Algunas son más refinadas, otras punk, otras modelan ropa, otras simplemente muestran su vida cotidiana. Ellas son las abuelas cool de Instagram, que no temen exhibir sus canas y están aquí para señalarnos que la madurez ya no luce (ni es) como pensábamos.


Lyn Slater tiene 64 años, 535k seguidores y desde su cuenta, @accidentalicon, modela ropa, pasea por la ciudad, muestra arte o lee libros, todo con actitud despreocupada y chic, no sólo reflejando la manera en la que muchos 60+ se relacionan con la tecnología y las redes sociales hoy, sino también subvirtiendo las expectativas de lo que supone la edad. Expectativas que han mutado con el tiempo y que ya no se parecen en nada a las que se sostenían tan sólo una década atrás. Algo que tiene sentido si consideramos que cada vez vivimos más tiempo, los hitos tradicionales (casarse, tener hijos, etcétera) se empujan cada vez más y los boomers llegan con mejor salud y calidad de vida a los 60 o 70.

De hecho, ya se habla de los seniors como el nuevo (viejo) segmento a ser captado por la publicidad y las empresas, que todavía siguen estereotipando esta etapa de la vida y no logran conectar con ellos. Los motivos resultan obvios, ya que los boomers son personas experimentadas, con buena salud física y mental, capacidad adquisitiva y tiempo disponible, lo que los convierte en un target más que deseado. De esto da cuenta el informe de “The Innovation Group Elastic Generation: The Female Edit”, que monitoreó a las mujeres británicas de 53 a 72 que “se rehúsan a envejecer como sus padres”. Muchas de ellas han crecido con la contracultura de los 60 y 70 como trasfondo y han superado ciertos mandatos redefiniéndose en el camino: se han divorciado y vuelven a las citas, terminaron y empezaron nuevas carreras, crean negocios y dirigen proyectos, son trendsetters, viajan, se cuidan y se dedican a ellas sin ningún tipo de remordimiento.

La australiana Jenny Kee, de 71 años y con 33,5k followers en @jennykeeoz, teje y diseña maravillosas y coloridas ropas que luce tanto ella como modelos profesionales. Dorrie Jacobson, ex conejita de Playboy, se ha convertido, a sus 83 años, en fashion blogger desde la cuenta @seniorstylebible.

Kee, Slater y Jacobson son fieles representantes de la Elastic Generation, al igual que Helen Ruth Elam Van Winkle, de 81, que desde la cuenta @baddiewinkle, con humor y algo de absurdo, nos entrega imágenes pop estridentes y provocativas que desafían la idea tradicional de vejez. Por su parte, Sarah Jane Adams, una simpática ex-hippie de 63, recurre a IG para exponer sus joyas pero también para mostrarles a sus 15,8k seguidores su desenfado con la vida en @mywrinklesaremystripes.

Viejos son los trapos

“Con el aumento de la expectativa de vida, muchas personas pueden pasar más años jubilados que activos. Es decir que el ocio puede igualar la porción de tu vida activa o ser mucho más largo. En particular si consideramos que cada vez más gente supera los 90 y 100 años. Por lo tanto, la vejez se ha prolongado, pasa a ser una etapa mucho más larga que las dos anteriores (niñez y adultez)”, explica la socióloga Julieta Oddone, especialista en envejecimiento de Flacso, reflexionando sobre cómo han cambiado las concepciones en torno de la edad.

Cambios que lentamente pero a paso firme también se van filtrando en el arte, la publicidad y el consumo, reflejados en tendencias como la moda de llevar el pelo gris –replicada por mujeres jóvenes o adolescentes–; el uso de mujeres maduras en campañas de ropa y perfume; el alegato anti-Photoshop de figuras públicas y artistas, y hasta el fashionismo senior encarnado por estrellas longevas, como la diseñadora Iris Apfel (97 años), convertida en ícono rentable y redsocializable. ¿Otros ejemplos? Desde la influyente Anna Wintour (68) hasta la propia Cher (72), pasando por Isabella Rossellini (66), quien ahora vuelve, luego de 20 años, a ser rostro de Lancôme, o la siempre relevante Michelle Pfeiffer (60). Y siguen las firmas.

La clave entre todas ellas parece ser la actitud: asumirse y disfrutarse con edad pero sin taras mentales. Su público, mayormente mujeres de entre 25 y 35, parece estar de acuerdo con esto de que la edad, después de todo, es una construcción cultural y mental. O, como dice Slater: “No tengo 20. No quiero tenerlos, pero soy realmente cool”.