Tiene 22 años, tres millones de seguidores en redes, algunos papeles en cine y televisión y varias canciones en inglés que se perfilan como verdaderos hits internacionales. Su impactante presencia y carisma la convirtieron en embajadora de marcas como L’Oréal Paris o Cartier, y sus declaraciones sobre la despenalización del aborto y la sexualidad libre la pusieron en el ojo de la tormenta. Una estrella que llegó para quedarse.


 

Un hit anglosajón suena en la radio con beats típicos de la última ola estadounidense. Un grupo de amigos tararea vagamente la canción, como si le sonara familiar aunque no supiera quién es la cantante que le pone voz a esas melodías pegadizas. Puede ser Selena Gomez, Bebe Rexha, Camila Cabello o cualquiera de esas chicas que están de moda. Puede ser Ariana, puede ser Rihanna.

¿Es Oriana? Sí, es Oriana, una bomba explosiva que no deja de sorprender con su presencia y sus temas fabricados en Los Ángeles por el productor de Justin Bieber. Una estrella que creció bajo la luz de su tía mundialmente famosa y sus padres mediáticos para convertirse, por sí misma, en una de las celebridades teen del momento.

–¿Por qué elegiste un sello independiente para grabar tu primer disco?

–Porque las megadiscográficas tienen muchos artistas y a veces los que recién empezamos podemos quedar un poco relegados. Con una discográfica independiente tenés la ventaja de que son pocos artistas y te pueden dar una atención un poco más exclusiva. Eso no quita que en un futuro me encantaría estar con un sello grande, pero creo que para empezar estaba bueno contar con alguien que me pudiera dar la atención que necesito.

–De cualquier manera, artistas como vos tienen acceso directo a su público a través de las redes.

–Las redes pasaron a ser tu propia marca. Yo me puedo comunicar directamente con mi público y eso es genial.

–Hoy parece que el bien más preciado son los seguidores. Vos tenés cerca de tres millones genuinos y todavía no sé cómo lo lograste.

–Yo tampoco (se ríe). Es un misterio, aunque si lo empezás a estudiar vas entendiendo cómo es. Por ejemplo, me acuerdo que cuando yo empecé cada vez que subía una foto en la playa, en los Estados Unidos, por ejemplo, me subían muchísimo los seguidores.

–¿Eso por el tipo de foto?

–Y sí, a la gente le atrae lo bello, las vacaciones, el placer. Bikini, verano, todas esas cosas suman. Por eso empecé a subir fotos de ese estilo a propósito y no me paraban de aumentar los  seguidores. Antes estaba re pendiente del Instagram y las estrategias, hoy por suerte me relajo más con el tema.

–¿Será porque sentís que llegaste?

–Tener millones de seguidores no te asegura nada. Imaginate que de esa cantidad no necesariamente son muchos los que te compran una entrada o un disco, es todo muy relativo. Hay gente que sólo es influencer, pero con eso no logra nada.

–Estuviste mucho tiempo tratando de pegarla en el mundo de la música. ¿Cuándo sentís que se dio el clic y alcanzaste el éxito?

–El año pasado, cuando saqué mi primer single. Hasta ese momento era sólo trabajar en los medios y decir “me quiero dedicar a la música”, pero sin nada concreto para ofrecer. Cuando salió la primera canción y fue tan bien recibida, me di cuenta de que la cosa iba en serio.

–¿Sentiste orgullo, emoción?

–Obvio, lo siento todo el tiempo. Ayer, por ejemplo, volvía del boliche con mis amigas y empezó a sonar una canción mía en la radio y fue genial. Nunca me voy a dejar de sorprender de escuchar mis canciones en la radio o de que alguien se me acerque por ser Oriana la cantante y no “la hija de”.

–¿Cómo se crea un hit perfecto en inglés como los tuyos?

–Las canciones las hicimos en Los Ángeles. Con mi manager, Guido Iannaccio, nos tiramos el lance y le escribimos a un productor re grosso que había hecho la última canción de Justin Bieber, “What Do You Mean”. Pensamos que no nos iba a dar bola, pero llegó un ángel de la guarda y el pibe nos contestó.

–¿Cómo se te ocurrió escribirle a ese productor en lugar de trabajar con alguien de acá?

–Porque yo estaba segura de que quería hacer algo con proyección internacional. No es por menospreciar a los productores locales, pero el sonido y el tipo de género que yo buscaba era muy difícil de encontrar acá. En la Argentina se hace muy buen rock, pero quizá el pop que yo quería no.

 

–¿Y cómo hiciste para convencer al productor de Justin Bieber?

–No hice nada concreto, creo que vio mi Instagram (se ríe). Yo en ese momento no tenía muchas canciones armadas, así que fue todo muy espontáneo y de mucha suerte.

