Es argentina, tiene 28 años y acaba de convertirse en la heredera de Luciana Aymar en el podio del hockey femenino. Con el título bajo el brazo, la delantera de Las Leonas espera ansiosa su nuevo desafío: triunfar en el Mundial de Inglaterra 2018.

Su entorno más cercano ya lo sabía. Sus compañeras de equipo y sus técnicos también. Hasta Luciana Aymar explotó de felicidad cuando un par de días antes de volar hacia Berlín, Delfina la llamó y le contó que iba a recibir el premio de Mejor Jugadora del Mundo. “Vamos 8 a 1”, le dijo, y le advirtió que se pusiera a entrenar porque tiene pensado igualar los 8 títulos que consagraron a Lucha como la mejor de todos los tiempos. La prensa y el mundo entero se enteraron recién al otro día de la ceremonia. Lo mismo ocurrió con Majo Granatto, ganadora en la categoría “promesas del futuro”. Así, las dos viajaron con sigilo rumbo a la capital alemana, donde se vistieron de gala para una ceremonia inolvidable. Allí, la Federación Internacional de Hockey (FIH) confirmaba a la delantera de 28 años del club Banco Provincia como la mejor de todas.

–¿De chica soñaste con ser la mejor jugadora del mundo o fue algo que sucedió?

–La verdad que nunca soñé con esto. Pero cuando en el 2015 quedé nominada entre las 5 mejores del mundo y no gané, pensé en lo lindo que sería. Fue sucediendo y obviamente que una se entrena para ser la mejor. Lo que sí soñé desde que arranqué en el hockey a los 5 años era jugar en Las Leonas. Y por suerte lo pude cumplir.

–¿Ser número uno significa una motivación o es una presión extra?

–En mi caso lo veo como un impulso. Me llega el premio en un momento muy bueno de mi carrera porque no soy la misma chica de 20 años que apenas entró al seleccionado, ni estoy cerca del retiro. Estoy en una etapa de mucha experiencia, claro, pero que puedo seguir aprendiendo cosas para seguir creciendo. Va a depender mucho de mí.

–¿Creés que semejante lauro pueda modificar ciertos aspectos de tu vida deportiva y personal?

–Mi esencia debería mantenerse. Un premio no me va a cambiar, ni me haría mejor o peor persona. Soy de las que piensan que cuando las cosas salen bien o mal, uno tiene que mantenerse tal y como es, firme a sus convicciones y valores. No voy a ocultar que el premio me hizo muy feliz y lo estoy disfrutando muchísimo, tanto con mi equipo como con mis amigas y mi familia. Pero estoy convencida que no va a modificar mi esencia.

–Por ser argentina, Leona y mejor jugadora del mundo, las comparaciones con Luciana Aymar son inevitables. ¿Cómo lo llevás?

–Para mí es un orgullo que mi nombre esté cerca del de Lucha, pero no me siento en el mismo escalón para nada. Lo que hizo ella es algo de otro planeta, casi extraterrestre. Fue elegida mejor jugadora del mundo en 8 ocasiones y tranquilamente podrían haber sido más. Cuando le conté la noticia, antes de ir a Berlín, bromeaba con esto de que me va ganando 8 a 1 pero que se prepare porque voy en carrera.

–¿En qué cambió la chica de 19 años que recién debutaba en 2009 con Las Leonas y la mujer que sos hoy dentro y fuera de la cancha?

–En estos casi 10 años en la Selección fue mutando mi juego y mi carácter. Crecí mucho y eso se lo debo a las personas con las que compartí plantel, jugadoras de mucha experiencia que me ayudaron a formarme, me enseñaron muchas cosas más allá del juego y me guiaron en tantas otras.

–De cara al futuro, ¿cómo te preparás para lo que viene y cuáles son los principales objetivos?

–En julio se nos viene el Mundial de Londres. Es el compromiso más importante del año. También tengo objetivos con mi club y las ganas de jugar otra temporada afuera. Quiero seguir aprendiendo y sobre todo seguir disfrutando del hockey. Ojalá lo pueda hacer durante un par de años más, porque es para lo que realmente dejo todo.


Styling: Gimena Bugallo