A PUNTO DE PROTAGONIZAR EL NUEVO UNITARIO DE ADRIÁN SUAR JUNTO A INÉS ESTÉVEZ Y JULIO CHÁVEZ, LUZ CIPRIOTA POSA FRENTE A LAS NUEVAS MÁQUINAS DE FORD Y HABLA DE SU PERFECTO PRESENTE LABORAL.

El Salón del Automóvil está convulsionado por su presencia. Allí, en medio de los mejores y más nuevos autos del mercado, ella posa con desenfado frente a la cámara como si se encontrara en la intimidad de un estudio de fotografía. La gente pasa y se queda mirando, le saca fotos, la saluda, la filma. Los móviles de radio y televisión esperan para entrevistarla mientras son testigos del backstage de tapa más concurrido que esta cronista haya presenciado. Luz ni se inmuta. Está feliz con el presente que atraviesa, y con toda su energía puesta en el El maestro, el nuevo unitario de Pol-ka protagonizado por Julio Chávez e Inés Estévez. Allí interpretará a Bianca, una bailarina del Colón que se ve obligada a vivir con un nivel de exigencia por momentos imposible de sostener: “Si bien yo fui gimnasta y subcampeona nacional, nunca había hecho ballet. Cuando me propusieron este papel fue todo un desafío, porque tenía un mes para convertirme en la mejor bailarina”, relata.

 

Antes participó en 2091, la serie de ciencia ficción de FOX que protagonizó junto a Benjamín Vicuña, Angie Cepeda y Ludovico Di Santo. Para ese papel no le tuvo miedo al cambio de look completo: se cortó el pelo de manera drástica y comenzó a entrenar incansablemente para subir peso y ganar masa muscular. Su versatilidad como actriz le permitió enfrentar ese personaje inmediatamente después de interpretar a una entrenadora de patín en el éxito infantil de Disney Soy Luna. En cada desafío, ella pone el cuerpo y lo da todo.

 

–¿Cuándo descubriste tu vocación?

–Desde siempre. Era la típica niña a la que le gustaba disfrazarse, hacer los actos en la escuela, cantar, bailar. No sabía si iba a ser cantante, si iba a ser actriz o bailarina, pero todo lo que tuviera que ver con expresar mediante el cuerpo me encantaba.

 

–¿Cuál fue tu primer trabajo profesional?

–El que protagonicé con Gael García Bernal (N. de la R.: Se refiere al filme Déficit). Tenía 19 años, me fui a México y fue una experiencia impresionante. Presenté la película en el Festival de Cannes con los mejores directores latinoamericanos y también a nivel mundial.

 

“Extraño estar enamorada. Pero es algo que no me pondría a buscar. Mi mejor sábado a la noche es pedirme sushi, un chocolate enorme de postre y una peli antes de dormir.”

 

–Antes estuvo tu etapa de modelo.

–Mi paso por el modelaje lo tomo como eso, como un paso. Yo sabía que quería dedicarme a ser actriz, pero no sabía cuál era el camino. Para estudiar Medicina te anotás en la universidad y vas siguiendo los pasos; en cambio para ser actriz no hay una fórmula. Cuando por casualidad lo conocí a Pancho Dotto y él me dijo que le encantaría que formara parte de la agencia, lo primero que le dije fue que quería ser actriz: “Si esto me sirve como una puerta de entrada, hagámoslo, me encanta”. Enseguida me di cuenta de que des lar no era a lo que yo aspiraba.

–¿Qué es lo mejor y lo peor de ser actriz?

–Lo mejor es vivir muchas vidas en una. Lo peor es la inestabilidad. Los trabajos duran dos o tres meses y de alguna manera uno vive buscando trabajo. Vos no sabés qué te va a pasar mañana, no podés hacer planes, sacar un pasaje de avión de acá a dos meses porque no sabés en qué situación vas a estar.

 

–¿En algún momento sentiste que tenías que cumplir con ciertos estereotipos en lo físico?

–Nunca tuve muchos problemas con eso. Sí me doy cuenta de que existe, tanto en el mundo del modelaje como en el de la actuación. Hay gente que tiene trabajo o no por si está más gorda o más flaca y eso me parece un horror, pero uno juega el juego y sabe cuáles son las reglas.

–¿Al ser linda sentís que debés demostrar más?

–Esta jugada que hice al cambiarme el look para FOX fue para demostrarme a mí que podía hacer algo que no tuviera que ver con la apariencia física. Perdí algunos trabajos por estar rapada y con una cresta fucsia. Fue una apuesta y sabía a lo que me atenía. Necesitaba demostrar que podía hacer un personaje que no tuviera que ver con mi apariencia física, porque estoy más fea que nunca, hice pesas, engordé, todo al revés.

 

–Hoy no estás en pareja, ¿cómo te llevás con la soltería?

–Superbién. Estoy re tranquila, soy bastante enfocada y en este momento estoy metiéndoles la energía a esta serie y a la bailarina. Mi prioridad está ahí.

