Vanesa Ivanoff, licenciada en Comunicación, sommelier, fundadora de Viveka y, por sobre todo, mujer emprendedora, escapó de la zona de confort para aventurarse en el misterioso y milenario mundo del té.

Vanesa mira la taza humeante de té y piensa en su infancia en Uruguay. Tiene el recuerdo vivo del rostro de su abuela Elvia, que los fines de semana la espera para compartir charlas y buñuelos de manzana. Vanesa observa el té y piensa en el dulce amor de su padre, con el que aprendió la importancia y la calidad de las cosas bien hechas. Pero el té es más que recuerdos de infancia, es el hoy, el ahora, su presente inmediato.

Lo es desde aquel septiembre de 2014 cuando decidió que hacer té no era sólo un hobby, cuando descubrió que se podían dejar veinte años de carrera corporativa de lado para comenzar de nuevo y crecer. Vanesa logró su primera gerencia a los 26 años y desde allí siempre ocupó posiciones de liderazgo y enfrentó desafíos de alta competencia, por lo que abandonar la zona de confort requirió de tiempo y de un valor que fue madurando con cada crecimiento, con cada nuevo reto que sorteó en su camino. Sin embargo, encontró en el té un vehículo de expresión que el trabajo corporativo no le permitía. Así, el cambio, aunque difícil al principio, la recompensó con creces.

Viveka toma su nombre del sánscrito, lengua sagrada para el hinduismo, una de las  filosofías del mundo del té, y hace referencia al discernimiento: a la posibilidad de entender que todo está en movimiento y constante cambio, salvo la esencia primigenia que se mantiene perenne. La marca cuenta con ediciones limitadas de tés de origen, una decena de blends de té blanco, verde, negro y puerh y una línea de branding que diseña blends exclusivos para hoteles y restaurantes, entre otros. La filosofía de su creación es reflejar, a partir del té, esa conexión con los sentimientos humanos. Por ello es posible enviar mensajes a partir de sus hebras, de la misma manera que, en la época victoriana, los caballeros lo hacían a través del lenguaje de las flores. Vanesa propone encontrar los espacios de vacío para completarlos con experiencias y sensaciones, hacerse del tiempo para disfrutar del té y generar esa libertad que tantas veces se deja maniatada en un rincón. Viveka, la firma y la convicción de Vanesa, busca trascender la taza de té para que el encuentro entre uno mismo y los otros realmente suceda.