Multifacético, versátil, talento puro. Es el primer argentino en ganar la Copa Volpi en el Festival de Venecia por su trabajo en el Ciudadano Ilustre. Hoy, no piensa en  otra cosa que en la pantalla grande. Mañana, imagina un retiro dedicado a la escritura.


Tener continuidad en el cine fue un anhelo que esperó largamente y que hoy ocupa el cien por ciento de su carrera profesional. Luego de protagonizar una de las historias de Relatos salvajes, de Damián Szifron, comenzaron a llegarle propuestas bien diversas y alcanzó uno de los mayores reconocimientos en el Festival de Cine de Venecia al ganar la Copa Volpi por su papel en El ciudadano ilustre, galardón que en otras oportunidades consiguieron actores de la talla de Gérard Depardieu, Marcello Mastroianni, Sean Penn, Philip Seymour Hoffman y Javier Bardem.

“Ganar la Copa Volpi fue, tal vez, la emoción más grande de mi vida profesional”, reconoce el primer argentino en quedarse con este honor y que hoy brilla en uno de los films más taquilleros en España. Hablamos de la adaptación del fenómeno teatral Toc toc, en la que comparte cartel con Rossy de Palma, Nuria Herrero y Paco León, entre otros. “Fue una gran experiencia filmar con un equipo netamente español. Me recibieron muy bien, lo que me ayudó a adaptarme a las pautas de trabajo.”

–Como si fuera poco, el film se convirtió en todo un éxito de taquilla.

–Por suerte es un éxito. Lamentablemente, el cine español está atravesando una crisis, una parecida a la que tuvimos nosotros en los 80, cuando la gente no quería ver cine argentino. Es cierto que Toc toc es bastante especial, que apunta a un público muy amplio y que cuenta con un elenco reconocido. Hablamos de una obra que es suceso en el mundo y eso despierta cierta curiosidad.

–Con Rossy de Palma volviste a coincidir en el rodaje de Tu Me Manques, film escrito y dirigido por Rodrigo Bellott.

–Sí, sinceramente tengo muchas expectativas de lo que pueda ocurrir con esta película. Va a comenzar a hacer su recorrido por festivales internacionales antes de estrenarse. No hay duda de que se trata de un film que marcará un antes y un después en la cinematografía boliviana (es una coproducción entre los Estados Unidos, México y Bolivia). Rodrigo construyó una historia muy conmovedora, valiente, trata un tema muy potente de un modo singular, novedoso y muy profundo (N. de la R.: Martínez interpreta a un padre que debe afrontar el suicidio de su hijo gay). Buena parte de la historia transcurre en Nueva York y yo no hablo inglés, por lo que tuve que preparar el personaje

“Tener una vocación siendo tan chico fue una bendición, porque es algo que te es dado, como un don, sobre todo en un período tan difícil como es la adolescencia.”

 –¿Estuviste muy cerca de volver a hacer teatro?

–Sí, pero eso requiere de tiempo y ahora no lo tengo. Sé que a los escenarios en algún momento voy a volver, siempre hice teatro, pero esperé tanto por esto, por esta continuidad en el cine, que no quiero desaprovecharla.

–En enero llegará a los cines Las grietas de Jara, la esperada adaptación de la novela de Claudia Piñeiro que protagonizás junto a Joaquín Furriel.

–No leí la novela, lo que puedo decirte es que el guión es muy interesante. Pude ver la película y considero que Nicolás Gil Lavedra, el director, consiguió dar con un thriller que cuenta con todos los elementos, además de ofrecerte otras lecturas. En la historia soy Nelson Jara, este estafador de poca monta que movilizará por completo la vida del personaje de Furriel.

A los 14 tomaste la decisión de dejar el secundario y abrazarte a la actuación.

–Tener una vocación siendo tan chico fue una bendición, porque es algo que te es dado, como un don, sobre todo en un período tan difícil como es la adolescencia.

–¿Es cierto que lo que te llevó a tomar esa decisión, tan definitoria, fue una obra de teatro que viste en Mar del Plata?

–Sí, fuimos al teatro con mi hermana. Esa noche vimos a Ernesto Bianco y a Osvaldo Miranda y sentí que me atravesó un rayo. Fue una certeza, sentí en el cuerpo que eso era lo que yo tenía que hacer.

–Andrés Duprat, el guionista de El ciudadano ilustre, señaló que sos un actor austero y profundo, dueño de una enorme variedad de recursos dramáticos

–Le agradecí mucho a Andrés estas palabras. En mis trabajos trato de ser económico. Por lo general, me gustan los actores que no son “pirotécnicos”, que trabajan con la singularidad. La grandeza de lo pequeño. Quizá por eso también me sorprendió la repercusión de Mauricio, el personaje de Relatos salvajes, que, a pesar de no ser tan “pirotécnico” como los otros, pegó muy fuerte.

–¿Dirigir cine es un pendiente?

–Es un pendiente que no tengo atragantado, que me deja tranquilo. No lo descarto, pero no es algo que tenga en carpeta.

–Este año editaste con muy buena repercusión tu primer libro, Ensayo general, donde reflexionás acerca del trabajo del actor. ¿Escribir es una vocación paralela?

–A la que recién a los 53 años pude darle cabida. Escribí Ella en mi cabeza, mi primera obra, y fue un éxito rotundo. Luego escribí Días contados y Pura ficción, que además interpreté. Las tres las dirigí yo. Con Marcos Carnevale escribimos juntos el guión de una película que vamos a hacer más adelante. Pero por ahora no volví a sentarme a escribir otra cosa. Requiere de un tiempo que actualmente no tengo, pero sinceramente espero volver a hacerlo.

–Quizás en el momento que decidas retirarte.

–Es parte de una fantasía, en mi retiro, si es que se produce, dedicarme exclusivamente a escribir. Un deseo. Lo que me motiva aún más, porque los deseos, por costumbre, los cumplo.