Creadora de la primera comunidad de mujeres en el mundo de los la ex directora del grupo empresarial que lleva su apellido asegura que hay un vehículo para cada tipo de persona.

 

Cuando conoció a su actual marido, lo único que no le gustaba de él era cómo manejaba. Ni siquiera la forma en que pasaba los cambios. Para cualquier mujer del planeta eso no sería ningún impedimento para concretar una segunda cita. Pero para Luly era clave. Criada entre motores, volantes y butacas, la primera hija mujer de la familia Dietrich es, sin duda, una referente en el mundo de los autos. Desde 2016, cada dos semanas, escribe una columna dedicada a las mujeres en la sección “Alvolante”de La Nación y fue reconocida con el galardón “Women to Watch Argentina 2016”, premio que otorga una prestigiosa revista estadounidense para distinguir a las mujeres más destacadas en la industria de los medios. Hoy, su vida pasa por Mujeres al Volante, un sitio web que mantiene informadas a más de 140 mil mujeres de América latina (la Argentina, Chile, Perú, Costa Rica y México) con las novedades más importantes sobre el mundo de los fierros. Un lugar del que hasta hace no mucho los hombres se creían los dueños absolutos.

 

–¿Cómo surgió la idea de Mujeres al Volante?

–Fue en 2009, cuando trabajaba en el área de Comunicación del grupo Die- trich. Empecé a notar un cierto protagonismo de las mujeres en el ambiente del automóvil que anteriormente no tenían. Y me pareció oportuno crear un canal de comunicación mensual a través del marketing directo (mailing, newsletter) con las mujeres clientas del grupo. Los temas principales eran las novedades de los modelos y la seguridad vial. La recepción fue buenísima y, sobre todo, agradecieron el lugar que se les brindaba. A su vez, adaptamos los espacios comerciales a las necesidades y demandas de las mujeres. Con Recursos Humanos planificamos un sistema integral para que las mujeres ocupen puestos en la empresa que históricamente estaban bajo el mando de los hombres. Por ejemplo: el 50 por ciento del sector de ventas estaba aten- dido por mujeres, habían asesoras de servicios y contratamos a especialistas en mecánica para trabajar. Lo hicimos durante un año seguido, y luego, con el apoyo de distintas marcas, logramos armar algunos eventos para darnos a conocer. Allí realizábamos charlas sobre la seguridad infantil, el alcohol al volante y otros temas que eran del interés de las mujeres.

 

 

–¿Cuándo decidieron despegarse del grupo Dietrich y continuar el proyecto por su cuenta?

–Básicamente, cuando nos empezaron a preguntar por la elección de los autos a la hora de comprar. Desde la comunidad no podíamos recomendarles únicamente los que la empresa vendía. El primer evento por nuestra cuenta fue hace dos años en el Salón del Automóvil de Buenos Aires. Un quiebre muy importante porque era la primera vez que había un espacio dedicado a las mujeres en un acontecimiento tan marcado por los hombres. No era simplemente un lugar para que los hombres dejaran a sus mujeres pintándose las uñas mientras ellos recorrían la feria, sino que fue muy productivo. Volvimos a hacer mucho hincapié en la seguridad infantil y el resultado fue muy favorable. No sólo vinieron mujeres, sino que muchos hombres se interesaron sobre lo que contábamos, desde cómo poner la sillita del bebé en el asiento trasero hasta cómo cambiar una rueda en caso de emergencia. Se generó algo muy lindo y fue allí donde terminamos de construir el concepto que intentábamos buscar: la comunidad de mujeres en el mundo de la movilidad.

 

“Empecé a notar un cierto protagonismo de las en el ambiente del que anteriormente no tenían. Y me pareció oportuno crear un canal de comunicación mensual a través del marketing directo con las mujeres clientas del grupo.”

 

 –¿En qué se diferencia la mujer del hombre frente al manejo?

–Manejar bien o mal no tiene nada que ver con el género. Se maneja bien o se maneja mal, punto. Pero igualmente algunas diferencias hay: las mujeres, al ser más precavidas (y miedosas), cumplimos mucho más las normas de tránsito. Los hombres son más arriesgados, entonces adquieren otras habilidades. Pero después es casi todo lo mismo. En muchas parejas, la mujer es la que sabe cambiar las ruedas y el hombre no.

 

–¿Qué buscan las mujeres cuando van a comprar un auto?

–Varía mucho según la etapa de su vida. Las más jóvenes buscan algo económico, con onda y que lo puedan “tirar en la calle”; esto de dejarlo en cualquier lado sin temor a que te lo golpeen o directamente te lo roben. Generalmente, son los autos chicos. En cambio, lo que más se fijan las madres es el tema de la seguridad: si trae sistema de ABS, cuántos airbags tiene, la caja de cambios, la reacción, etcétera. Otro dato importante es el tamaño del baúl. Por lo general son las que llevan a los hijos a todos lados y tienen que cargar el cochecito, la sillita, los bolsos. Por eso es un mito que las mujeres se fijan únicamente en el color. Quedó muy anticuado y machista ese concepto.

 

–¿Cuáles son los planes para el futuro?

–Este año hicimos un quiebre con salir un poco del mundo del auto y optamos por facilitar algunos aportes para la mujer en moto. Cada vez son más las chicas que se animan a las dos ruedas. Las licencias de conducir motos crecieron proporcionalmente mucho más que las de autos. Seguimos, también, con el canal digital de Mujeres al Volante TV en nuestra página y la idea es poder llevarlo a un canal de televisión. Y el año que viene vamos a lanzar “Por más mujeres al volante”, un proyecto solidario que tiene como objetivo enseñarles a manejar a mujeres de diferentes barrios humildes. Muchas veces no tienen a nadie que las guié, ni plata para pagarse clases de manejo, por eso queremos darles las herramientas para que lo puedan hacer. Fomentar el manejo para una mujer libre.