Aún no había terminado el secundario cuando le ofrecieron un puesto de productora en televisión. Hoy lleva adelante su propia empresa con un universo de marcas tan amplio como importante. Retrato de una mujer que encontró su camino sin buscarlo.


Está claro que Natalia Cecchinato entiende el rubro en el que se maneja desde que era adolescente. Nos espera puntual en el Hotel Panamericano, locación que ella coordinó, maquillada y peinada para las fotos. La suite es un departamento inmenso, minimalista y perfectamente iluminado, con una terraza abrazada por el sol en todas sus esquinas. Nos cuenta que no dudó en citarnos en este lugar porque es donde más cómoda se siente. “Es el hotel donde grabé mi primer programa; siempre me siento como en casa. Silvana, la dueña, es una persona a la que le tengo mucho cariño y con Elena hemos filmamos mucho acá”. Cuando habla de Elena se refiere a Elena Fortabat, la mujer que se había puesto de novia con su tío y la ayudó a encontrar el camino correcto. “Ella estaba buscando una productora para su programa de televisión y vio algo en mí que ni yo había visto. Si bien siempre me gustó la moda, nunca pensé que iba a dedicarme a esto o sumergirme tanto en este mundo. ¡Arranqué tan chiquita! No había ni terminado el colegio, ni sabía quién era Nina Ricci.

–¿Por qué le dijiste que sí a Elena siendo tan chica?

–Porque es muy difícil decirle que no. Además, me pareció divertido pese a que al principio no lo fue. Al ser tan chica y no tener experiencia, cuando llamaba a los diseñadores o invitados para que vinieran al programa, la mayoría me decía que no. La verdad es que es un ambiente muy frívolo, nosotras lo sabemos bien; si no estás un poco empapada y no tenés hecha una coraza, se te hace muy difícil. Nos manejamos en un mundo en donde la imagen es todo, donde tenés que estar todo el tiempo perfecta y divina, donde todos miran lo que te ponés; entonces, si no sos muy segura de vos y no tenés una autoestima muy alta, te puede hacer muy mal.

–Pero debés encontrar el lado positivo.

–Totalmente, es uno de los laburos más lindos que existen. La moda es un arte, saber cómo vestirte, cómo llevarlo, cómo combinar las prendas. Qué sé yo, tiene muchas cosas lindas que hacen que a uno le guste; por algo las mujeres morimos por todo esto.

“Es un ambiente muy frívolo, nosotras lo sabemos bien; si no estás un poco empapada y no tenés hecha una coraza, se te hace muy difícil.”

–¿Hay alguna personalidad del rubro que admires?

–Carolina Herrera para mí es todo. No solo lo que hace en materia de diseño sino que lo que más me impacta es cómo habla la gente de ella; yo creo que eso es fundamental. Ser quien es hoy no fue un laburo en solitario sino que estoy segura de que mucha gente con la que trabajó y  trabaja la ayudó a llegar. Me parece que el vínculo en aspectos comerciales es muy importante, que sea sólido y permanente. A veces tenés que marcar cierta distancia, algo que a mí me cuesta muchísimo porque soy de involucrarme mucho con la gente que laburo. No sé si está bien o mal pero es una característica que tengo, a veces funciona y a veces sufro.

–¿Cómo nace tu productora? 

–Hubo un momento en el que crecí tanto que varias marcas me buscaban y me pedían muchas cosas, y no me refiero únicamente a marcas de ropa, porque forjé muchos vínculos con otros rubros, como aseguradoras u hoteles. Era importante dar un orden, y así nació NC Producciones.

–¿Cómo elegís las marcas con las que trabajás?

–El primer encuentro es muy importante. Me gusta conocer qué buscan de mí y saber si realmente se los puedo dar. Algunas de las marcas con las que trabajo son más populares que otras; las que recién están empezando tienen mucha fuerza y ganas, te dejan crear mucho más que las marcas que son conocidas y ya están posicionadas, porque ya tienen un estilo. Vos tenés que adaptarte más a ellos que ellos a vos.


Makeup y pelo: @alejandro_alem

Agradecimientos: Justa Osadía, Ugo Santini, China By Antolin, Hotel Panamericano Buenos Aires