Su famoso “Carpool Karaoke” lo catapultó a la fama mundial gracias a su imparable viralización en YouTube. Hoy las estrellas más grandes de la música eligen dar un paseo con este presentador británico y se sueltan en el lugar donde más nos gusta cantar: el auto.

Por qué la Argentina no tiene un programa como el de David Letterman o el de Jim- my Fallon?” fue una pregunta recurrente durante mucho tiempo entre muchos televidentes argentinos fanáticos del formato “late night”. La respuesta, aunque tardía, no deja de ser certera: porque no lo necesita. Aún con una fórmula de eficacia comprobada un conductor, un monólogo, una banda que toca en vivo y un par de entrevistas, el universo de los late night show parece estar lleno de variedades y sutilezas gracias a las cuales cada programa funciona (o no) y tiene sus seguidores. Y así como Letterman y Fallon (y Jay Leno y Jimmy Kimmel y Conan O’Brien y más) ya pueden ser considerados clásicos, un nuevo nombre supo encontrar su lugar a fuerza de talento, simpatía y un irresistible acento británico. James Corden (de él se trata) es el nuevo rey de las noches y de las redes. Corden supo aprovechar dos fenómenos puntuales. El primero y más difundido es el hecho de que los consumidores de contenidos (antes conocidos como televidentes) ya no miran programas completos, sino sus segmentos favoritos, lo que hace que las audiencias sean globales y ya no locales. El segundo surgió luego de que Corden y su producción se hicieran una pregunta: ¿cuál es el lugar en donde todos cantamos y nos permitimos ser nosotros mismos? El auto. Y bajo esa premisa tan básica como genial, Corden logró que el segmento “Carpool Karaoke” de su programa e Late Late Show with James Corden se conviertiera en un fenómeno viral. De la noche a la mañana sus viajes musicalizados generaron cientos de millones de visitas (sin exagerar) en su canal de YouTube, junto a figuras de la talla de George Michael, Madonna, Lady Gaga, Britney Spears, Red Hot Chili Peppers, Bruno Mars, Harry Styles, Michelle Obama, Jennifer Lopez, Adele, Chris Martin y Justin Bieber, entre otros. James Kimberly Corden nació el 22 de agosto de 1978 en el área suburbana de Londres. Su padre era músico en la banda de la Fuerza Aérea Real, y su madre era trabajadora social. Desde chico fue criado como protestante en el Ejército de Salvación, pero no practica ninguna religión. En 2012 se casó con Julia Carey, con quien tuvo dos hijos, Max y Carey. Comenzó su carrera a los 18 años en algunos programas de la televisión británica, pero no fue hasta 2000 que supo tener algo de notoriedad. Fat Friends era una comedia dramática en la que se retrataban las vidas de personas con sobrepeso, pero sin golpes bajos ni los lugares comunes típicos del género. Sabía utilizar un humor mucho más incorrecto del que se estila hoy, pero siempre con la identificación como premisa. En 2007, la BBC estrenó la comedia Gavin & Stacey, en la que Corden tuvo créditos como autor y protagonista. Gracias a ella se ganó el reconocimiento del público y de la crítica, pero siempre a nivel local. En 2014, cuando la cadena CBS anunció que, después de nueve años, Craig Ferguson dejaría de ser el presentador de The Late Late Show y que su reemplazo sería un actor británico, todos se hacían la misma pregunta: ¿quién es James Corden? El formato “late night” es una suerte de institución en la televisión estadounidense, en cualquiera de sus versiones, desde los que ocupan el prime time hasta los que traspasan la medianoche. El problema no estaba en el origen británico de Corden (de hecho, Ferguson es escocés) sino en que era una cara prácticamente desconocida para el público. Corden no provenía del ambiente del standup ni de la comedia local, lo que generaba cierta desconfianza. Aún así, la CBS lo apoyó y pudo hacer su debut en marzo de 2015.

Dos meses después la pregunta ya era otra: ¿qué tiene James Corden que gusta tanto? The Late Late Show with James Corden había logrado hacerse su lugarcito en la televisión nocturna y tomar distancia de las comparaciones con programas similares, como el de Seth Meyers y el del propio Fallon. Corden parecía no querer ganar su franja, sino ser diferente, y para ello comenzó a explotar al máximo todas sus habilidades. Las entrevistas a los invitados ya no eran individuales, sino similares a una charla entre varios. A su simpatía natural le sumó su versatilidad para el canto, sus cortos y contundentes monólogos, su desfachatez y su falta absoluta de vergüenza a la hora de poner su cuerpo para el show. Corden no teme posar en ropa interior junto a un David Beckham tallado a mano, ni vestirse como Britney Spears en su época de niña virgen, ni cantar junto a voces consagradas, como la de Stevie Wonder o la de sir Elton John.

Pero el nombre de James Corden se hizo conocido a escala global gracias a que, justamente, ya cada vez menos personas miran televisión en la televisión. Su “Carpool Karaoke” nació como un pequeño segmento de comedia en un programa de la BBC destinado a juntar fondos. Fue durante el Red Nose Day de 2011 que Corden se subió a un auto junto a George Michael y cantaron “I’m Your Man”, de Wham! Luego llegaría Mariah Carey, la primera figura dispuesta a escapar del playback, relajarse y reírse de sí misma y de su pasado. De ahí en más, todo fue crecer.

En una de las tantas oportunidades en las que se ríe de sí mismo, Corden aprovechó para contar cómo había llegado a ser el conductor de e Late Late Show. En una ficción no exenta de cierta realidad, Corden simuló haber encontrado un golden ticket en un chocolate que lo hacía acreedor de su actual puesto. Una vez que va a reclamar el premio, Jay Leno (una eminencia en materia de late night) comienza a entrenarlo, aunque convencido de que no va a funcionar. Corden es inglés, no entiende al televidente promedio y, para peor, es gordo. Toma lecciones de inglés americano, de dramatismo y aprende a reírse falsamente ante cada respuesta sin gracia. “Sé falso, James”, le ordenan. Arnold Schwarzenegger le señala la panza y le dice: “¿Querés que la gente vea esta panza antes de irse a dormir? No parecés un conductor, parecés dos”. Al final, un ángel interpretado por Meryl Streep sólo le da un consejo: “Naciste para esto, sólo tenés que creer en vos mismo”. Parece que James creyó. Lo pueden ver en YouTube.