Fue la primera CEO de una automotriz y la única mujer en ocupar la presidencia de Aerolíneas Argentinas. Brasileña de padres argentinos, ex marido estadounidense y dos hijos criados por el mundo, hoy elige vivir en nuestro país mientras goza del inesperado éxito de su best seller motivacional, un líder en vos. Confesiones de una gran mujer que siempre va por más.


Soy introvertida, la exposición me genera mucho estrés”, lanza a los pocos minutos de llegar al estudio de uno de los fotógrafos más importantes del país para jugar a ser estrella. “Cuando salga de esta sesión de fotos voy a estar muerta, tirada durante varias horas, por no decir días”, insiste, al detenerse asombrada frente a un perchero cargado de lujosas prendas especialmente seleccionadas para ella, nuestra “chica de tapa”. Es que Isela Costantini dejó de ser aquel ícono de mujer empresaria que cubrió todos los titulares al ponerse al frente de Aerolíneas Argentinas para transformarse en una especie de celebridad. Hoy su nombre traspasa al de las empresas para las que fue CEO y adquiere una estelaridad propia: con la publicación de su best seller, Un líder en vos (Sudamericana), se convirtió sin querer en una gurú del liderazgo a la que todos quieren leer y escuchar para motivarse y encontrar las claves de su carrera. Sin embargo, ella mantiene su timidez, su voz baja y aguda, su humildad y una empatía con el otro que pareciera contradecirse con los altísimos sitios de poder que ocupa.

“No me gusta lo mediático. Cuando a mí me nombraron presidenta de General Motors Argentina, el gerente de comunicaciones me dijo: ‘Isela, el 50 por ciento de la imagen de la empresa sos vos y el otro 50 es lo que la empresa hace’. Eso me puso en un papel de preocupación y ocupación: qué hago, qué digo, con quién ando, cómo me visto… Si bien era algo que tenía muy presente, sentí un peso mayor, y eso para mí fue algo muy difícil porque yo nunca quise ser presidenta de una empresa, a mí me encantaban los desafíos y lo divertido era ver qué más podía hacer y cómo me podía desafiar.

–¿Cómo surgió la idea de volcar tus experiencias en un libro?

–Cuando decidí escribir el libro, en 2012, era más por querer ayudar, porque había mucha gente que me preguntaba: “¿Cómo hiciste para llegar?”, y me pareció que lo más práctico era escribir todas esas respuestas, como si fuera una receta que luego una pasa: al que me venga a preguntar le copio un pendrive, se lo doy y listo. Al libro lo hice sin pensar en cuánto íbamos a vender, y cuando la editora me dijo que iban a reimprimir, yo pregunté: “¿Y eso es bueno?”, porque no tengo noción de lo que significa ser una best seller.

–¿Cuál es el mayor desafío de un líder?

–A mí me tocó hacer muchas reestructuraciones en las que había salida de gente, y en ese contexto muchos me agradecieron la experiencia. Obviamente, te vas con el corazón apretado pero pensando “qué bien lo hicimos”. Porque respetamos a la persona, la persona se sintió parte de un proceso y nos ayudó a seguir haciendo crecer a esta empresa. Entonces se trata de quebrar un estigma: si vos sos un líder que mira a la gente podés tener resultados y además que tu gente esté motivada, inspirada, contagiada de entusiasmo, incluso dentro de la adversidad.

–¿Cuán difícil se hace despedir a alguien?

–Es muy difícil. Una cosa es hablar de números y otra sacar gente a la que le tenés mucho aprecio. Y sabés que vas a estar siendo juzgada por haber sido la persona que sacaste a alguien que tu equipo aprecia. Uno siempre se tiene que poner en el lugar de la persona que se tiene que ir, hacerlo de la forma más humana y haciéndola partícipe de ese proceso. La reestructuración es muy difícil porque además del elemento emocional, está el día a día del trabajo: ¿cómo voy reestructurando a la vez que sigo manteniendo el foco en el negocio? ¿Cómo hago las dos cosas?

–El techo de cristal es uno de los temas de tu libro. ¿Cómo lo describirías?

–El famoso techo de cristal no es sólo para las mujeres. Muchos millennials se quejan de que no los dejan crecer, pero yo les pregunto: ¿sos víctima o sos responsable? ¿Querés ponerte las pilas y arremangarte para atravesar ese lugar? ¿Sabés lo que viene después? ¿Estás dispuesto a asumir las responsabilidades de un ascenso? ¿Por qué no te preparás antes?

“La toma de decisiones de una empresa privada es diferente a la toma de decisiones de una empresa pública. En la empresa pública, en la cultura argentina, si vos hacés algo es porque estás a favor o en contra de alguien. Yo me sentía empleada de los cuarenta millones de argentinos.”

–En el libro sos muy firme en el concepto “ojo con lo que deseás, que se te puede cumplir”. ¿Con Aerolíneas Argentinas te pasó un poco eso? ¿Se te cumplió un sueño que luego no fue tan bueno como parecía?

–Sí, porque yo no imaginaba, por un lado, la exposición pública. Segundo, que estaba realmente metida en la política. Si bien yo venía del mundo empresarial e imaginaba que mi objetivo era sacar adelante a esta empresa, tuve que entender que está inserta en un ambiente político. La toma de decisiones de una empresa privada es diferente a la toma de decisiones de una empresa pública. En la empresa pública, en la cultura argentina, si vos hacés algo es porque estás a favor o en contra de alguien. No es porque te equivocaste o porque querés lo mejor para la empresa, sino porque estás a favor o en contra del Gobierno. Así es como se ve. Por cada decisión que yo tomaba opinaba todo el mundo desde la óptica política, no desde la óptica empresarial. Yo me sentía empleada de los cuarenta millones de argentinos.

