El último tramo del año está signado por el desgaste corporal y mental, y la actividad física se ve reducida por el calor y, sobre todo, el desgano. Aquí, varias propuestas que ayudarán a mantener el cuerpo activo sin renunciar al disfrute del buen tiempo y del lugar de veraneo.


Natación

Se puede realizar tanto en la playa como en cualquier piscina. Además de ser una manera de refrescarse, es uno de los deportes más completos: se ejercitan todos los grandes grupos musculares, como los de los brazos, la espalda y las piernas. Todo esto combinado con una alta actividad aeróbica que también evita los impactos en las articulaciones.

CORRER O CAMINAR (A PASO LIGERO)

Todo el mundo lo puede realizar y no requiere de un gran esfuerzo. Caminar al menos una hora por día previene enfermedades, como la osteoporosis, y ayuda al buen funcionamiento de las articulaciones. Los más inquietos también se animan al running, una de las actividades que más ha crecido en este último tiempo. Nada mejor que un buen paisaje, música en tus oídos y el viento en la cara.

ANDAR EN BICICLETA

Otro de los ejercicios que se realizan al aire libre y que permiten disfrutar del lugar de vacaciones en familia y a la vez trabajar el cuerpo entero. Lo ideal es hacerlo a primera hora de la mañana o cuando el sol comienza a esconderse. El uso del casco es obligatorio y se recomienda no llevar auriculares en caso de pedalear en la ruta.

BAILAR

Es una excelente forma de mover el cuerpo sin darse cuenta de que se está haciendo un gran  trabajo; una forma de diversión que no sólo ayuda a perder peso sino que además activa el organismo y libera muchas endorfinas. No hace falta tener mucho ritmo para mover los pies. Es sólo cuestión de animarse.

Para que estas recomendaciones realmente sirvan es necesario complementarlas con una alimentación baja en calorías y una permanente hidratación con agua y bebidas con alto contenido proteico.

 

PARA TENER EN CUENTA

Después de cualquier ejercicio, la elongación debe ser suave, de lo contrario puede romper fibras de tejido muscular y agravar el dolor en vez de aliviarlo. También hay que evitar el rebote en los estiramientos para evitar lesiones ligamentosas. Cuando salgas a correr, no te detengas del todo al terminar, seguí caminando. Muchas veces, el cambio de ritmo brusco puede provocar una baja en la presión arterial y el consecuente mareo.