El mediocentro de los Gladiadores y del club francés Montpellier se convirtió en el primer argentino en ganar la Champions League de handball y fue distinguido como MVP del partido final. Destino inevitable para un crack que ya se coloca en el podio de los mejores.


Al Chino no lo sonrojan las comparaciones. “Luciana Aymar”, “Emanuel Ginóbili” y hasta “Lionel Messi” rezan los medios de comunicación. Sabe cómo somos los argentinos, que, ante cualquier gran hazaña, lanzamos elogios tan desmedidos como la misma ilusión. Pero igual nosotros, en secreto, sabemos que va por ese camino. Aquel chico que la rompía en la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester (Sagvb) junto a sus hermanos Pablo y Sebastián, que debutó a muy temprana edad en la Selección argentina de handball y de cuyos goles y fintas rápidamente se hicieron eco los mejores equipos europeos, es hijo de Luis Simonet y de Alicia Moldes, ex jugadores de los seleccionados argentinos de handball. Diego “el Chino” Simonet escribió su nombre en la historia al ganar la Liga de Campeones europea con el Montpellier francés y llevarse, además, el premio al Jugador Más Valioso de la final que se disputó en Colonia, Alemania, una distinción que nunca había sido para un jugador no europeo.–¿Qué sensaciones te dejó la consagración de la EHF Champions League y, sobre todo, el reconocimiento como MVP en el partido final?

–Una satisfacción inmensa. Me fui a los 17 años de mi casa para poder vivir esto. Hace dos años pasé por el peor momento de mi carrera deportiva, cuando me rompí la rodilla y no pude participar de los Juegos Olímpicos de Río. No fue fácil volver después de eso, cambié mi alimentación y trabajé mucho para estar bien física y mentalmente. Ganar la Champions es lo más alto que se puede aspirar a nivel club, y lo del MVP en la final, a nivel personal.

–¿Creés que semejante reconocimiento pueda modificar ciertos aspectos en tu vida deportiva y personal?

–No lo sé, pero fue sin duda uno de los momentos más felices e importantes de mi vida luego de tanto sacrificio. Tampoco sé si va a modificar algo de mi vida. Espero que esto sirva para que muchos jóvenes en la Argentina sigan practicando el handball y no se den por vencidos. Incluso si se van afuera y la pasan mal. Es jodido, a todos nos pasó y nos pasa. Espero que esto haya servido mucho para el handball argentino.

“Espero que esto sirva para que muchos jóvenes en la argentina sigan practicando el handball y no se den por vencidos. Incluso si se van afuera y la pasan mal. Es Jodido, a todos nos pasó y nos pasa”

–Teniendo en cuenta que toda tu familia, desde tus padres hasta tus hermanos, son deportistas, ¿qué importancia tuvieron en tu desarrollo como profesional?

–Toda. Me acuerdo de que desde muy chicos mis viejos nos llevaban y nos acompañaban en todo lo que hacíamos. Los fines de semana empezaban con fútbol once a la mañana, handball a la tarde y baby fútbol a la noche. Siempre nos apoyaban a mí y a mis hermanos. Hoy no se pierden ningún torneo nuestro.

–¿Cómo tomás las comparaciones que te hacen con deportistas de la talla de Ginóbili o Messi?

–Con mucha responsabilidad. Ellos son ejemplos de personas y de deportistas, admiro a todos aquellos que enseñan a los jóvenes dentro y fuera de la cancha. Ojalá pueda lograr aunque sea la cuarta parte de lo que lograron estos fuera de serie.–¿En qué cambió aquel chico de Sagvb ahora que es un jugador consolidado de Montpellier?

–La madurez. Antes quería ser un jugador decisivo en cada ataque, me sacaban en defensa porque si no me cansaba muy rápido. Hoy sé que la defensa es más importante que el ataque, me gusta mucho defender, subir el contrataque, buscar el punto débil en la defensa rival y no ser yo quien repercuta en todos los ataques, sino hacer jugar bien a mis compañeros.

–De cara al futuro, ¿cómo ves a la Selección argentina de handball?

–Apostamos mucho a la clasificación de los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. La clasificación por tercera vez ayudaría mucho al deporte. El ciclo de Manolo Cadenas (N. de la R.: Director técnico de los Gladiadores) está ayudando mucho. Nos viene muy bien. El equipo está en un buen momento, más maduro que en Río. Somos conscientes de la dificultad, pero igual vamos a dar pelea, como siempre.

–No es muy frecuente en el deporte que tres hermanos compartan un seleccionado nacional, pero parece que ustedes lo naturalizaron desde un primer momento. ¿Cómo es jugar en la alta competencia con ellos?

–La verdad es que no es muy común. Es muy raro, pero para nosotros ya es normal. Ya somos como amigos, y dentro de la Selección mis hermanos son dos compañeros más. Nos entendemos mucho dentro de la cancha ya que jugamos el mismo estilo y compartimos clubes. Las desventajas, me acuerdo, empezaban después de los partidos, en casa (risas).

–¿Qué hacés en tus tiempos libres?

–Con mi novia tenemos el hobby de la pintura; cuando tenemos tiempo pintamos al óleo, nos gusta mucho pintar personajes y animales. En el Facebook “ARTTSD” se pueden ver algunos de nuestros cuadros. Es un cable a tierra. También, hace un año, con mi hermano Pablo y un socio empezamos a hacer muñecos 3D de deportistas y famosos, que se pueden ver en la cuenta de Instagram @printmec3d. Es algo que está de moda en los Estados Unidos. Hicimos cursos de diseño y todo. Son piezas únicas, con mucho trabajo, y por suerte se venden. De algo hay que vivir.