 

–¿Cómo fue el proceso de construcción de los temas?

–Viajé a Los Ángeles y me mostraron diferentes maquetas de canciones de acuerdo al estilo que yo pedí previamente. De ahí tuve que elegir las que más me gustaban, y de hecho “Love Me Down Easy”, la más escuchada, no la quería nadie de mi equipo, salvo yo, que estaba muy convencida. Para esa época tenía muy claro sobre qué quería escribir, así que sobre la base de esas maquetas me puse a componer y salieron los hits.

–¿Podés visualizarte como una diva internacional?

–Mi sueño, como el de cualquier artista, es que me escuchen en todo el mundo. Así que estoy trabajando para eso, obviamente.

“El show del 5 de mayo en Vorterix es una celebración personal de todo mi recorrido en este último tiempo.”

–¿Cómo lograste esa estética tuya tan particular?

–Miro muchos desfiles de los 70′ y los 80′ para sacar ideas e inspirarme en vestuarios de esa época. Obviamente, veo artistas que admiro mucho, aunque trato de no copiar, de tener mi estilo y perspectiva, si no, ¿cuál sería la gracia de copiar a Rihanna? Para mí lo principal es estar cómoda y sentirme yo en el escenario, porque si el vestuario no va con mi estilo se me nota demasiado la incomodidad de no sentirme Oriana.

–Sos la niña mimada de las marcas y la más buscada en eventos. Este fenómeno, ¿Es parte de tu negocio? 

–No me gusta ir a eventos, no me siento cómoda socializando porque soy muy tímida. Sólo trabajo con marcas con las que me siento muy identificada. Si la acción no es natural se me nota mucho. Por ahí quedo como antipática, pero la realidad es que ponerme a hablar con gente a la que no conozco me da mucha vergüenza, no lo puedo manejar.

“Crecí un montón cuando me rompieron el corazón y agradezco que me haya pasado porque gracias a eso hoy soy la persona que siempre quise ser.”

–¿Se te hace muy difícil tener amistades reales?

–Del medio no tengo amigos; mis amigas son las del colegio, las de toda la vida. Eso es lo que me hace poner más los pies sobre la tierra.

–Muchos nos quedamos helados cuando saliste a contar que Julián Serrano te dejó. ¿Por qué lo hiciste?

–No tengo vergüenza o pudor de asumir que me dejaron; no soy ni rencorosa ni orgullosa en ese sentido. Crecí un montón cuando me rompieron el corazón y agradezco que me haya pasado porque gracias a eso hoy soy la persona que siempre quise ser. Aunque estemos en los medios, nosotros también somos seres humanos, también lloramos y también nos duele el amor, entonces está bueno romper la barrera de esa especie de perfección  que muchas veces se intenta transmitir y es falsa.

“Me molesta que por haber dicho que me puedo enamorar de una chica, mucha gente empezó a rotular: ‘Oriana Sabatini es lesbiana’. Eso de poner etiquetas de ‘lesbiana’, ‘bisexual’, ‘gay’ o ‘heterosexual’ no va más. Yo soy una persona y a mi me gusta lo que me gusta.”

–¿Creés que en tu generación no existen las etiquetas sexuales?

–Totalmente. Me molesta que por haber dicho que me puedo enamorar de una chica, mucha gente empezó a rotular: “Oriana Sabatini es lesbiana”, y nada que ver. Primero, es imposible que así sea porque todavía no tuve una experiencia con otra mujer, y segundo, eso de poner etiquetas de “lesbiana”, “bisexual”, “gay” o “heterosexual” no va más. Yo soy una persona y a mí me gusta lo que me gusta; no entiendo por qué tienen que encasillarte en un cuadrado mínimo y tonto de sexualidad. Creo que las nuevas generaciones saben que son libres y que no pasa nada si prueban, si dudan, lo que sea. Lo único importante es que se sientan libres. Tal vez no me doy cuenta de que sigue siendo un tema delicado para algunos sectores de la sociedad porque yo lo hablo en la mesa con mis papás como si fuera lo más natural del mundo.

–¿Tenés una posición tomada frente al aborto?

–Es un tema re delicado. Soy muy chica y gracias a Dios no tuve ninguna experiencia relacionada con eso. Pero sí creo que están equivocados quienes hablan del aborto y ponen a la gente que está a favor de la despenalización como si estuvieran fomentando la muerte. Nadie está diciendo si está bien hacerlo o no, pero debería ser legal y punto. De lo único que estoy a favor es de que las mujeres dejen de morirse practicándose abortos ilegales.


Producción: Vicky Miranda

Maquilló: Bettina Frúmboli

Peinó: Walter Pampin

Agradecimientos: Fahoma, Gabriella Capucci, Pompavana, Sarkany, María Vázquez, Ginebra

Agradecimiento especial: Herencia Estudios