El producto argentino por excelencia tiene su altar en las parrillas. Las hay top, innovadoras o barriales, y todas conforman una oferta inabarcable. Este trío es un ejemplo de esa bienvenida diversidad.

Cuántos restaurantes de carnes a las brasas habrá en la Ciudad de Buenos Aires? Miles, seguramente. Están los de barrio (“con el vino y el pan en la mesa”, como define con cariño Francis Mallmann), los que intentan redefinir el concepto y aquellos que tienen la vara alta, con materia prima de trazabilidad controlada, cortes poco usuales y aspiraciones –muchas veces concretadas– de figurar entre los 50 Best Latam, el ranking de mejores restaurantes de Latinoamérica que tanto imanta a los turistas. Aristócrata o plebeya, la parrilla es una institución de la gastronomía argentina que tarde o temprano tienta al más pintado de los restauranteurs. En ocasiones, la aventura llega a buen puerto; en otras, no. Aquí, tres exponentes del primer ejemplo: dos muy sólidos y, por diversos motivos, sostenidos en el tiempo, y uno nuevo pero con un concepto firme y bien pensado. Porque la llama siempre debe estar viva.

Cabaña Las Lilas

El marco (luminoso e imponente), el espacio entre mesas, la carta de vinos (tres estrellas en la prestigiosa revista World of Fine Wine), el servicio esmerado y demás virtudes de esta parrilla premium de Puerto Madero son apenas acompañamientos de su atractivo principal: la carne. Notables cortes de pastura (entre los vacunos, todos imperdibles, obligatorio animársele al bife de costilla de 1 kg; por el lado de los porcinos, sería un pecado no probar el cochinillo, estrella de su sección “Piggyland”) conviven con excelentes entradas, sides, ensaladas y postres inspiradísimos. Los años pasan y Las Lilas nunca, pero nunca, falla. Alicia Moreau de Justo 516.

Tupé

Clásica parrilla de barrio, Tupé lleva once años deleitando a los vecinos de Recoleta. Un espíritu de cercanía que refleja la carta, repleta de infaltables platos parrilleros: carnes de vaca y de cerdo (cuyos cortes pueden combinarse en los llamados “mix”), pollo y achuras de buen nivel. Entre las entradas, elegimos una bien casera: morrón asado con huevo y parmesano, y de los acompañamientos, el más original: las contundentes papas fritas “Por H o por B”, con queso gratinado, panceta, crema, verdeo y ají molido. Los postres son pura identidad: flan, queso y dulce, panqueques, don pedro. Lo que se dice porteñidad a full. Tagle 2621.

Bar de Carnes

Una parrilla distinta, catalizadora de tendencias y con impronta de street food. Todo eso es este nuevo restaurante ideado por Sebastián Valles. El fuerte del menú son las “Carnitas”, bocados de carnes grilladas (ojo de bife, solomillo de cerdo, tataki de lomo, matambrito empanado) que llegan en tablitas de madera y vienen con guarnición de papas fritas, sticks de polenta, chimichurri, sal marina y tabule. El resto de la carta continúa el estilo décontracté: hamburguesas, sándwiches (notable el Choricampi, chorizo relleno con queso provolone y cebollas, envuelto en masa de pan casero), ensaladas y muy buenos sides. Para beber, otro toque de actualidad: cerveza artesanal. Peña 2287