Reivindica la disciplina y la familia y mantiene el perfil bajo aun estando de novio con la famosísima Candelaria Tinelli. Dueño de una carrera meteórica, ya completó con éxito todos los casilleros de la tríada de cine, teatro y televisión. Con 23 años, esto parece sólo el comienzo. 

 

Franco Masini nació en el mismo año en el que se estrenaba la serie Friends y películas como El rey león y Forrest Gump llegaban al cine. Todas esas cosas que para alguien mayor de 35 años pasaron ayer nomás, fueron hace ya 23 años. Y, en ese tiempo, Franco interpretó una obra de Shakespeare en el teatro, trabajó para Disney, actuó junto a Lali Espósito y Mariano Martínez, hizo de un Puccio en el filme El clan y sigue. En pareja con Candelaria Tinelli, además de tener los ashes encima por su vida personal, los tiene por su desempeño actoral. Finalizando las temporadas del musical Y un día Nico se fue y la obra Marco Polo en teatro, se encuentra en plena grabación de Cuéntame cómo pasó en la Televisión Pública.

 

–En este momento estás haciendo una obra infantil, otra para adultos y una ficción ambientada en la Argentina de los 70. Pasás por todos los estados de ánimo en un mismo día, ¿no?

–Sí, y está buenísimo. Creo que está bueno poder ir haciendo distintas cosas para diferentes públicos y, en lo posible, ir haciendo distintas experiencias. Es un poco lo que estoy intentando a la hora de pensar los proyectos; hacer algo que me genere un desafío. La tira es una ficción de época, son diez años en los cuales el personaje cambia y sufre un montón de cosas. La época y el contexto histórico son muy interesantes para actuar, como actor se celebran estos personajes. Tuve que estudiar un montón de cosas con respecto a cómo hablaba un joven de esa época, porque el lenguaje y los modismos de un adolescente de hoy no son iguales que en 1970. Se te escapa un “tipo” o un “todo bien” y son todas cosas que te dicen “esto no va”. Es un desafío muy interesante.

 

–En una época en la que las cciones están viviendo una situación especial en nuestro país. ¿Te tranquiliza estar en un contexto de televisión que no se rige por el rating?

–Sí, la verdad es que saber que el objetivo de la Televisión Pública es otro permite que uno como actor pueda estar más concentrado en seguir la secuencia, en la calidad del proyecto, porque ya sabés que el canal no va a estar fijándose en los números. Quizás estás más protegido en tu rol de actor. El año pasado hice Amar después de amar en Telefé y lmamos los 75 capítulos antes de salir al aire, eso es excepcional, no pasa mucho.

–Arrancaste tu carrera desde muy chico, ¿sentís que te perdiste de algo?

–Uno gana un montón de cosas, ojo. Quizá se adquiere cierta responsabilidad desde más chico, cosas que suelen ocurrir cuando terminás el colegio. A los 14 años yo ya tenía que respetar un plan, irme a dormir temprano, estudiar la letra, tenía que mantener una conducta. Pero siempre fui muy responsable desde chiquito y me gustaba tener cierta disciplina. A los 15 sabía que un viernes a la noche no podía ir a la matiné con mis amigos porque tenía función. Igual me pude dar el lujo de hacer todo, siento que no me perdí de nada. Incluso con el viaje de egresados, que me agarró grabando, arreglé con la producción para poder irme en esa semana. No hay que perderse esas cosas, está bueno poder hacerlas y respetar el tiempo, porque son experiencias que te van a quedar por el resto de tu vida. Creo que si no me hubiera ido de viaje de egresados, hoy me estaría lamentando.

 

–Podés contar la resaca posGrisú, entonces.

–Puedo contar mi viaje de egresados, sí (sonríe). Son cosas que hacés una vez en la vida. Y está bueno respetar tu propia esencia. Yo, por ejemplo, los domingos al mediodía no armo nada porque almuerzo en lo de mi abuela y si surge algo, lo cancelo. Siento que es importante mantener esas cosas, de esos momentos se hacen los recuerdos, es la vida, está bueno no cortarlo.

–¿Cómo controlás el ego con 23 años? No a muchos a esa edad los reconocen por la calle, los adulan ni les dicen cosas lindas.

“A los 14 años yo ya tenía que respetar un plan, irme a dormir temprano, estudiar la letra, tenía que mantener una conducta. Pero siempre fui muy responsable, desde chico me gustaba tener cierta disciplina.”

–Y cosas feas… Pasa todo y uno tiene que estar preparado. Lo más difícil es saber que de un día para el otro puede que dejen de darte ese cariño, que dejen de atenderte el teléfono, te pueden dejar de reconocer. Sé que la fama es algo pasajero, algo efímero que de un día para el otro se puede ir. El error más grande es pensar que va a ser así siempre. Si uno tiene en claro eso y tiene clara su esencia, que en mi caso es la pasión por actuar, creo que eso no va a cambiar.

 

 

–Tu novia también es una persona con un gran foco puesto encima. ¿Te cuestionaste alguna vez iniciar esa relación por las consecuencias que podía tener?

–No, creo que el amor va más allá de eso. Obviamente, uno tiene que estar preparado porque va a estar aún más expuesto, pero yo soy super relajado, no tengo nada que ocultar, no tengo ningún motivo para pelearme con uno que me viene a sacar una foto. Obviamente, creo que hay que mantener la privacidad, que hay algo que es para uno, pero lo manejo con tranquilidad. Hay que entender que del otro lado quieran eso.

 

–¿Y cómo es Marcelo Tinelli como suegro?

–Es igual que cualquier persona. La verdad es que son una familia muy unida; la mía también, así que compartimos eso de tener esos vínculos. Compartimos los valores familiares.

“Soy superrelajado, no tengo nada que ocultar. Obviamente, creo que hay que mantener la privacidad, que hay algo que es para uno, pero lo manejo con tranquilidad. Hay que entender que del otro lado quieran la foto.”

–¿Qué te pasa cuando desde las redes sociales se meten con tu novia?

–Espero que tanto ella como cualquiera intente hacer lo mismo que yo, que es tomar lo positivo e ignorar lo negativo. No es fácil, es un trabajo diario.

 

–Entre tanta disciplina y responsabilidad desde tan chico, ¿derrapás en algo?

–Obvio. La ansiedad a mí me puede, a veces me perjudica. Estoy intentando manejarla un poco, llevar la energía para otro lado. La tengo que controlar.

–¿Vivís solo?

–Sí. Vivo solo, a diez cuadras de mi casa, a tres de la de mi abuela y a dos de mi mejor amigo.

 

–No cortaste el cordón umbilical, entonces. Lo estiraste.

–(Se ríe) Puede ser.

 

–¿Cocinás?

–Vivo a delivery. Es que no estoy nunca. Estoy disfrutando de esta experiencia nueva de vivir solo, que está buenísima. Me mudé hace poco, en noviembre.

 

–Entonces, de convivencia ni hablar, ¿no?

–No, etapa por etapa.

 

PRODUCCIÓN: GIMENA BUGALLO