Se convirtió en el hombre más rico de Japón creando Fast Retailing, la empresa matriz de Uniqlo. La experiencia comercial en la sastrería de su padre y los viajes a Occidente lo llevaron a fortalecer el negocio de indumentaria familiar para convertirse en el rival más poderoso y temido por las cadenas masivas de ropa informal en todo el mundo.

Tadashi Yanai estudió economía y política en Tokio. Su padre, Hitoshi Yanai, tenía una sastrería para caballeros en la ciudad industrial de Ube, en el extremo sur de la isla Honshu de Japón. En 1972, luego de un año de trabajar para un minorista, Tadashi se sumó a la empresa familiar. “En aquellos días era tan arrogante que todos pensaron que me convertiría en el CEO de la compañía, por lo que seis de cada siete personas que trabajaban conmigo decidieron irse”, rememora. A pesar del éxodo, Tadashi se avocó a sus labores y administró el negocio como pudo. “Tenía que limpiar la tienda, cepillar las chaquetas, abastecerme de los productos necesarios… Literalmente tenía que hacer todo yo mismo porque no había nadie más. Fue una gran oportunidad de aprendizaje”, recuerda. Y así fue cómo se formó rápidamente y se nutrió de lo fundamental. “Sin clientes, un negocio no es capaz de sostenerse solo. También me di cuenta de que yo solo puedo hacer muy poco”, dice Tadashi.

Uniqlo cuenta con 1900 locales en todo el mundo y se espera que las ventas lleguen a los 15.388 millones de euros

A medida que la compañía creció, comenzó a abrir más tiendas y a emplear a más personas. “Eso me hizo pensar: ‘¿Por qué trabajamos? ¿Quiénes somos?’. Necesitábamos algunos hilos comunes, algunas reglas, así que comenzamos a distribuir tarjetas plásticas con una serie de principios, porque quiero que resuenen en cada uno de los empleados.” Escribió los primeros siete cuando su padre todavía dirigía la compañía y sumó los restantes después de 1984, cuando tomó las riendas como presidente, el mismo año que la firma abrió su primera tienda Uniqlo, llamada entonces “Unique Clothing Warehouse”, en la ciudad de Hiroshima.


Se convirtió en el hombre más rico de Japón creando fast retailing, la empresa matriz de Uniqlo. Su paso por la sastrería de su padre y los viajes a occidente lo llevaron a fortalecer el negocio de indumentaria familiar para convertirse en el nuevo referente del mundo textil

Los viajes que realizó a Europa y los Estados Unidos fueron de una inspiración masiva. Allí descubrió grandes cadenas de indumentaria, como Benetton y GAP, que podrían tener un enorme potencial para el mercado de ropa casual en Japón y llevó su negocio para esos rumbos. Además, observó que la mayoría de estas marcas estaban integradas verticalmente, tomando el control de todo el proceso comercial. En 1995, Tadashi comercializó su primer producto de marca privada. Para entonces, la compañía se había convertido en una cadena regional con una red de tiendas Uniqlo ubicadas en áreas suburbanas y había renombrado a la empresa familiar Fast Retailing, lo que refleja su convicción de responder a los consumidores y tomar decisiones más rápido que cualquier otra compañía. Pero aún había un problema: los consumidores más sofisticados veían a Uniqlo como una tienda de descuentos que vendía ropa barata a los suburbios. La percepción comenzó a cambiar en 1998, con el lanzamiento de una tienda de tres pisos en Harajuku, un barrio fashion mucho más moderno y trendy. Al mismo tiempo, Tadashi decidió abrir tiendas fuera de su país, pero nada pudo despegar fuertemente hasta casi seis años después, cuando se embarcó en una serie de adquisiciones en el extranjero. Se concentró en tener buenas pautas publicitarias y abrió la primera tienda de gran formato de Uniqlo en Osaka, que luego replicaría en grandes ciudades, como Nueva York. Desde entonces, todo va cuesta arriba.

Hoy, Fast Retailing es un gigante global donde Uniqlo representa casi el 85 por ciento de los ingresos, operando en más de 840 tiendas, y continúa avanzado y aumentando su presencia en el mercado, compitiéndole directamente a Zara y H&M.