un concepto:comida de estación, simple, de cero y en el día. Fueron pioneros en llevar a Microcentro un takeaway con opciones diferentes, gourmet pero cancheras y accesibles. Hoy tienen tres locales, uno en Microcentro, otro en Torre Bellini y uno en Salguero, en el corazón de la Torre Line Park. Todos sorprenden por su diseño,el uso del color en los platos, y sobre todo por el sabor. Además tienen un centro de producción con un equipo de treinta personas donde se elabora absolutamente todo lo que sirven, desde los aderezos hasta la pastelería. Han realizado catering para muchos eventos importantes y la gente que va a sus locales se vuelve fan.

– ¿Cómo fue que los encontró la vida? ¿Y la gastronomía?

–María Eugenia Passini: Él es primo de mi marido, somos familia. Todo empezó en un viaje a Nueva York. Él viajó con su familia y yo con la mía, y casualmente nos impactó mucho el servicio takeaway de allá. Lo que vimos nos flasheó y dijimos “hay quehacer algo así acá”. Era comida un poco más canchera. A partir de ahí empezamos a juntarnos y a pensar en cómo y dónde brindar comida de calidad, más gourmet, con otro tipo de servicio.

¿Ya se dedicaban a la gastronomía?

–Sebastián Pertiné: No, yo laburaba en el Banco Citi y renuncié con la idea de hacer algo gastronómico, pero no teníamos tan claro qué cosa podía hacer cada uno. Los dos veníamos de trabajar muchos años en el Microcentro. El fastfood estaba muy pensado como chatarra, y nosotros quisimos priorizar los ingredientes, la forma de elaboración. Así que sumamos a Fernando Trocca, que estuvo desde la apertura, ya Hugo Macchia, ellos fueron las personas que pensamos para llevar a cabo nuestra idea de darle una vuelta de rosca a la comida rápida, natural y sana.

“Es un estilo de vida, con lo bueno y lo malo, porque nada es color de rosas, como emprendedor tenés que hacer un sacrificio gigante. El público de Fresco es medio fan, hay gente que viene a comer cuatro veces por semana, están siempre esperando algo nuevo.”

¿Cómo fue ese cambio de vida para ustedes, de trabajar en una oficina a dedicarse a esto?

–S. P.: Tuvimos mucho tiempo de brainstorming, noches y noches, tengo miles de cuadernitos Moleskine anotados. Fue un super desafío, y sigue siéndolo todos los días. Yo estudié cine, relaciones públicas y marketing, así que de todo lo que respecta a lo comercial del área de branding y comunicación me encargo yo. No delegamos nada, lo trabajamos in house. Somos celosos.

–M.E.P.: Sí, estamos en todo. Yo estoy más en la parte gastronómica, estudié gastronomía en su momento, veía El Gourmet 24 horas por día, vengo de una familia muy tana; nos gusta cocinar, hacer buenos platos, pero nada que ver con la gastronomía profesional, siempre muy hogareño el tema. Yo solté feliz lo que hacía antes.

Empezaron con la sucursal de Microcentro. ¿Qué recuerdan de ese comienzo?

–S. P.: Fue un desafío porque no había nada por ahí, sólo tenías La Panadería de Pablo, como a veinte cuadras. Esa vorágine de tantos lugares por Reconquista y Plaza San Martín hace que pierdas el foco, que no pares a diferenciar. Salir de ahí a nosotros nos permitió entrar. Caímos en el diseño de Horacio Gallo y eso impactó. Al principio todos pensaban que los íbamos a matar con los precios al ver las columnas gigantes, todo vidriado, azulejos. Pensás que un café te va asalir 500 euros, pero no, es más barato que el “Bar del gallego”. Después abrimos Torre Bellini, que es el más atorrante desde el diseño, y abre también de tarde-noche, para tomar tragos y comer picadas, los fines de semana hay brunch. Y ahora abrimos Salguero, que también está pensado para realizar eventos. Es más tipo buffet de hotel que takeaway.

¿Qué significa Fresco para cada uno de ustedes?

–M.E.P.: Es como un experimento, es estar probando cosas nuevas todo el tiempo. Nos inspiramos, viajamos mucho a Nueva York y recorremos lugares super variados, desde restaurantes con estrellas Michelin hasta los puestitos callejeros de falafel de Greenwich Village.

–S. P.:Para mí es un estilo de vida, con lo bueno y lo malo, porque nada es color de rosas, como emprendedor tenés que hacer un sacrificio gigante. El público de Fresco es medio fan, hay gente que viene a comer cuatro veces por semana, están siempre esperando algo nuevo. Es un desafío constante. Estamos convencidos delo que queremos hacer: “Tarda en llegar y al final hay recompensa”.