Así como cambiaron los modos de trabajar, también cambió la forma de trasladarnos. Algunos transportes, hoy íconos de Buenos aires, se reinventan para sobrevivir y otros se instalan definitivamente en la rutina de los porteños.


Rapidez, costo y sustentabilidad deberían ser los grandes argumentos para que el transporte público tome el gran impulso que necesita Buenos Aires. “Nuestro principal objetivo es hacer del transporte público algo sexy”, dice Juanjo Méndez, Secretario de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires. “Queremos que sea la mejor opción para moverse por la ciudad, sin importar el nivel socioeconómico ni el motivo del viaje”, agrega. Entre las ventajas destaca la cobertura (“se puede ir a casi cualquier rincón de la ciudad tener una opción”) y la tarifa integrada, mediante la Red SUBE. ¿El pendiente? “Seguir elevando el nivel del transporte público”. Aquí un breve repaso.

Colectivo

No es el transporte más rápido ni más económico, pero sí el más difundido. Y también el más tradicional, tanto como para tener su propio nombre en lunfardo: bondi. El colectivo surgió en 1928, y para la década del ‘30 ya había adquirido su forma alargada actual, pero con trompa. El sistema evolucionó (hoy hay 18 mil buses que circulan por la ciudad) primero con la incorporación de la puerta trasera (o del medio), luego con la máquina expendedora de boletos y más tarde con el piso bajo, que lo hizo inclusivo. El Metrobus, su última evolución, mejora los tiempos de su recorrido en avenidas clave de la ciudad.

Tren

El riel fundacional de la red ferroviaria argentina fue colocado en 1865, en conjunto por empresas inglesas y el Estado argentino. El objetivo inicial –instalar ferrocarriles que unan todo el territorio y que sirvan al modelo agroexportador– pasó por todas las etapas posibles hasta la década del ‘90, cuando muchos ramales fueron privatizados y otros cerrados definitivamente. Hoy los trenes argentinos –reestatizados y modernizados en parte– se concentran casi con exclusividad en el transporte de pasajeros, y constituyen el medio de transporte más barato y democrático. Todas las personas que aumentan año tras año la cantidad de pasajeros pueden asegurarlo.

Subte

La red de subterráneos de Buenos Aires, inaugurada en 1913, fue la primera de Latinoamérica. Ideada a imagen y semejanza del Metro de Londres, sólo la Línea A cumplió con ese objetivo. Las otras cinco líneas (junto al Premetro) fueron trazadas en distintas épocas, siendo la H la más nueva. A cambio de ello se modernizaron varias estaciones y se realizaron inversiones para tener señal de celular y Wi-Fi. Quedan pendientes el aire acondicionado (sólo la A y la H lo tienen), que las frecuencias prometidas se cumplan y ampliar el servicio nocturno.

EcoBici es un sistema de bicicletas compartidas que funciona en 12 comunas de la Ciudad y cuenta con 200 puntos de retiro. El servicio es gratuito tanto para residentes locales como para turistas.

Bicicleta

Buenos Aires siempre fue amigable para los ciclistas: es una ciudad plana, de calles anchas y formada casi en su totalidad por cuadrículas rectas. Desde 2009 ya se trazaron 195 km de ciclovías, que hicieron que el uso de la bicicleta aumente de manera exponencial, ya sin (tanto) peligro como cuando se circulaba sin esa división. Con ese derecho ganado, debería empezar la etapa en la que los ciclistas respetan las señales de tránsito, al igual que conductores y peatones.

Taxi

El número oficial indica que son 37 mil los taxis que circulan por Buenos Aires, aunque a veces (según el horario y el lugar) parezcan muchos más o demasiado pocos. El taxi siempre fue la primera alternativa para llegar rápido a algún lugar, pero desde que las calles parecen convivir con el caos y la saturación de vehículos, la regla ya no se cumple a la perfección. El comportamiento de algunos choferes y de sus representantes sindicales hicieron que muchos pasajeros emigren hacia otros servicios. En la ciudad ya cuentan con su app oficial, BA Taxi.

Uber

Resulta imposible hablar de Uber sin que haya polémica, porque su base publicitaria en cada ciudad donde llegó fueron los problemas. Además, en Argentina, es ilegal. A Uber se lo ama o se lo odia, pero lo cierto es que su llegada a nuestro país impulsó a una mejora del servicio de los taxis, que desde que se vieron amenazados ampliaron sus posibilidades de pago y su gama de servicios.

Cabify

La app de Cabify está disponible en App Store para iOS y en Google Play para Android.

Una empresa de redes de transporte de origen español que funciona mediante una app, llegó a la Argentina casi como una respuesta a Uber, estableciendo como diferencia que cumple con todos los requisitos legales para operar en el país. Entre sus diferencias está la posibilidad de reservar viajes y la manera en que calcula el precio final: un embotellamiento no implica pagar dinero extra y estar pendiente del insufrible taxímetro.