El éxito de la primera temporada de Luis Miguel no se debe a una sola explicación sino a muchas: los tres actores que interpretaron al cantante mexicano, su entorno dramático-familiar y, por supuesto, sus boleros marca registrada. Pero hay algo más, intangible, mucho más grande, simbólico: su vida ya no pertenece a él sino a todo un país, a su idiosincrasia y la del mundo. Un  héroe popular, un mito en vida. Sin dragones, ni cruzadas legendarias; sólo la vida. En un listado fugaz, te dejamos cinco series de personajes célebres que trascendieron su pueblo y ya son parte de la enciclopedia folclórica del planeta Tierra.

 

1- Pablo Escobar, el patrón del mal (2012)

Narra la vida del narcotraficante más temido y popular en la historia de Colombia, Pablo Escobar Gaviria. Un hombre cruel y despiadado que sembró terror en territorio caribeño a través de la violencia, la persecución y los asesinatos. Al igual que muchos de esta lista -aún hoy- se discute su condición de héroe o villano, ya que, a pesar de su repertorio violento tan conocido, colaboró permanentemente con los estratos sociales más bajos y colocó al país cafetero en las tapas de los diarios más prestigiosos del mundo. En los 90, mal o bien, todos hablaban de Colombia. Todas las temporadas disponibles en Netflix.

2- Sandro de América (2016)

Durante marzo de este año, Telefé transmitió la biopic del cantante popular argentino que marcó el camino de la música local. La mini-serie cuenta en trece capítulos cómo una guitarra convirtió a Roberto Sánchez en una leyenda incuestionable. Las interpretaciones en cada momento de su vida de Antonio Grimau, Marco Antonio Caponi y Agustín Sullivan fueron superlativas y conmocionó a todos los espectadores. El último episodio se emitió en vivo desde el Gran Rex dónde se vieron a los protagonistas interpretar los grandes éxitos del Gitano como Tengo, Rosa, Rosa, Dame fuego de tu amor, Quiero llenarme de ti. Todavía no está confirmada la plataforma de streaming donde se va a poder volver a ver.

3- The People vs O. J. Simpson (2016)

Para muchos, este spin-off de de la serie de antología y horror American Horror Story, es una de las creaciones -recreaciones, en realidad- más espectaculares del último tiempo. Creada por Scott Alexander y Larry Karaszewki (ni más ni menos que los guionistas de otra obra de arte, Man On The Moon, la biopic de Andy Kaufman) revive en 19 episodios el juicio por asesinato de la ex estrella de la NFL, O. J. Simpson; seguramente, el juicio más famoso del mundo, el primero en ser televisado en los Estados Unidos. El caso parece estar hecho a medida del televidente yanqui: sexo, drogas, alcohol, dólares -muchos dólares-, mansiones y autos de lujo, y lo más relevante del caso, un negro que vivía -y se sentía- blanco pero que bajo el estrado se da cuenta que su color de piel es el veredicto de su destino. Y encima, Cuba Gooding Jr. es O.J. y John Travolta, Robert Shapiro, el abogado defensor y única salida de emergencia del running back. Touchdown. Netflix.

4- The Crown (2016)

Ni hace falta preámbulo, directo al grano. La serie más cara de la historia (hasta ahora lleva gastado más de 130 millones de dólares) recrea la vida de la familia real británica entre 1964 y 1976 durante el reinado de uno de los nombres más influyentes del siglo XX, Isabel II. De amores, guerras y decisiones políticas, ya lleva dos temporadas al frente de Netflix y se especula con una tercera y cuarta. Además, Londres, claro: la trastienda de Westminster, el impresionante Palacio de Buckingham. Los líderes de un imperio esperan.

5- Wild Wild Country (2018)

Si bien no pertenece al mismo género que las cuatro anteriores, esta serie-documental de Netflix merece cerrar la lista. El intento de asentamiento del polémico indio gurú Bhagwan Shree Rajneesh (Osho) y sus seguidores en una pequeña localidad de Oregón durante los años 80 es la base sobre la que se construyen estos seis capítulos. Sheela, secretaria y una de las principales seguidoras de Osho, toma la posta y ante la imposibilidad de entrevistar al gurú, se convierte en la principal impulsora de estas creencias que simplemente buscaban encontrar un centro de operaciones para desde allí poder llegar a más personas de todo el mundo. La forma del relato es el arma más poderosa de los hermanos Duplass, responsables de esta obra de culto, que se basa sobre ingredientes tan falibles como codiciados: sectas, amor libre, batallas judiciales, FBI, armas, rancheros de la América profunda y un sinfín de piruetas impensables. En Estados Unidos se utiliza la etiqueta stranger than fiction para definir aquellas obras de no ficción que por lo insólito que exponen resulta hasta difícil de imaginar en un relato ficticio. Allí, entra esta maravilla.