Tomando muchos aspectos del minimalismo, esta filosofía japonesa no sólo propone un orden de lo material sino que intenta ir mucho más allá. Conservar lo esencial y desprenderse de lo que no para así sentirse más liviano.


Las fotos del antes y el después ya son un clásico en las redes sociales: un espacio desprolijo convertido en otro renovado, impecable. Escritorios, alacenas, placares, cajones, mesadas, bibliotecas. Cualquier sitio puede ser alcanzado por el fenómeno de la organización, que se desperdigó por el mundo a través de su principal representante, Marie Kondo. La autora japonesa publicó cuatro libros: los primeros y más exitosos fueron La magia del orden y La felicidad después del orden, en los que explica su método e invita a los lectores a aplicarlo en su propia casa o lugar de trabajo. Luego salieron otros dos, que aún no se publicaron en español.

El método KonMari (así se llama su creación) “es un modo de vida y un estado de la mente que incentiva la valoración de las cosas que provocan felicidad en la vida de las personas”. Su filosofía alienta a conservar lo esencial y desprenderse de lo que no para así sentirse más livianos. “El encanto del método recae en su poder de cambiar vidas, además de ser una guía útil para organizar tu casa”, dice en su web oficial. Las reglas para iniciarse en el modo KonMari de hacer las cosas son cinco: comprometerse a ordenar; imaginar tu estilo de vida ideal; ocuparse de descartar; organizar por categoría y no por espacio, y preguntarse si un objeto trae alegría.

Sus dos publicaciones iniciales, traducidas a más de 40 idiomas, superaron los ocho millones de ejemplares vendidos y llegaron a la Argentina a mediados de 2015 (editadas por Aguilar). En ese momento, al igual que pasó en otras partes del planeta, encontró en el país a miles de seguidores que se sumergieron en la tendencia, principalmente mujeres. Aparecieron también nuevas expertas que adhirieron a la visión de la joven japonesa y crearon sus propios proyectos, que en su mayoría tomaron fuerza en Instagram. Uno de ellos fue @elartedeorganizarok, el emprendimiento creado por Estefanía Fryd, que fue la primera argentina que se formó como organizadora profesional con Kondo y obtuvo el reconocimiento “consultora KonMari en entrenamiento” entregado por la misma Kondo luego de asistir a uno de sus seminarios. “Estando ahí comprendí exactamente por qué su filosofía pegó tanto en el mundo. Más allá de tener un humor increíble y transmitir una energía y una paz jamás vistas, entendí que su método funcionó no sólo por su efectividad visible sino porque el hecho de ir eligiendo en tu casa objeto por objeto cuál te hace feliz y cuál no es la forma de concretar en la práctica la conexión con tus emociones y sentimientos presentes, y eso es muy movilizador”, cuenta Fryd sobre su experiencia con la organizadora best seller.

“De chica era muy ordenada pero me frustraba todos los fines de semana tener que doblar ropa que ni siquiera había usado pero que se caía de la pila del estante”, recuerda. Su tío –que lo había aplicado– fue quien primero le contó sobre el método de Marie Kondo; la leyó y se puso en marcha. Organizar su casa le llevó varios meses, y después siguió con la de familiares y amigas. “Lo más importante de todo es el cambio en el estilo de vida que plantea: que en tu casa te rodeen los objetos que te hacen feliz y cómo esto afecta después en el resto de los ámbitos de tu vida. Me apasiona no sólo organizarles la casa a las personas sino ver las caras de plena felicidad cuando me voy, los mensajes que me mandan semanas y meses después contándome el increíble efecto que generó en ellos. En definitiva, me apasiona ayudar a la gente a vivir mejor, que hagan de su casa ese lugar feliz en el mundo al cual siempre quieran volver”, asegura.

Cinco tips para empezar según @elartedeorganizarok

1) Descartá lo que no te haga feliz.

2) Ordená por categorías. Por ejemplo: todas las remeras de manga larga por un lado, las de manga corta por otro; alimentos dulces en un espacio, alimentos salados en otro.

3) Doblá las prendas de forma tal que te quede un rectángulo y almacenalas de forma vertical (como si fuera un fichero).

4) Asignale un lugar específico a cada cosa (esto es lo último que se hace, jamás empieces a organizar pensando en dónde lo vas a poner, por eso siempre ordenamos mal) y si está dentro de un contenedor, caja o canasto, mejor.

5) Etiquetá todo para que vos y tu familia encuentren las cosas más rápido y, además, todo vuelva a ese lugar y no a otro.