Una nueva corriente inundo las calles y las paredes de Europa y los Estados Unidos. Ingenuo, puro y simple son las bases de este movimiento reaccionario a la estandarización del grafiti, que además es tendencia entre los tatuadores más prestigiosos del mundo.


Líneas simples, tinta negra predominante, palabras y frases, tachaduras. Las imágenes de esta corriente comunican con pocos elementos pero producen mensajes potentes. “Como si hubiera sido hecho por un chico que recién aprende arte: ingenuo y puro. El ignorant style es una reacción a la estandarización del grafiti. No hay reglas.” Así explica el francés FUZI el surgimiento de esta tendencia que empezó en las paredes y llegó a la piel en forma de tatuajes. El artista nacido en París contó en una entrevista con la revista francesa Complex que se basó en la apariencia que tenían los grafitis en sus primeras apariciones en Nueva York. Iniciado en el arte callejero, luego hizo el paso hacia las agujas y la tinta para hacer sus obras en otros cuerpos.En 2012, el trabajo de FUZI llegó al mainstream cuando tatuó a la actriz Scarlett Johansson con una creación de este estilo. Otro paso de notoriedad para la tendencia fue la colección de Gucci en colaboración con Coco Capitán. “Common sense is not so common” fue la frase elegida por la joven artista española que estamparon con tipografía ignorant en pañuelos, remeras, carteras y bag belts de la firma italiana.

En el universo tattoo son muchos los creadores que comenzaron como grafiteros, artistas plásticos, diseñadores gráficos, productores audiovisuales o fotógrafos y luego se volcaron a la tinta. El inglés Maison Hefner; Rita Salta, que tatúa en un estudio en Bushwick, Nueva York; la polaca Bianka Szlachta, que empezó a tatuar luego de graduarse en la Academia de Artes Plásticas, y el alemán David Schiesser, que también realiza dibujos y pinturas, son algunos referentes de la movida mundial.

“Mi propuesta no es la de un tatuador sino la de un artista plástico que hace tatuajes. Llamo ‘obras de arte’ a mis tatuajes porque son creaciones que desarrollo basado en mi historial de artista plástico, dentro del marco de un cuerpo de obra, con un conjunto estilístico y una propuesta que desarrollé con conceptos de arte y teoría que escapan el diseño realizado a pedido”, cuenta el argentino Julián Brangold a El Planeta Urbano. En el país, el ignorant tattoo también tiene sus representantes, como Brangold, Gabriel Canalla, Iván de Quilmes y Joaquín Motor.

El camino de Julián también empezó en la estructura tradicional –incluso todavía se dedica a otros soportes, como pinturas, dibujos, piezas digitales, arte sonoro– y luego se movió hacia el tatuaje. Después de estudiar realización cinematográfica y formarse en los talleres de los artistas Carolina Antoniadis, Claudio Roncoli, Guillermo Roux y Sergio Bazán, se instaló durante tres años en Berlín. Fue en esa ciudad donde conoció un colectivo de artistas (Noïa) que utiliza el tatuaje como forma de arte. “La idea de utilizar el tatuaje como medio artístico surgió de una crisis con los medios existentes. Estaba en un momento en el que me costaba encontrar una satisfacción con la obra en formato físico que estaba realizando, tenía la necesidad casi primal de crear algo en términos distintos. Pasé seis meses sin pintar”, explica. Junto a Julia Rehme, su mentora, incursionó en el ignorant tattoo: le mostró las acuarelas que hacía, y eso le interesó. “De entrada aprendí a tatuar en un entorno artístico, siempre teniendo en claro que para mí el tatuaje no era un servicio sino una manera de explorar avenidas de creación”, asegura. En paralelo, las obras de Brangold forman parte de la galería Praxis.“Busco a personas que conecten con mi estilo y les propongo obras que pueden llevar en la piel. A veces lo trabajamos en conjunto y adaptamos la pieza al cuerpo o a sus necesidades, pero lo que puedo asegurar es que lo que la gente se lleva en la piel es único y en coherencia con mi cuerpo de obra. Finalizada la sesión, la persona se levanta y se mira en el espejo, con la nueva pieza plasmada en el cuerpo. Ese es el momento más intenso y bello para mí. Siempre supe que una vez terminada la obra, no pertenece más al artista, sino al mundo. En este caso pertenece a la persona”.