Desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1932, Omega es el encargado de controlar los tiempos en todos los deportes y escenarios. Muchos son los cambios que las innovaciones producidas a lo largo de estos años generaron en la precisión y cálculo, pero el profesionalismo en la tarea es siempre el mismo.


Buenos Aires 2018 está siendo la edición más exitosa de Los Juegos Olímpicos de la Juventud hasta la fecha. Los estadios están llenos, los atletas disfrutan y el espíritu olímpico alcanza a toda la ciudad.

Detrás de este evento deportivo existe un gran despliegue organizacional, desde la construcción de los estadios y la Villa Olímpica, hasta la seguridad de los atletas y el público. Sin embargo, existe un factor fundamental que no puede fallar una vez comenzada la competencia: el cronometraje. Un error en la medición de los tiempos puede ser catastrófico a la hora de determinar a los medallistas. “Un mal funcionamiento del cronometraje puede generar una injusticia, reflejando erróneamente los resultados oficiales de la competencia” dice Alain Zobrist, CEO de Omega Timing y encargado del equipo a cargo de Buenos Aires 2018. Por este motivo es que Omega, desde hace ya 28 ediciones (entre JJ.OO convencionales, de invierno, y de la Juventud), sabe que no hay lugar para equivocaciones.

Cronometraje en Tokio 1964

Lejos quedaron aquellos tiempos de relojes manuales y decenas de jueces en la línea de llegada. Las victorias en el deporte de alto rendimiento las determinan los detalles, los cuales muchas veces no superan las décimas de segundo. Conscientes del nivel de seriedad de la tarea encomendada, Omega desembarcó en Argentina con 80 toneladas de equipo (capaz de detectar millonésimas de segundo, mucho más de lo necesario para la competencia), 235 profesionales y técnicos de cronometraje y el apoyo de 450 voluntarios entrenados. Si bien esto dista de los 400 profesionales dispuestos en los Juegos Olímpicos de Rio 2016, la menor cantidad de deportes y atletas lo justifican. El equipo incluye 125 marcadores deportivos, 22 generadores gráficos de TV y 60 km de cableado de cobre y fibra óptica.

Cada deporte tiene su particularidad en la medición: no es lo mismo natación que esgrima, por ejemplo. “El hecho de haber establecido una relación de largo plazo con el comité olímpico nos permite realizar un apoyo sostenido a la competencia, desarrollándonos a la par a lo largo de los años” remarca Zobrist. Esto se refleja en los equipos de investigación y desarrollo de la marca especialmente dedicados a la medición de los deportes en su casa matriz en Suiza. Son estos equipos los creadores del equipamiento hoy aplicado en la competencia, como las cámaras de alta velocidad y los touchpad en la pileta de natación, único deporte en el cual son los atletas los que deben frenar su propio tiempo.

En los JJ.OO el tiempo es oro, y en Omega lo saben. Por eso, los atletas deben (sólo) concentrarse en dar su mayor esfuerzo y rendir al máximo. El lema de los Juegos es “Viví el futuro”. En el cronometraje, el futuro ya llegó.