La gran gurú de la moda mundial asesora a firmas tan variables como Prada o Zara y, según dicen los expertos, nunca falla en sus pronósticos sobre el futuro de la industria. Tras su paso por Buenos Aires, algunos highlights que encendieron su ponencia.

“La mayor mentira de la moda es que en ella trabajan cabezas huecas.” La holandesa Lidewij Edelkoort lleva años prediciendo movimientos sociales e informando de ellos a su cartera de clientes. De Prada a Inditex, los grandes emporios de la moda mundial confían en ella a la hora de tomar decisiones. Será porque lo que predice siempre se cumple o porque sus ideas sobre el caprichoso universo fashion suelen dar en la tecla.

Tras su paso en octubre por Buenos Aires, Edelkoort dio algunas especificaciones e ideas ineludibles para los amantes del diseño, plasmadas en su renombrado y polémico manifiesto Anti_Fashion, donde declaraba de forma contundente que el sistema de la moda estaba obsoleto y que nos encontrábamos ante el fin de la moda tal y como hasta ahora la habíamos concebido. “Cada vez somos más conscientes de que la codicia no puede seguir alimentando el sistema; que la producción frenética de novedades tiene un límite”, dispara, ante la evidencia de un mundo atrapado por el fast fashion. “La fiebre por la moda barata sólo transmite que las prendas se pueden tirar y descartar como si fueran condones, está enseñando a los jóvenes consumidores que la moda no tiene valor. Como consecuencia, llega la destrucción de la cultura de la moda”.

Ante esta realidad, las grandes tiendas de ropa “barata”, tipo Zara o H&M, se han puesto a generar agenda propia en el ámbito del prêt-à-porter, aunque a los ojos de Edelkoort todo termina en una convergencia ineludible. “Las grandes cadenas tienen un gran ejército de diseñadores y están preparadas para jugar con sus propias reglas. Antes sólo copiaban. Pero eso se acabó. Necesitan generar deseo y crear sus propias novedades. Ser más o menos creativo o experimental dependerá de cada caso. Aunque está claro que todos compartimos la misma información.”

Edelkoort asegura que hoy el problema es que muchas firmas se centran demasiado en los accesorios. La ropa pasa a un segundo plano en términos financieros porque resulta más fácil vender un bolso que un vestido. Y esa es la enfermedad de la industria. Tras la muerte de la moda imagina un futuro donde las personas crearán y compartirán sus propias prendas. “La posesión ya no tiene sentido”, augura. “La sociedad actual se basa en el intercambio, las nuevas economías y el trabajo en equipo y en grupo. Los jóvenes alquilarán, dejarán, transformarán y encontrarán las prendas en la calle. La moda ha perdido a sus consumidores y no los recuperará.

A modo de conclusión en esta catarata de definiciones asertivas y escalofriantes, la gurú de la moda asegura que ha llegado el momento de replantear el proceso creativo y aplaudir el auténtico talento. “La moda oculta a sus artesanos. En los créditos de cualquier película verás que aparece hasta el chofer o el peluquero. En moda sucede todo lo contrario. De ahí el descontento. Absorben sus ideas, exprimen su creatividad y, sin embargo, no reconocen su trabajo. Es una forma de esclavismo. Y no puede seguir así”, concluye.