PARTE DE LA CAMADA DE LOCUTORAS QUE ESTÁN RENOVANDO LA RADIO LOCAL Y VOZ CANTANTE DE LAS DELICIOSAS HOLY COWS, CONFÍA EN QUE LAS MUJERES CONQUISTEN CADA VEZ MÁS LUGARES EN EL AIRE.

 

Viviendo en la loma del demonio, donde para ver gente tenía que rogarles a mis viejos que me llevaran, la radio fue una pieza fundacional de quien soy hoy.” Trinidad López Rosende, nacida y criada en Pilar, a los 15 años ya sabía lo que quería: “Eso de triunfar con la música es algo azaroso, así que pensé en cosas que me permitieran hacerlo dependiendo de mí y de mis ganas de que sucediera”, explica. Después de un amague con el periodismo, Trini encontró en la locución un puente para conectarse con las canciones y los artistas.

 

Era un camino alternativo, pero que se cruzaba con su pasión. “Radio mata soledad y aburrimiento”, dice Trini, casi como un mantra que se repite una y otra vez, aunque para aburrirse le quede poco y nada de tiempo. Además de ser una de las buenas nuevas voces de la radio (conductora de Vamos de vuelta, de lunes a viernes de 21 a 24 por Blue), Trini es la voz detrás de Pasapalabra, el programa que conduce Iván de Pineda en El Trece, y la cantante y guitarrista de Holy Cows, un grupo de rockabilly/ country tan genial como imposible de taggear en la escena local.

 

La radio busca un nuevo espacio entre el resto de los medios a los que les resultó más fácil reinventarse, y Trini (junto a Miki Lusardi, Fiorella Sargenti y Mariana de Iraola, entre otras) forma parte de la nueva camada de voces que buscan revitalizar el éter y darle un nuevo componente femenino a un medio dominado por figuras masculinas que, con suerte, se hacen acompañar por mujeres.

 

“Quiero ser positiva respecto al lugar de las mujeres en la radio, por eso confío en que ganemos aire y, sobre todo, ganemos el apoyo de los oyentes, que en de nitiva son quienes ubican a los conductores en su lugar.”

 

–¿Qué pasa con la radio, que le cuesta tanto renovarse? Los programas exitosos promedian los 15 años y los nombres son, salvo excepciones, siempre los mismos.

–Son varias cosas, creo. Quienes deciden los movimientos de gente son los dueños y directores, y cada radio tiene sus estrellas que hacen que se sostenga en dinero o rating y que, de hecho, les pague el sueldo a los programas me- nos conocidos. ¿Por qué se jugarían a renovar la programación? Si estoy de acuerdo o no con eso es otro tema. Hay otro factor clave que tiene que ver con que todo el que alguna vez trabajó en radio no quiere dejarla jamás. No los culpo, voy camino a eso. En cambio, el que trabaja en la tele puede agotarse del ritmo que implica, de lo invasivo que puede resultar en su vida extralaboral. La radio por lo general es un ambiente íntimo, descontracturado y real, sin maquillaje y en joggin. También están los oyentes, que suelen ser fieles a los programas que eligen, y cuando les modifican algo, les cuesta volver a engancharse con lo que les proponen.

 

–La historia de la radio local está llena de grandes figuras femeninas, como Betty Elizalde, Elizabeth Vernaci, Graciela Mancuso y Daisy May Queen, entre otras. Ahora parecería que son buenas coéquipiers de figuras masculinas, ¿cómo lo ves vos?

–Fijate que todas las conductoras que nombraste tienen arriba de 50 años o casi. Además del talento de cada una, tuvieron la suerte de estar en el lugar correcto en la mejor época. ¿Por qué la mejor? Porque la radio en ese momento era una página en blanco. Pasó lo mismo con el rock nacional: el argentino estaba falto de voces que hablaran por ellos y ahí aparecieron Spinetta, Charly y más tarde Divididos, Soda, los Redondos. Había una banda por barrio y ahora hay una banda por cada edificio de cada cuadra de cada barrio. Antes había diez radios, hoy hay 600, y algunas compartiendo dial. En primer lugar hay que tener la suerte de llegar a un medio, y recién ahí intentar destacarse. Quiero ser positiva respecto al lugar de las mujeres en la radio, por eso confío en que ganemos aire y, sobre todo, ganemos el apoyo de los oyentes, que en definitiva son quienes ubican a los conductores en su lugar. Está plagado de mujeres hipertalentosas.

 

–Tu banda, Holy Cows, es distinta y quizás por eso resulta difícil de incluir dentro de la escena local.

–¡No te creas, eh! Existe una subescena de bandas con propuestas similares a la nuestra. Folk, country, rockabilly, swing, hay de todo. Igual no necesaria- mente nos juntamos todos como una logia o una cofradía; todos se mezclan con otras bandas de géneros diversos y eso lo hace más divertido. De todos modos, entiendo la pregunta y sé que hacemos música que en la Argentina sólo suena en radios online, sobre todo porque cantamos en inglés y por lo general los argentinos condenan a quienes eligen cantar en otro idioma. No soñamos con River ni con el Luna Park. El objetivo es disfrutar de hacer música y punto.

 

–Dijiste que vas camino a quedarte en la radio. ¿Es un espacio en el que podés ser vos y hacer lo que querés, o las reglas del juego todavía te limitan? O, dicho de otro modo, ¿qué tan lejos estás de hacer exactamente lo que te gusta?

–Voy a quedarme en la radio, ¡eso te lo firmo ya! Creo que mi escenario ideal es formar parte de un equipo de laburo y no estar sola al aire; apoyarte y nutrirte de quien tenés al lado suena a perfección. Hoy llevo el programa sola y lo superdisfruto, sin embargo, creo que acompañada sería más entretenido.

 

Make up: Daniela Pastuszuk

Agradecimientos: Electrica Brand