Lejos de los estadios colmados y el pogo más grande del mundo, una nueva propuesta conecta al artista con su público para vivir una experiencia única, donde la intimidad y el silencio son los verdaderos protagonistas.


Conciertos en el living. De eso se trata esta nueva forma de escuchar música en la intimidad de las casas. Lejos de la masividad de los clásicos recitales, el artista y su público conectan con el arte y viven una experiencia multisensorial, en la que el silencio y la tranquilidad son los protagonistas. Descubrir nuevos talentos y disfrutar del sonido en su estado más puro, una tendencia que crece en la escena local.

Gundelach – Sofar Oslo

SOFAR: SONGS FROM A ROOM

Son los pioneros de la movida. Empezó en Londres en 2009, en el living de la casa de Rafe Offer, uno de sus fundadores. Allí, ocho amigos cansados de bares en donde la música no se escuchaba bien se reunieron para disfrutar de un concierto íntimo. Sentados en el suelo y en absoluto silencio, presenciaron la actuación de un músico sin una mínima distracción. Lo cierto es que, desde ese momento, el fenómeno no paró de crecer: hoy Sofar se convirtió en una comunidad global presente en 425 ciudades del mundo. “Sólo en 2018 organizamos 5.700 shows en donde tocaron más de diez mil artistas. Nuestra misión es devolverle la magia a la música en vivo”, cuenta Hernán Pato Herrera, team leader de Sofar Argentina. La fórmula es la misma en todos lados: la locación es secreta, se revela 36 horas antes del show y para poder asistir hay que postularse a través de la web. Los artistas son sorpresa y sus muestras se desarrollan en lugares como livings, terrazas o patios, sin amplificación. “En esta era en donde todo lo googleamos, la idea de Sofar es venir despojado de conceptos para poder conectar con lo esencial”, dice Herrera.

HOME CONCERTS: UN NETFLIX DE MÚSICA

“Una comunidad de artistas.” Así define Nicolás Guzmán, uno de sus creadores, al ciclo de música en livings más grande de la Argentina. Home Concerts arrancó este año y ya se replicó en lugares como España, Alemania y los Estados Unidos. “Nuestro objetivo es democratizar la música. Estamos armando una web que va a funcionar como un Netflix de artistas. Todo lo que pasa en los shows se graba, se edita y se sube a esta biblioteca de contenidos. Cada músico va a tener una ficha personal, en la que van a estar todos sus videos y redes sociales. Queremos acercar a los artistas under al público y facilitarles una plataforma de marketing”, explica. Los recitales ocurren en lugares relajados, en formato acústico, y los géneros varían desde el bluegrass, el jazz, el blues y el gospel hasta el folk. ¿Lo que sigue? “En marzo de 2019 arrancamos en Milán, Italia, y en Ámsterdam, Países Bajos. Otra de las novedades es que vamos a sumar microteatro a nuestras fechas”, adelanta Guzmán.

Bee Bakare – Sofar Los Ángeles

NÓMADE: CON MEMBRESÍA OPCIONAL

 A un nómade no le importa el lugar, sino la necesidad de comunicar. Bajo esa premisa, en 2016, Jerónimo Saravia y Simón Benegas emprendieron Nómade Somos. “Nos da lo mismo en donde estemos mientras podamos apreciar la música en silencio. Buscamos bajar los escenarios del pedestal, porque lo que importa realmente es la esencia de lo que uno comunica. Cuando la atención de todo el público está en el sonido, la energía se mueve en una misma frecuencia y suceden cosas inexplicables. La diferencia es abismal cuando hay una o dos personas susurrando por atrás o mandando un mensaje de WhatsApp”, aseguran. Hay shows una vez por semana (en barrios de Ciudad de Buenos Aires y zona norte), y para asistir se sugiere conseguir una membresía: pagando el mismo valor de una entrada, se tiene acceso a todos los shows del mes.

LIVING DE CANCIONES: PARA ESCUCHAR Y ESCUCHARSE

La casa en Villa Ortúzar de Federico Kon, uno de los organizadores, se convirtió en un espacio de expresión y encuentro de artistas. “Somos un grupo de cantautores que compartía un taller de composición. Cuando terminó, nos dimos cuenta de que nos faltaba esa ida y vuelta con el otro. Por eso surgió el ciclo”, dice Verónica Ruiz, otra de las fundadoras. La música, siempre de autoría propia, es todo lo que necesita un artista para presentarse a tocar. “Para que sea equitativo, cada uno lleva tres canciones. Pueden ser de cualquier estilo y género musical. Lo único que no está permitido es hacer covers”, explica. Se organiza una fecha por mes, siempre los domingos, de 19 a 22. ¿Lo más lindo? El público lleva lo que quiere tomar y comer para compartir en una mesa comunal después del evento.