En tiempo real y desgrabado fielmente: sus sueños eróticos, el poliamor antes del escándalo mediático, las relaciones tóxicas, sus debilidades al enamorarse y sus deseos más íntimos.


El 26 de noviembre, con su banda Zero Kill, Benito Cerati lanza su tercer álbum, titulado Unisex. Una fábula acerca de lo identitario y el placer, espejos con los que se define y se recorta de la masa, muy lejos de las expectativas que puedan tener con su dinastía. Nadie es igual a él. Amor, igualdad y sueños húmedos con la criatura unisexual que calienta cuando posa y hace pensar cuando habla.

–¿Alguna vez alguien se adjudicó alguna de tus letras y te lo dijo?

–Me pasó con mi ex, que una vez me dijo: “Che, esta canción me suena un poco a lo que vivimos”. Y yo le dije: “Sí, era eso”.

–No lo escondiste, digamos.

–No, lo acepté.

–¿Con qué canción fue?

–“Reencarnar”, que fue el primer single, encima. Me habían dicho de la discográfica que era el elegido, y yo: “Ay, no. Voy a tener que hacer video, va a sonar en todos lados, voy a estar hablando sobre eso y cantando toda una vida una canción sobre mi ex, qué horror”.

–El arte es eso también, se den cuenta o no.

–Es verdad. Cuando sale para afuera se vuelve más universal y por ahí uno canta y no es que piensa en esa situación. Ya está mecanizado, ¿entendés? Y después la gente les empieza a dar sentidos distintos a las canciones y por ahí descubro otras interpretaciones que también pueden ser. Uno también escribe desde el inconsciente, y por ahí cree que escribe sobre algo y tres años después descubre que también hablaba de algo más. Pero te das cuenta con el paso del tiempo. Las cosas que decimos no tienen un solo significado.

–Además escribís mucho, por lo que me contaste.

–Sí, porque siempre empiezo a escribir poéticamente. Y lo que yo hago es escribir letra y música por separado y después las junto. Como ese jueguito que es un panel que tenés que conectar dos cositos y se prende la luz cuando lo lográs. A veces tenés que recortar para que entre en la canción lo que escribiste. Es re loco, son dos cosas por separado que se juntan.

–Hablábamos de lo inconsciente de la creación, ¿los sueños influyen lo creativo?

–Mirá, yo escribo mis sueños porque hace bien para la memoria. Posta que ayuda un montón. No sé si directamente mi música haya tenido una implicancia de los sueños, no recuerdo si tengo alguna letra basada en algún sueño. No he tenido la inspiración suficiente, pero sí tienen peso en mi vida. Me gusta mucho despertarme y ver qué me quiso decir un sueño. Tomo los sueños para ver un poco qué me está pasando o qué está por venir.

–Necesito que me cuentes qué hacés con Troye Sivan en tus sueños.

–En el último sueño estábamos en un crucero y él estaba tocando, ¡ay, qué horror! Yo era el novio que lo acompañaba. Esperaba a que terminara.

–¿Estabas aburrido?

–No, estaba cómodo, tomando algo (risas).

–Es genial. Eras el sex toy de Troye.

–Sí, ponele. El público era toda gente en una piscina gigante escuchándolo. Era bastante buena la escena.

–¿Era de noche?

–No, era de día y estaba soleado.

–Ah, yo me había imaginado escenas sexuales entre ambos.

–Sí soñé que me lo chapaba. Es que soñé varias veces con él. Tuve un momento en el que escuchaba mucho sus discos y veía mucho sus videos y eran de inspiración. Es como que te quedan en la cabeza. Yo creo que toda relación tiene algo libidinoso metido. Entonces que te guste un artista también tiene que ver con poner deseo y fantasía.

“Cuando tengo un sueño sexual con alguien con quien jamás había fantaseado, me levanto y quiero tener algo con esa persona. No se me va, se me vuelve una fantasía.”

–Es como que el deseo está en todo pero la gente necesita apagarlo.

