Con su numeroso grupo de amigos y en su departamento de Hangzhou, este afiliado al partido comunista inició Alibaba, el “mercadolibre oriental” que lo llevó a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo.

No fueron 40 ladrones, sino 18 personas en un departamento de la ciudad de Hangzhou las que fundaron Alibaba, el “mercadolibre chino” en 1999. Poco después de haber conocido internet, Jack Ma, alma máter de la plataforma, vio la gran oportunidad de dar a conocer parte de su cultura al resto del mundo. El nombre de la página de compraventa de artículos surge por considerar el sitio como una puerta de acceso del mundo hacia China, como si se tratara de un “ábrete sésamo”.

En pleno auge de la web, fue el afiliado al partido comunista chino Jack Ma quién decidió citar en su departamento a 17 amigos que creía podían ayudarlo en su proyecto. Fue así como, con un capital inicial de 50 mil dólares, surgió una compañía que hoy tiene un valor de capitalización de mercado (cantidad de acciones multiplicado por su valor) de 400 mil millones.

Pero Jack no fue exitoso desde el comienzo, y tuvo que sortear muchos obstáculos para convertirse en el hombre más rico de China y vigésimo del mundo según la revista Forbes. Mucho antes de tener 35,4 miles de millones de dólares en su cuenta bancaria, Ma tuvo problemas para conseguir empleo: cuando la cadena de comida rápida KFC desembarcó en su ciudad 24 personas aplicaron para trabajar, de las cuales 23 fueron contratadas. Ma fue el único rechazado, dado su físico poco atractivo para los clientes, tal y como lo expuso durante su presentación en el World Economic Forum.

Nunca fue el mejor estudiante, reprobó exámenes finales en la secundaria y fue rechazado de la Universidad de Harvard en diez ocasiones. Sorprende más la cantidad de intentos que su posterior resultado. “No soy bueno con los números, nunca estudié administración y hasta la fecha no puedo leer un reporte de contabilidad” declaró una vez consagrado. 

“Perseverancia” es la palabra que mejor lo define. Aprendió inglés interactuando con turistas anglosajones en su ciudad: todos los días después del colegio, y luego de una hora en bicicleta, arribaba al hotel donde se hospedaban para poder conversar, lo que posteriormente le permitió dar clases de “inglés comercial” a empresarios chinos que se aventuraban en la exportación de productos cuando el país se abrió al mundo.

Su personalidad le permitió triunfar en los Estados Unidos. En 2014, la oferta pública de venta de acciones de Alibaba en la Bolsa de Nueva York logró el récord histórico de recaudación con 25 mil millones de dólares, razón por la cual se convirtió en el primer ciudadano chino en ser portada de la revista Forbes. En 2015, la plataforma generó un número de ventas por valor de 463.000 millones de dólares, superando a otros gigantes como eBay y Amazon. Hoy por hoy, Alibaba representa el 80% del comercio electrónico en China y cuenta con más de 66 mil empleados.

Jack adjudica al rol femenino gran parte del éxito de su compañía: “Uno de los secretos del éxito de Alibaba es que tenemos muchas mujeres, más precisamente el 47% de nuestra empresa. Si querés triunfar en el siglo XXI tenés que capacitar a los demás, asegurarte que las otras personas sean mejores que vos.De esta manera vas a tener éxito. Me parece que las mujeres piensan más en los demás que en sí mismas, siendo esta una de las razones que las hace fundamentales en cualquier organización”. También impulsa que el traspaso generacional sea lo más fluido posible, formando y apoyando a los más jóvenes.

A sus 54 años, y luego de 19 al frente de la compañía, Jack Ma anunció su renuncia al cargo de CEO de Alibaba a partir de noviembre de 2019, momento en el que pasará a formar parte de la junta directiva, para abandonar definitivamente la compañía en el año 2020. De esta manera, se suma a otros billonarios que decidieron alejarse de su empresa para dedicar el tiempo a otros asuntos, como Bill Gates. Sus horas se distribuirán entre la filantropía y el Tai Chi. Su sucesor como CEO será Daniel Zhang, pero esa ya es otra historia.