A los 18 años, la hija mayor de Florencia Raggi y Nicolás Repetto da sus primeros pasos en la música mientras estudia Diseño de Indumentaria y canaliza la fama heredada al servicio de su arte.


Vine sólo tres días a Frankfurt porque mi chico tiene parciales la semana que viene y no nos podemos quedar más. Fue un viaje corto pero estamos gozando. Es la primera vez que viajo sin mis padres y me parece una gran experiencia. También es la primera vez que viajo con mi novio y la primera vez que estoy de novia (se ríe). Por suerte, nos llevamos re bien, es nuestro debut en la convivencia y está saliendo diez puntos.” Renata cuenta su viaje mientras caminamos por las calles de Frankurt junto a Rosario Ortega, los novios de ambas herederas y el equipo de Volkswagen, la automotriz alemana que organizó este viaje en el marco de su ciclo de música Garage Sound, que promueve la presentación e incentivo de cantantes emergentes. Ella, que con 18 años asoma su voz en el universo de lo que define como “un pop jazzero”, sigue los pasos de su madre Florencia Raggi en el universo de la exposición pública, la relación con los medios y el trabajo con marcas. Todo desde su perfil centennial, basando la comunicación a través de redes sociales y explotando su condición de nativa digital.

–Estás saliendo al mundo a que te conozcan, a ser embajadora de marcas, a tocar en eventos y a que te inviten a viajes. ¿Cómo es tu relación con esta fama heredada y la interacción con los medios?

–Es obvio que en este mundo se te abren muchas puertas por ser hija de famosos, pero si yo voy a usar eso para empezar a trabajar con marcas y exponerme en los medios es porque tengo algo que presentar. No quiero estar vacía y hacer algo simplemente por la fama sino porque me sirve para mi música, para mi arte y para lo que sea que yo esté haciendo.

–No querés ser una it girl del montón.

–Hay chicas que son it girls y no hacen otra cosa, eso es verdad, pero la realidad es que dedicarse a eso es todo un laburo; estar sacándose fotos todo el día, pensar todo lo que vas a subir, estar en eventos, buscar ropa, armar looks, hablar con marcas. La verdad es que yo no lo hago; manejo mi Instagram de manera personal, hago lo que me nace, no lo tengo estudiado. De cualquier manera, soy consciente de que las redes sociales se convirtieron en una herramienta de trabajo y hay que saber cuidarlas, así que de a poco estoy tratando de prestarles atención a los videos que subo, a que se escuchen bien las canciones y que las fotos tengan buena calidad, porque en definitiva esta es una herramienta más de comunicación para mostrar lo que uno sabe hacer.

“Hay que tener cuidado con lo que se muestra en redes, porque en definitiva todo va quedando como una marca de vida, cosa que antes no pasaba”.

–¿Cómo impactan las redes en tu vida siendo cien por ciento nativa digital?

–Yo crecí sabiendo que lo que uno publica queda expuesto para siempre, así que hay
que tener cuidado con lo que se muestra en redes, porque en definitiva todo va quedando como una marca de vida, cosa que antes no pasaba.

–¿En qué etapa de tu vida estás?

–Terminé el colegio el año pasado y ahora estoy estudiando Diseño de Indumentaria y metiéndole a la música, como siempre, que es mi gran pasión. Arranqué con la música a los 15, ya de grande te diría, pero ahora me puse a full con eso, metiendo mucha clase de piano, un instrumento que toco de chica porque me enseñó mi papá. A partir del piano empecé a cantar: el piano siempre fue mi base y luego comencé a acompañar con la voz para mis composiciones.

–¿Qué te enseñó tu mamá profesionalmente?

–Todo. Por ejemplo, con este viaje me dejó bien en claro que estaba invitada por una marca y tenía que estar dispuesta para lo que me pidieran, llegar super puntual a todas las citas y hacer todo como corresponde. Mi mamá es super responsable con su trabajo y siempre me inculcó esos valores de conducta y responsabilidad. En lo estético me ayuda un montón, me dice que me pare bien, que siempre esté impecable y sea muy consciente de que esto es un trabajo y hay que respetarlo y honrarlo como tal.


Agradecimientos: Mila Kartei