Con la presentación sorpresa de su nuevo disco, el músico de 65 años hizo delirar a un selecto grupo de fans en el Centro Cultural Caras y Caretas.

Ante apenas 400 personas, entre las que se contaban artistas locales, amigos, prensa y aquellos fanáticos más rápidos de reflejos que pudieron hacerse de una entrada para el show anunciado apenas unas horas antes, Charly García presentó oficialmente su nuevo disco, Random.


A las diez de la noche, el escenario de la sala Caras y Caretas se iluminó para revelar primero las imágenes del ataque a las Torres Gemelas y luego la formación de la banda, integrada por los músicos chilenos Kiuge Hayashida (guitarra), Toño Silva (batería) y Carlos González (bajo). Pero los destellos llegaron con la irrupción de la leyenda viva: Charly García hacía su ingreso escoltado por Fabián Von Quintiero (teclados) y Rosario Ortega (coros) para apoderarse del teclado en medio de una ovación.

Entonces, ya con el astro sentado al piano, comenzó a sonar el corte de difusión de su decimotercer álbum de estudio como solista, “La máquina de ser feliz”. Y sí, su salud siempre es tema de especulaciones, pero con su talento artístico intacto, los rumores médicos sobre la máxima leyenda del rock argentino pasan a un segundo plano.

Así, jodido y radiante, hizo vibrar a una pequeña multitud inmersa en un idilio que sigue intacto más allá del tiempo

Después de romper el hielo, Charly se calzó la guitarra para tocar “Ella es tan Kubrick” y siguió con “Primavera”, “Rivalidad”, “Otro”, “Lluvia”, “Believe”, “Amigo de Dios”, “Spector” y “Mundo B”, completando los diez temas de Random. En el medio, tuvo margen para hacer chistes con el Zorrito y contestarle a la platea con esa ironía
ocurrente de la que sus fans nunca se cansan. Para redondear una noche inolvidable y profundamente emotiva, incluyó en el set list unos cuantos clásicos. Sonaron “Yendo de la cama al living”, “Me siento mucho mejor”, “Asesíname”, “No llores por mí, Argentina” y “Tu vicio”.

Así, jodido y radiante, hizo vibrar a una pequeña multitud inmersa en un idilio que sigue intacto más allá del tiempo. De paso, bautizó virtualmente la Sala 2037 del Centro Cultural Caras y Caretas que con una acústica y una programación impecables (el 20 de mayo se estará presentando Gabo Ferro) se afianza como un escenario a la altura de los más importantes de la ciudad.