De las múltiples formas que existen para conocer un destino, caminar es, además de gratuito y saludable, de las mejores. Vale programar un recorrido específico y arbitrario o dejarse perder en las calles de una ciudad para explorar bares y abrirse a la sorpresa. Muchas cuentan con buenos sistemas de transporte público que permiten cruzar de una punta a la otra con comodidad. Caminando, preguntando es cómo nos manejamos en casa, ¿por qué no hacerlo en otro lugar? Eso sí: es fundamental tener un buen calzado, propio o prestado.

 

TOLEDO, ESPAÑA

Sus calles estrechas y empinadas son un gran motivo para darse tiempo y caminar. Las ganas de sacarse fotos en cada esquina van a colaborar para que el recorrido entre subidas y bajadas no se transforme en esfuerzo. Es una ciudad imperial y cada momento del día tiene su encanto. Por la noche cobra nueva intensidad. La Mezquita del Cristo de la Luz, la Catedral, decenas de museos, puentes y puertas enormes son sus postales clásicas. Pero fuera del casco histórico se abren opciones más relajadas y variadas.

ÁMSTERDAM, HOLANDA

Se sabe que en esta ciudad manda la bici. Pero caminar es una posibilidad insuperable, si se trata de cruzar canales o echarse por horas en parques abiertos, más verdes que la luz del semáforo. Además, está lleno de barcitos y coffee shops donde hacer una pausa y comer, beber o fumar algo divertido, en el orden que uno quiera. La Dam es la plaza más famosa y un buen punto de largada. Sus monumentos parecen salidos de un cuento y siempre hay alguien haciendo música al aire libre para quien quiera escuchar.

LIMA, PERÚ

Colorida como pocas, se abre sin recelo ante quien la camine. Es el destino que más se instaló entre los turistas del último año; la única capital latinoamericana con salida al mar. Todos los deportes que se abrazan a esas aguas se suman al abanico de opciones. Sobre el asfalto, se puede caminar entre balcones de madera y los 600 monumentos del casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El cielo abierto del barrio de Miraflores también invita a un paseo a pie y a detenerse de tanto en tanto, tal vez, para leer un libro inspirado en el aire de la tradición literaria de Perú. Probar su cocina tradicional es la actividad indiscutida. ¡Cómo no va a estar bueno caminar!

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA

Fundamental: siempre tener agua encima para realizar actividad física con temperaturas caribeñas. Es una de las ciudades más antiguas de la región, emblema del pasado colonial. La Catedral es una obra de arte difícil de encuadrar en una corriente determinada. El mercado de artesanías es ideal para gastar ahorros sin culpa, y la cercanía con islas dignas de postal convierte la ciudad en un destino perfecto para saldar todo tipo de deseos. Mención especial merecen los miradores naturales para captar las mejores panorámicas.

REIKIAVIK, ISLANDIA

El punto de partida ideal es el Distrito 101, en pleno centro de la ciudad. Las veinte manzanas que lo conforman están plagadas de bares, pubs y restaurantes. También hay vastas salas de teatro y galerías de arte en las mismas calles que, por la noche, cobran nueva identidad. Por fuera del pulso urbano, la belleza de la naturaleza es el tesoro real del lugar. Para quienes no piensan mirar géiseres de cerca, el zoo o los escenarios de la famosa serie Game of Thrones están a la distancia perfecta.