–Sin conocerte, uno puede hacerse una imagen de una mujer fría y todopoderosa, sin embargo, al conversar con vos te mostrás muy cálida y hasta vulnerable.

–Es que, al ver a una mujer, mucha gente ya le pregunta si está enamorada, si se cuida, esas cosas relacionadas con el género femenino. Y por el contrario, cuando el otro te ve como líder te encasilla inmediatamente en cualidades supuestamente masculinas, como la dureza, la falta de emociones. ¿Acaso el hombre no tiene sentimientos? Sí los tiene, pero nadie le pregunta a un hombre ejecutivo si está enamorado o si se cuida. Volviendo a tu pregunta, sí, soy una persona que tiene sus emociones pero a la vez soy muy dura cuando necesito resultados. Logré hacer funcionar dos ceberos a la vez: uno que busca resultados y otro que piensa en la gente.

–¿Te sentís una precursora en el feminismo, por los puestos que ocupaste desde chica?

–Yo soy prodiversidad, no promujer ni nada de eso. La mayor riqueza que se da en los equipos de trabajo es cuando vos tenés una diversidad de edad, de género, de educación, de clase social. Porque las chances de que vos te equivoques en una toma de decisiones es menor cuanto más diverso sea el grupo. Hay muchas mujeres que se ponen como víctimas, que dicen no poder crecer porque la empresa es machista, porque no se dan nuevas oportunidades. Una vez nosotros promovimos a tres gerentes varones y una mujer vino a plantearme que la empresa era muy machista, que seguro no la eligieron a ella por ser mujer, que seguro no me dejaron hablar porque en ese caso yo no hubiera permitido que no promovieran a una mujer. Yo la mire y le dije: “Disculpame, a mí me dejaron hablar, yo opiné y yo voté por esas tres personas que son hombres”. Entiendo que haya reglas para promover el feminismo, pero la igualdad de la mujer se demuestra con trabajo, se demuestra con
capacidad, ignora los comentarios sexistas que le pueden hacer y va derecho al punto, que es el resultado, se van limpiando los preconceptos y va armando su espacio, que va mucho más allá de ser mujer u hombre. Muchas veces me vinieron con comentarios sobre ser mujer y los ignoraba yendo al punto: “Hablemos de negocios”. Y es ahí donde te empiezan a respetar.

“Al ver a una mujer, mucha gente ya le pregunta si está enamorada, si se cuida, esas cosas relacionadas con el género femenino. ¿Acaso el hombre no tiene sentimientos? Sí los tiene, pero nadie le pregunta a un hombre ejecutivo si está enamorado o si se cuida.”

–¿Es más difícil ser madre que ser CEO?

–Sí, a veces ser madre da miedo. Un profesional estudia, se prepara, vive un proceso de desarrollo con gente que le enseña y acepta determinados errores. Y de esos errores se va aprendiendo y uno se va desarrollando. En cambio, para ser mamá o papá vos no tenés un manual ni la oportunidad de equivocarte y que eso no tenga consecuencias. Hay errores que recién los vas a ver cuando tu hijo tenga veinte años, y vas a decir “tendría que haber hecho algo diferente, acá me tendría que haber puesto más dura, acá tendría que haber puesto un límite, acá lo tendría que haber obligado a que fuera a tal clase…”. Entonces, sólo vas a ver tus errores cuando tu hijo sea grande. Es un desafío porque uno no tiene el manual, y se va equivocando sin saberlo.

–¿Por qué tenés la firme convicción de que tus hijos se críen en la Argentina?

–Yo soy una persona a la que la carrera la fue llevando toda la vida. Yo me fui de Curitiba cuando quise hacer mi MBA en los Estados Unidos, luego el MBA me llevó a General Motors, de ahí a San Pablo y no paré. Mi carrera fue mi vida, mi cable de independencia y de poder mantenerme sola y decir “no necesito depender de mis padres, soy autosuficiente”. Cuando GM me transfirió a Buenos Aires pensé que era muy bueno que mis hijos pudieran recibir esta cultura. Y cuando empecé a ver las relaciones de amistad que generaron acá supe que había algo especial en la Argentina. Más allá de tus relaciones familiares, más allá de tus vínculos amorosos, no hay nada como la amistad. El amigo es el que está, el que crece con vos, el que te acompaña en momentos de tu vida. La amistad desde tu infancia es algo muy importante, y ese es un tesoro que yo quería para mis hijos. Porque cuando me preguntan de dónde soy no sé qué responder: soy estadounidense, soy brasileña, soy argentina… Y lo que termino diciendo es “elegí vivir en la Argentina”, porque es donde quiero que mis hijos tengan sus raíces, donde volví a encontrar el amor. Porque llegó un momento en el que dije: “Mis hijos tienen prioridad, mi pareja tiene prioridad”.


STYLING: GIMENA BUGALLO

MAKE UP: LAURA DE BERNARDI CON PRODUCTOS LANCÔME PARA MECHI MIQUEO ESTUDIO

PEINÓ: ANALÍA PARA @BERTRANHAIR

AGRADECIMIENTOS: MÉNAGE À TROIS, VALDEZ, SWAROVSKI, NOUS ETUDIONS