–Y más si es tan incorrecto como la homosexualidad. Ahí se tapa más. Pero lo que te quería decir más atrás era que si yo tengo un sueño sexual con alguien con quien jamás había fantaseado, me levanto y quiero algo con esa persona. No se me va, se me vuelve una fantasía.

–Y por el nivel de realismo, ¿sentís si acabás en un sueño?

–No me llegó a pasar eso tan así pero me levanto con eso en la cabeza y sólo necesito acabar. Te despertás con ese deseo de que pase eso con una persona impensada. Por eso creo que son esas cosas que tenés reprimidas, “¿cómo voy a calentarme con esta persona?”.

–¿Y eso después cómo se lleva en la realidad?

–Depende. Hay momentos en los que quiero concretar esas cosas y otros en los que está más con uno y el sexo es con uno mismo.

–¡Amo! Es inevitable, nos tenemos. No necesitamos tanto de otros, ¿o sí?

–Creo que somos sociales y necesitamos de otro, pero hay momentos en los que se necesita uno para descubrirse. Uno siempre está en evolución constante para descubrirse a sí mismo, y cuando nos encontramos con otro también buscamos algo de nosotros. En las relaciones de pareja se ve mucho esto, que te vuelven reflejadas las cosas que no te gustan de vos y es un desafío.

–Claro, te reconocés en el otro, para bien y para mal.

–Y si a la persona la querés mucho, reconocés esas cosas que ves reflejadas y las querés cambiar. Creo que te vas perfeccionando con base en tu relación con los otros y en la autocrítica.

–Hablando de autocrítica, ¿en qué creés que sos difícil en el amor o en las relaciones?

–A ver… cómo lo puedo decir. Lo que más me cuesta es entender que ya no puedo seguir buscando ciertas cosas. Cierto tipo de personalidades y conflictos que no puedo seguir viviendo, y sin embargo me siguen atrayendo personas así.

–Lo tenés re sabido y volvés a repetir.

–Entonces pienso que no me terminó de caer la ficha con algo de eso. Creo que uno vuelve porque todavía no lo entendió como debía. No creo que tropezarse con la misma piedra dos veces esté mal; hasta que llegás a darte cuenta.

–El otro día leía a alguien que ponía algo así como que había tantos amores como personas, y que uno amaba de mil maneras. ¿A vos también te cambia así la percepción del amor?

–Estoy de acuerdo con eso y justo estoy en un momento en el que me cambió la percepción y por eso quizás estoy en un momento de reflexión. Estoy solo pero estoy reevaluando mi relación con la gente para que sea más sana y con menos toxicidad cultural, digamos.

–¿Detectás si te mienten?

–A mí por suerte no me ha pasado. No creo que en las relaciones que tuve haya habido problemas de infidelidades, no recuerdo. También porque suelo ser bastante laxo con eso y no soy celoso. Creo dar un buen espacio de comunicación y a la pareja le doy la misma importancia que a una relación entre amigos. Hay demasiado foco en la pareja.

–¿Por qué ocupa tanto lugar?

–Hoy en día una pareja es alguien que descubriste, que tiene mucho que ver con vos, además tuviste piel y se incorpora en tu vida. ¿Por qué tendría que ser algo tan glorificado y con tantas reglas y con tanto impuesto? Lo veo como algo más libre. Es como si con los amigos tuviéramos muchas cláusulas: sólo podés tener un amigo. Todo esto que me di cuenta tiene que ver con que descubrí que el amor está en todos lados, no está sólo en la pareja.

–Estamos muy sedimentados por concepciones y chips impuestos. Nos criaron con que hay que enamorarse y eso te va a elevar, te va a salvar y es algo aspiracional, que tiene que “tener un final feliz”. No, no, uno se va a elevar solo y no depende de una compañía.

–Totalmente. Todos te forjan para ahí. El adoctrinamiento sentimental.

