Neurociencia, mindfulness, coaching, focalización en el objetivo y comunicación asertiva son sólo algunos términos que se agrupan en una nueva corriente que propone un método para lograr lo que todos queremos en la vida: cumplir nuestros sueños.

Cientos de personas están sentadas en un auditorio. Asisten a una clase. A simple vista no se parecen en nada. Tienen diferentes edades. Algunos viven en pareja, otros son solteros. Algunos tienen hijos y hasta nietos, otros no. Hay empleados, futbolistas, vendedores, empresarios, publicistas, estudiantes, docentes. Pero todos tienen algo en común: buscan cumplir los objetivos que se proponen y para eso están dispuestos a cambiar algunos de sus mecanismos mentales y a aprender un método para lograrlo.

La multitarea, el estrés, la falta de concentración, la procrastinación y la sensación de que el tiempo no alcanza y se desperdicia el potencial pueden arruinar los planes de muchos. Este tipo de complicaciones que abruman en la vida diaria hacen que muchas veces las personas no alcancen sus metas. Y es en esos casos en los que el cognitivismo, la psicología experiencial, la atención plena (también conocida como mindfulness) y las técnicas de coaching, basadas en descubrimientos de la neurociencia, aparecen como posibles herramientas.

Una de ellas es la Educación del Pensamiento Enfocado en el Propósito (EPEP), que consiste en tomar avances de los últimos 30 años en el funcionamiento del cerebro para aplicarlos a la vida cotidiana a través de la transmisión de un método que permite reconocer los programas cerebrales que impiden desarrollar los objetivos y modificarlos por otros que sí permitan alcanzarlos. Para eso se promueve un entrenamiento que permita el reconocimiento de los estados emocionales, de los niveles de estrés y del idioma corporal y se enseña cómo gestionar esos fenómenos.

Esta técnica fue diseñada por el Dr. Eduardo Berteuris (MN 71.010), médico de la Universidad de Buenos Aires y licenciado en Medicina y Cirugía expedido por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, entre otros títulos. Su propuesta consiste en un método que debe implementarse todos los días hasta que finalmente se creen internamente las herramientas necesarias para transformar aquello que se desea en resultados concretos. Y quienes transmiten este método son una nueva entidad: el docente-coach, que genera liderazgo en el aula, que tiene un discurso magnético y que facilita la motivación y el desarrollo del talento de sus alumnos para alcanzar las metas de aprendizaje.

Entre los contenidos del programa de estas clases se encuentra que uno de los factores más limitantes de la vida actual es el estrés, por lo que uno de los puntos centrales de este método es el de aprender a reconocer y gestionar el estrés diario para que no complique la llegada a la meta. Hay sentimientos y emociones que también atentan contra el cumplimiento de los objetivos y que son destructivos, como la culpa, el resentimiento, la tristeza, la ansiedad, el nerviosismo y el miedo. Ante ellos también se propone reconocerlos, distinguirlos y trabajarlos.

Entre las propuestas del método se encuentra la necesidad de desarticular algunas estructuras mentales que, aunque inconscientes, pueden condicionar negativamente la vida de las personas. La idea es que mediante esta técnica se vayan transformando esos “programas” almacenados y guardados en el inconsciente y cambiarlos por otros que ayuden a cumplir objetivos y, en definitiva, a vivir mejor.

A diferencia de las técnicas de introspección, pensamiento positivo, meditación o relajación –que trabajan sobre la parte consciente de la voluntad–, el método EPEP busca modificar de manera automática los pensamientos negativos que están en un estadio de latencia y esperan a las situaciones de vulnerabilidad, de dificultad para aflorar. Ante circunstancias de debilidad, los pensamientos negativos que se habían intentado acallar mediante la voluntad con alguna de esas técnicas tienden a aparecer. Entonces, la diferencia está en que el método EPEP hace que el pensamiento positivo de las técnicas de introspección se incorpore de manera automática y los pensamientos negativos entonces ya no interferirán con la voluntad.

Para aquellos con enfermedades crónicas o situaciones de dolor, el método tiene también propuestas. Los creadores del EPEP sostienen que la ciencia ha demostrado que existe una relación entre la forma de pensar y la aparición de una enfermedad. Es por eso que se promueve ir adquiriendo una forma de pensar determinada para ayudar al sistema inmune, lo que haga que la enfermedad tienda a la curación o al menos a la mejoría. Lo que se busca es que los pacientes puedan llevar adelante la enfermedad de una manera más positiva y mejorar su calidad de vida.

El fin último de esta propuesta es que esas personas que llegaron a esas clases con angustia, impotencia y frustración puedan resolver las crisis, logren educar sus emociones, experimenten un cambio positivo en los distintos ámbitos sociales, alcancen su potencial, se comuniquen de manera asertiva y mejoren la autoestima, para, finalmente, construir la felicidad.

Por: Ana Vainman