Ciudades que inspiraron obras de literatura fantástica, paisajes desérticos como de una película de Tim Burton, leyendas urbanas que todavía nadie pudo desmentir. El mundo está lleno de sitios e historias espeluznantes, y para conocerlos de cerca hace falta mucho más que valija y cámara de foto. Nuestras recomendaciones para almas desafiantes.


1) Transilvania, Rumania

Territorio del príncipe Vlad El Empalador, personaje que inspiró al novelista Bram Stoker para crear al conde Drácula, esta región rumana es una de las más misteriosas. Ubicada a dos horas en auto de Bucarest, en ella se puede visitar el castillo de Bran, la fortaleza medieval que remite a la residencia del vampiro más famoso del mundo. Aunque jamás vivió ahí, sus alrededores están ambientados en su homenaje: la calle principal está repleta de negocios de souvenirs adornados con crucifijos, ajos e imágenes de corazones sangrantes.

 

2) Triángulo de las Bermudas

En pleno océano Atlántico, al unir las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami, se forma un triángulo imaginario que da origen al famoso Triángulo de las Bermudas. Esta zona se hizo conocida en 1945, cuando una escuadrilla entera de aviones estadounidenses desapareció sin dejar rastro alguno. A partir de ese momento, ocurrieron múltiples y misteriosas desapariciones de barcos y aviones con toda su tripulación, pero aún nadie pudo explicar el fenómeno. Actividad paranormal, puertas interdimensionales y agujeros negros de la naturaleza son algunas de las hipótesis. ¿Te arriesgarías a navegar por la zona?

 

3) Edimburgo, Escocia

Un castillo en el que, dicen, se han visto merodeando a veteranos de guerra, leyendas, cuentos de fantasmas y callecitas estrechas que conducen a los suburbios de la ciudad. La capital escocesa está plagada de fenómenos paranormales y recorrerla de noche puede ser escalofriante. Para los más aventureros, se ofrecen tours nocturnos que suelen incluir paradas en cementerios, como el de Greyfriars o el de Calton.

 

4) Oaxaca, México

Si viajás a este lugar, no podés perderte la clásica celebración del Día de los Muertos. Todos los años, del 31 de octubre al 2 de noviembre, los lugareños invocan a los espíritus de sus ancestros en una ceremonia popular no apta para cardíacos. El propósito no es ahuyentar a los fantasmas ni escapar de ellos, sino agasajar a los difuntos e invitarlos a convivir en el mundo terrenal. Los días previos, los mercados de la zona se llenan de pan muerto, calaveras de dulce, velas y coronas de flores.

 

5) Villa Epecuén, Argentina

Ubicada a orillas de la laguna Epecuén, a 600 kilómetros de Buenos Aires, se creó esta villa turística a mediados del siglo XX, famosa por sus aguas termales y salinas. Pero en 1986, el pueblo entero quedó sumergido tras una inundación y así se mantuvo durante casi 30 años. Muchas supersticiones se crearon en torno a este lugar, hasta que un día el agua se evaporó y los restos salieron a la luz. ¿El escenario actual? Totalmente devastador: hay muros derrumbados, hoteles antiguos vacíos y las calles están repletas de escombros.