Con gran sentido de pertenencia y espíritu de comunidad, diferentes propuestas resisten al tiempo y conservan su esencia popular. Arte, videojuegos y fútbol: los grandes salones están de vuelta.


En el mar de propuestas gastronómicas, existen algunos espacios en los que se siente cierta identidad de club, de lugar de pertenencia, donde podés encontrarte con gente que busca algo similar a lo que vos buscás. Estos tres lugares celebran un espíritu de unión, de encuentro, una experiencia. Te invitamos a descubrir estos universos.

ESTADIO LA GUITARRITA

Cuando una pasión se comparte, se vuelve aún más grande. Y esto es lo que pasa en este espacio donde el fútbol se ve, se siente y se celebra a través del encuentro, los brindis y la comida. La propuesta es simple: te juntás a ver los partidos de fútbol más importantes en una pantalla gigante mientras tomás cerveza tirada, fernet o vermut y comés una porción de pizza o un choripán como si estuvieras en la cancha. Es tan parecido a un estadio que todo lo ves desde una grada. Además, podés jugar PlayStation, metegol y beerpong. Tienen todo listo para que palpites el Mundial como si estuvieras en Rusia.

Cuba 3280, Núñez – laguitarrita.com.ar

ARCADE CLUB SOCIAL

Un espacio oculto en el Villa Crespo más desconocido guarda una colección de más de 25 juegos de arcade que hoy es una verdadera joya de la nostalgia de los noventa, motivo de encuentro y rescate del mundo analógico. Una fiesta de neón, luces y sonidos de videojuegos. Ana Etcheto y Emilia Mihovilcevic tuvieron esta simple y gran idea: llegás, comprás tus fichas, comés un pancho, compartís una cerveza y te disponés a jugar. Podés elegir entre Pac-Land, Pac-Man, The Simpsons, el pinball de Lethal Weapon, Teenage Mutant Ninja Turtles, Street Fighter, Galaga, Wonder Boy y más. La fiesta analógica se completa con proyecciones de películas en VHS y música en ese código. Para encontrarlo, difícilmente te ayude Google: no quisieron hacer redes sociales del lugar para mantener este espíritu de boca en boca real. Como sea, la gente llega y comparte el placer por jugar, divertirse y escapar a la lógica ilimitada del mundo digital. Un club sin “likes” que te va a encantar.

CENTRO CULTURAL LA CONFITERÍA

Este edificio construido por el célebre arquitecto Carlos Agote en 1939 fue el salón de una confitería donde se realizaban eventos acompañados de baile y sonidos de orquestas típicas a los que asistían grandes personalidades. Se llamaba La Confitería y funcionaba como el epicentro social del barrio. Hoy, el nombre y la esencia se mantuvieron intactos para convertirlo en una verdadera factoría artística donde se respira la cultura underground sin personalidades VIP ni dress code –hasta ha ido gente semidesnuda a alguna que otra fiesta–. En este club confluyen la música, el arte, la moda, el cine, la diversidad sexual y la creatividad. De día podés encontrarte con talleres de formación artística; de noche hay shows de rock, pop, trap, hip hop, competencias de ballroom, fiestas astrológicas, duelos musicales y hasta bailes de disfraces. “Hay un clima de happening permanente”, cuenta Patricio Lange, uno de los dueños, quien también es músico y periodista. No sólo suceden eventos como las muestras de arte y de fotos, ciclos como “Fortaleza” (line up de chicas artistas) y shows de músicos, como Santiago Motorizado, Louta, Coral Casino, sino que en este gran salón y en el gigantesco patio andaluz de la terraza –con vista a la cúpula del Patronato Español– también hay producciones editoriales, de moda y grabaciones de discos. Abre de miércoles a domingo desde las 20 hasta el cierre.

Av. Federico Lacroze 2963, Colegiales – @cclaconfiteria