El Andy Warhol del subdesarrollo – como más de una vez lo han bautizado – es uno de los pocos fotógrafos del país que genera identificación absoluta con una sola imagen. Su obra, asegura, tiene un espíritu “random”.

Marcos es el amo del registro de los símbolos sociales y las mercancías patrióticas; quien plasma las imágenes del inconsciente colectivo y logra encontrar el sentido poético e interpretar con una mirada crítica, pero entrañable, las identidades de su entorno político y social. Propone un todo emocional en el que priman la contradicción de elementos y representaciones, la cruza de lo popular y el arte, los personajes estereotipados y sus complejos. Es pop latino y surrealismo criollo al servicio de las emociones, a los pies de quienes se ven espejados en cada foto. Desde un fashion tutorial sobre Oz para Disney y la puesta interactiva Ser nacional en el CCK hasta el diseño de la memoria anual para Pernod Ricard, el mundo de Marcos López apela al juego y a la creatividad sin límites ni mandamientos académicos.

Reconocido por sus series de hitos y leyendas Pop latino , Patria mía y Surrealismo criollo , resulta casi inverosímil imaginar que Marcos comenzó trabajando en blanco y negro y recién en los 90 inauguró la utilización de una paleta cromática viva y saturada. En el universo de las series y la parafernalia de mister López conviven desde el cambalache veraniego de la Bristol, la agonía de enero en las terrazas porteñas, Gardel y Borges, una picada en Fundación Proa, luchadores mexicanos, el cocoliche de los ya olvidados todo x dos pesos, las tragedias de la comida rápida, la nostalgia de las marcas que dejaron huella en su infancia, lo genial de los concursos de belleza y sus reinas, el fútbol y sus mil rituales, las obras de Botero que se entremezclan con los Power Rangers, santos de todo tipo y religión, choripanes y vinos, las calles y persona jes de La Boca, Quilmes, Carlos Paz y su querida Santa Fe. Pareciera imposible encontrar una lógica a tal enjambre semiótico, pero Marcos logra en este collage de imágenes transmitir su verdad. Su propio estilo de música, su mirada sobre Latinoamérica, su pop brillante que hipnotiza y se replica en murales, exposiciones e intervenciones callejeras. Sin golpes bajos, con creatividad, sensibilidad y humor.

“Mi trabajo es en random. Tiene algo de esquizofrenia, irresponsabilidad, intuición, juego infantil. Tiro al
blanco en un parque de diversiones. Cuando me pongo a trabajar en algo, en cualquier cosa, incluso cuando miro la carta para elegir comida en un restaurante, lo que prevalece es la duda. No hay una sola idea: hay tres, cinco, siete… Se van superponiendo y finalmente termino por elegir cualquier cosa porque me da incomodidad que el mozo esté parado a la espera de que el señor decida algo”, señala el artista.

RESULTA CASI INVEROSÍMIL IMAGINAR QUE MARCOS COMENZÓ TRABAJANDO EN BLANCO Y NEGRO Y RECIÉN EN LOS 90 INAUGURÓ LA UTILIZACIÓN DE UNA PALETA CROMÁTICA VIVA Y SATURADA

En referencia a su icónica serie Pop latino , sostiene: “Consiste un poco en internalizar la mística y los ideales para luego hacer switch y adaptarlos a los códigos actuales de comunicación de esta insensata aldea global-Armani-Dolce & Gabbana-misiles a Belgrado-realidad virtual”.

Sus fotografías forman parte de las colecciones del Museo Nacional de Arte “Reina Sofía” y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León en España, y la Fundación Daros-Latinamerica en Suiza, entre otras colecciones públicas y privadas. Entre los próximos proyectos de Estudio Marcos López, con su socio Diego Frangi, se encuentran la presentación de su primer libro de textos, Verdad/Consecuencia , Color BA en La Boca, la muestra Pública en el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario y la realización de un cortometraje utilizando solo un celular para su filmación.

Por: Patria G Pop