“Cuando sentí amor por una persona nunca dejé de sentirlo. No quiere decir que dejo de sentir amor, en su momento las amé y no se me va, por más que yo tenga cosas para decir de ellos o ellos acerca de mí.”

–Y ni hablar del sexual.

–A veces confunde esto de lo sexual. No es que una persona quiere tener algo sexual con todo el mundo. Uno tiene deseos con algunas personas, pero lo que es querer y esa cosa condicional con alguien es más universal. Cuando sentí amor por una persona nunca dejé de sentirlo. No quiere decir que dejo de sentir amor, en su momento las amé y no se me va, por más que yo tenga cosas para decir de ellos o ellos acerca de mí. Una vez que lo viste y lo sentiste, eso no se va. Tiene que ver con la empatía de entender por qué pudieron ser así.

–¿Sos compasivo con las historias de tus ex amores?

–Sí, y es un gran contribuyente a terminar bien y a no tomarte las cosas de modo personal. O sea, hay gente más forra que otra, eso seguro.

–Decías que no eras celoso. ¿Cómo es la libertad en tu caso?

–No tengo la necesidad de estar todo el tiempo con una persona; eso responde al estereotipo de relación posesiva: “Si no hablamos un día, algo pasa”. Ni con mi familia o amigos hablo todo el día. ¿Por qué todo el tiempo tengo que preguntarle al otro dónde está, qué está haciendo, si está con otro? Al final parecemos objetos.

–Bueno, me acuerdo mucho de que, antes de lo del escándalo mediático del poliamor y Florencia Peña, empezamos a hablar de eso.

–Sí. Y Leo [García] me mandó un mensaje que decía: “Florencia Peña nos robó. Ahora todos hablan de eso pero nadie sabe que nosotros hicimos un tema que se llama ‘Poliamor’”. Hace mucho, y es verdad.

–Y tu frase “el poliamor es la que va” que te levantaron en un noticiero con imágenes robadas mientras besabas a un chico in fraganti.

–(Risas) Habían puesto “No se sabe si es la pareja oficial o si es una de las tantas parejas que tiene”. Pasa que el poliamor se confunde con harén. Poliamor también está mal dicho: ¿por qué es poli? Todo es amor. Es como que digas que un lago es poligotas. Y sí, de lo contrario sería solo una gota. Con el amor es así.

–Además, está la hipocresía con la que los medios trataron el tema, ¿no?

–“Ahora está de moda.”

“Recién con mi última pareja empecé a cuestionarme acerca de la monogamia, y era todo bastante libre y no hubo ningún problema. Me parece re antinatural que tengas que recluirte con una sola persona el resto de tu vida.”

–Hacían hincapié en que ella quería justificar una infidelidad. Todo tan normativo y tan básico y tan machista. ¿Y vos has tenido pactos con parejas?

–Yo en realidad he mutado mucho con mis pensamientos. Quizá mis parejas han sido más tradicionales, eran más monógamas. Recién con mi última pareja empecé a cuestionarme todas esas cosas y hubo algunas charlas sobre el tema, y era todo bastante libre y no hubo ningún problema, sobre todo porque había confianza y sabíamos que nos queríamos. Me parece re antinatural que tengas que recluirte con una sola persona el resto de tu vida.

–¿Te podés enamorar de dos personas a la vez?

–Sí. Yo ya estoy enamorado de todo. Parte de por qué estoy enamorado de la lucha social es porque me encanta el mundo, y veo todo tan corrupto que no lo puedo callar. Hago esto porque amo al mundo. Y nos ponemos en prisiones con la cultura y con lo social, y de lo que tenemos que darnos cuenta es que podemos cambiarlo de algún modo en el que nos sirva a todos.


Styling: Gimena Bugallo & Florencia Herrera
Make up: Macarena Atauri para Juicy Makeup Studio
Pelo: Sergio Bertrán para Bertran Hair, Arcos 1855, Belgrano
Agradecimientos: Bouquet, Homeless, Valdez, Estudio Sofía Willemoës