No solo el avance de la tecnología modificó la forma de construir un nuevo hogar. El cambio de paradigma en las familias, la conciencia del medio ambiente y las ambiciones personales son algunos de los factores que la arquitectura toma en cuenta a la hora de pensar una casa. En tiempos modernos, otra alternativa para vivir.


Los paradigmas cambian, y ya no se proyecta, diseña ni construye de la misma manera que años atrás. La arquitectura entendió que las ciudades están colapsadas, que es necesario achicar los tiempos de construcción, que existen factores como el cambio climático y la sustentabilidad, y que los materiales se renuevan en forma permanente. Los arquitectos saben que es necesario innovar en función de la necesidad de resolver problemas, y que la originalidad pasa a un segundo o tercer plano. Existen nuevas formas de habitar que parecen seguir la premisa planteada por el filósofo Heráclito, eso de que “lo único permanente es el cambio”. Las casas flotantes surgieron como una necesidad de ganar espacio sobre las costas, en ciudades como Amsterdam, Dubai y el Tigre, en Buenos Aires. Las más modernas son, básicamente, viviendas que se apoyan sobre cajas de concreto llenas de aire. En Amsterdam, una ciudad que se encuentra por debajo del nivel del mar, este tipo de construcción permite que las casas se mantengan a flote y se adapten perfectamente a las crecidas. No lucen muy distintas a las casas construidas sobre tierra, pero actúan diferente.

UNACASA. Iniciativa en la que participan algunos de los mejores arquitectos de la región y que propone construir casas súper innovadoras que se van a poder comprar incluso en el supermercado.

UNACASA propone que la construcción sea similar a un proceso industrial, con menos residuos, menos materiales y en menos tiempo. El concepto de eficiencia forma parte de toda la línea de producción, que se asemeja a la de la industria automotriz. De este modo se utilizan piezas pre-moldeadas de los más diversos materiales (hormigón, madera, metal, vidrio, yeso) que luego se ensamblan en la obra. Con el lema “Tenés tu lote, tenés tu casa”, UNACASA invita a simplificar el proceso y a diseñar cada vivienda de acuerdo a las propias necesidades, pero ajustada a los modelos aprobados que exhibe en su web. Para las casas modulares la premisa es la versatilidad. ¿Cuántas veces se necesita que un ambiente sea más grande y aprovechar mejor el espacio? Magic House es una de las opciones disponibles, y aunque parece un sueño futurista, ya se aplica. Creada por el arquitecto holandés Koen Olthuis –quien tomó como punto de partida la idea de que cuando se utiliza un ambiente los otros permanecen ociosos– utiliza una app que sirve para mover los módulos y que un comedor se transforme en una habitación. Más próximas en distancia y a nuestra memoria están las viviendas que siempre fueron llamadas prefabricadas, que resultan convenientes por su precio, rapidez en la construcción y variedad de diseños: ya poco tienen que ver con las casas de estilo americano de los ‘80.

Casas flotantes. Construidas con técnicas que respetan el medio ambiente. Las bases son de ferro-cemento y una técnica de bio-arquitectura para que puedan flotar y conseguir estabilidad.

Una tendencia cada vez más difundida es la de construir con contenedores de acero. Sucede que los containers –esos que se ven a lo lejos en las zonas portuarias– tienen 12 años de vida útil, después de los cuales pueden ser utilizados para otros fines. Sucede también que a muchas empresas de transporte marítimo les resulta más caro volver a llevarse los containers vacíos que comprar uno nuevo, por lo que quedan abandonados. Habitat Container se dedica a darles una nueva vida a estas moles llenas de espacio, que no sólo permiten un fácil transporte y un perfecto ensamblaje entre unidades: también constituyen una alternativa sustentable. Un container cuesta entre un 20 y un 25 por ciento menos que una construcción tradicional, y reduce hasta un 80 por ciento los tiempos de obra tradicionales. Cada uno de ellos permite realizar la división de ambientes, tener instalaciones eléctricas y de agua iguales a las de cualquier casa y, lo más importante, un aislamiento térmico y sonoro que hacen que sus muros, pisos, techos y aberturas sean todo lo que se espera de un lugar para vivir.

Casas modulares. Diseñadas por el arquitecto holandés Koen Olthuis, los ambientes aparecen a medida que el dueño desea utilizarlos.