La última tendencia en clases y ejercicios apunta a que el cuerpo trabaje como un todo. En algunos, la espiritualidad y la reflexión funcionan de complemento; en otros, ni hace falta salir de casa.


Los últimos 20 años de la práctica del fitness se caracterizaron por la inclusión de nuevas tendencias. La intención es incorporar distintas formas de entrenamiento en las que el cuerpo trabaje como un todo y, de esta manera, logre un mayor reclutamiento muscular, que no solo nos permita volver a los registros de nuestra infancia, sino que además nos proporcionen mejoras en nuestra aptitud física y estética en general.

Clases de crossfit, power yoga o tabata son algunas de estas tendencias que mantienen vivo al fitness desde hace varios años y despiertan la motivación de las personas para mejorar su calidad de vida. En todas estas actividades, el cuerpo funciona como estímulo principal de la actividad, una disposición que se viene acentuando en este último tiempo.

Animal flow, por ejemplo, se inscribe en una tendencia más macro (y de mayor alcance) del mundo fit: la vuelta a lo natural, que prescinde de maquinarias y aparatos sofisticados y sólo utiliza la propia potencialidad del cuerpo, cuyos movimientos, denominados “primarios”, están asociados a la cuadrupedia y al desplazamiento animal. Otras disciplinas parecidas son tacfit y el entrenamiento funcional primitivo.

Cuerpo y conciencia

Hay actividades que agregaron a su ADN lo que se denominó “mentalidad consciente”: ejercicios transformados, reconvertidos, para implementar un sentido espiritual y consciente que ayude a entender y fortalecer más el cuerpo. Empezaron a verse algunas disciplinas tradicionales combinadas con otras más espirituales: el box y la meditación, spinning ajustado a técnicas de yoga, yoga y acrobacia… Los beneficios de hacer ejercicio de manera consciente van desde entender más tu cuerpo hasta tener un mejor desempeño durante la rutina.

Los beneficios de hacer ejercicio de manera consciente van desde entender más tu cuerpo hasta tener un mejor desempeño durante la rutina.

La facilidad de hacer ejercicio desde la comodidad de nuestras casas es hoy un producto de gran aceptación. Diversas clases se pueden tomar de manera online como si estuviéramos asistiendo a alguna clase en particular. Se las conocen como “clases livestreaming” y surgieron, en realidad, para las personas que tenían que quedarse en sus casas a cuidar a sus hijos y no podían ir a ningún gimnasio.

El HIIT, que sigue siendo muy fuerte en 2018, consiste en períodos cortos de repeticiones con ejercicios cardiovasculares de alta intensidad durante 30 segundos y entre un minuto y un minuto y medio de descanso, y así sucesivamente. Es decir, un entrenamiento breve que te brinda los beneficios de una rutina intensa. Se ha vuelto popular por su capacidad de quemar grasa y por ser más efectivo que el cardio.

Una nueva modalidad de ejercicios relacionados con la resistencia es hacer ciclismo estacionario bajo el agua. El aquacycling (sí, la bicicleta fija inmersa en una pileta) cuenta con un trabajo intenso de cardio y tonificación, y tiene una duración de 45 minutos. La presión que ejerce el agua sobre el cuerpo facilita la circulación de la sangre, lo que disminuye el ritmo cardíaco y aumenta la capacidad aeróbica. Esto significa que se requiere una menor cantidad de oxígeno al hacer un ejercicio tan intenso.

Otro gran avance es que algunos gimnasios disponen de ciertas aplicaciones para que podamos autogestionar nuestro entrenamiento. La propuesta consiste en otorgarle al participante pulseras, relojes y otras tecnologías para realizar la actividad y, de esta manera, cronometrar y medir su desempeño para ver los resultados en pantalla. Muchas veces, esto puede tornarse muy competitivo, ya que podés observar tu ritmo cardíaco y el de los demás al mismo tiempo. Esta nueva modalidad al final resulta ser muy motivadora y anima a dar más de cada uno y querer ser mejor en cada clase.