 

–¿Si te hago elegir para candidato a un deportista, a un empresario o a un músico, por cuál vas?

–No te sabría decir. No creo que tenga que ver con la profesión. Tiene que tener una sensibilidad, tiene que haber una conexión especial, y eso es difícil. No tiene que ver con que sea rubio o morocho. Sucederá cuando tenga que suceder. No voy a estar buscando para nada, no tengo ningún apuro.

 

–¿Te afecta que tu ex, Dante Spinetta, esté de nuevo en pareja?

–No, me pone muy contenta. Si él está bien, me encanta.

 

–¿Extrañás estar enamorada?

–Extraño estar enamorada, sí. Pero, como te digo, es algo que no me pondría a buscar.

 

–No te voy a encontrar en las aplicaciones de chats de citas.

–No, jamás.

 

–¿Qué pasa en las redes sociales con el levante? ¿Te buscan mucho?

–No sé si mucho, pero sucede, sí. Lo que pasa es que es tan raro que alguien te quiera levantar por una red social… A veces es inevitable porque te conocés con alguien y después te contacta por ahí. Pero que de la nada te salga con un “Hola, no te conozco pero me parecés muy linda ¿Querés salir conmigo?”. Y… no vas a tener muchas chances.

 

–¿Te imaginás siendo madre?

–Me gustaría, pero creo que se tiene que dar cuando uno encuentra el momento y a la persona. Tengo un instinto maternal bastante desarrollado; doy clases a niños, les canto a mis sobrinos. Me encantaría, pero siento que lo haría sólo si estoy con ganas de formar una familia con alguien.

 

–¿Qué cambió con los 30?

–A mí me encantó cumplir 30, si bien tengo muchas amigas a las que les pegó mal, lo que siento es que miro para atrás y digo: “Qué buenos 30 tuve”. Viví tantas vidas que lo celebro, y ojalá los próximos años sean iguales.

 

–¿Cuál creés que es tu mejor virtud?

–Soy muy perseverante y apasionada con lo que hago, eso me empuja.

 

–Y si pienso en terceros, ¿cuál es el defecto que más te molesta?

–El egoísmo, que la gente no pueda trabajar en equipo, que no pueda ver lo que le pasa al de al lado, que pisen cabezas por cumplir un objetivo sin tener sensibilidad.

 

–¿Qué excesos te permitís?

–El chocolate. No tomo alcohol, no fumo, no me drogo… Nunca lo necesité.

 

–¿Nunca sentiste curiosidad por probar?

–No, no demasiada. Creo que nunca me fumé un pucho en mi vida. En esa época en que mis amigas empezaban a fumar o a tomar alcohol yo estaba superdeportista y después me parecía ridículo empezar, nunca le encontré el gusto.

 

–¿Cómo sos en tu casa?

–Soy muy relajada, demasiado. Me encanta estar todo el día sin salir, a veces ni de la cama. Me encanta dormir.

 

–¿Cómo es tu mejor sábado a la noche?

–Mi mejor sábado a la noche es pedirme sushi, un chocolate enorme de postre y una peli antes de dormir.

 

–¿Cómo es tu vínculo con los autos?

–Estoy todo el día arriba del auto, es mi casa. Mientras voy a grabar estoy vocalizando, me pongo mi música y hago los ejercicios de canto para llegar y tener bien la voz. De repente freno en un semáforo y termino de tomar el yogur. Freno en el otro semáforo y me termino de maquillar. Todo sucede ahí adentro. Te subís a mi auto y encontrás un zapato de taco, una percha, un abrigo, maquillaje…

 

–¿Qué auto estás manejando ahora?

–Un Ford Fiesta, pero estoy fascinada con la nueva Ecosport. La tecnología cambió muchísimo, tiene una pantalla enorme con posibilidad para que siete usuarios tengan su propio contenido.

 

–¿Cuál es la peor infracción que podés cometer al volante?

–Pararme en doble fila. Voy a hacer compras y tengo que bajar las cosas del supermercado. En lugar de dejarlo a tres cuadras y caminar con las doscientas bolsas, lo paro en doble la, bajo todo y sigo.

 

–¿Y te enojás en la calle?

–Soy cabrona pero puteo puertas adentro. Jamás putearía a alguien en la cara. La gente está muy loca y no tengo ganas de cargarme con mala energía, entonces puteo para adentro, pero si me miran me callo.

 

–Si hablamos en cinco años y salió todo genial, ¿cómo te voy a encontrar?

–Me vas a encontrar haciendo esto, que es lo que amo: actuando, cantando, bailando, viajando. Tengo muchas ganas de seguir por el lado del canto y de explorar un poco más lo que vine haciendo a nivel teatro musical. Así me verán.

 

 

Estilista: Ash Mateu

Asistente de fotografía: Iván Pinto

Asistente: Caro Albarracin

Vestuario: Aloud, Adot by Laurencio Adot, María Dahn, Justa Osadía

Make up: Mar Castelli

Peinado: Flor Pizarro con productos Bellíssima