La presidenta de Destino Argentina (la organización dedicada a posicionar al país en el mapa del turismo premium) es una empresaria que desde muy chica supo imponerse con carácter y femenina sabiduría para cumplir sus objetivos. Hoy, la Argentina es su prioridad.

Fue su padre quien vio en ella algo diferente, una personalidad distinta, fuerte. Siendo una nena, Annie no podía pensar en otra cosa que no fuera resolverle los problemas de trabajo a su papá. Con 12 años, descifraba cuentas imposibles, planificaba estrategias y soñaba con soluciones inmediatas. Más tarde se iba a enterar de que todos esos dilemas que le quitaban el sueño eran falsos y correspondían al objetivo mayor del plan paterno: que se haga cargo del destino de la empresa familiar. “Él ya tenía pensado todo lo que quería para mí. De las tres hermanas mujeres que somos, veía en mí algo especial. Dicho con sus palabras: ‘Un lado varonil muy importante’. Y eso lo llevó a que me ocupe de la concesionaria Peugeot por tanto tiempo; un mundo que pertenecía totalmente a los hombres. Hasta me enseñó a arreglar el motor y a cambiar las ruedas del auto”, recuerda, entre risas y emoción.

 

Su vida profesional comenzó entonces en la concesionaria familiar. Luego se dedicó a los regalos empresariales y más tarde volvió a los vehículos, pero con el negocio del alquiler, hasta que consiguió la representación oficial de Hertz en el país. Conocida y respetada en este tradicional entorno, volvió a imponer su estilo.

 

“En muchas ocasiones, el trabajo del hombre opacó al de la mujer, sin embargo, a veces depende de dónde se coloca una; la importancia de marcar un lugar y poner un límite. Con el paso del tiempo, la mujer logró independizarse económicamente, tener una carrera exitosa y hasta la posibilidad de ser el único sostén de la familia. Sumado, obviamente, al rol de madre con todo lo que ello implica”, repasa Annie, y asegura que en su caso particular, ser mujer no le trajo otra cosa que beneficios: “Cuando llegaban los autos del exterior, me dejaban elegir primera los modelos, los colores; tampoco necesitaba saber cuestiones técnicas de los autos porque de ‘eso’ se encargaron históricamente los hombres. Me respetaban muchísimo y era un poco la niña mimada de todos. Siempre hice valer esas licencias que las mujeres nos podemos permitir”, dice.

 

“La Argentina tiene los seis continentes en un mismo territorio: la nieve en el sur; 45 grados de calor en el norte; los mejores viñedos del mundo en la zona cuyana, y la ciudad.”

 

Hoy, con la empresa en manos de sus hijos, dedica su tiempo y toda su energía a Destino Argentina, una organización que agrupa más de 190 empresas del sector turístico y afines con el objetivo de promocionar el país y posicionarlo en el mapa de los destinos premium. “En 2003 empecé a trabajar en Destino… Actualmente soy la presidenta y llevo el orgullo de haber sido socia fundadora. No existía ni el Instituto Nacional de Promoción Turística (InProTur) ni nada. Queríamos promover el turismo nacional en todo el mundo y, a diferencia del resto de las agencias, lo hicimos a través del turismo de lujo. Yo me dedico en cuerpo y alma a esto. El turismo me dio tantas buenas relaciones y experiencias que siento que con lo que hago actualmente le estoy retribuyendo un poco.”

 

Una de las acciones más relevantes de la agencia es invitar a periodistas de diferentes lugares del mundo para que conozcan el país desde otra perspectiva y lo promocionen. La calidad de los socios que forman Destino Argentina (hotel Llao Llao, Aerolíneas Argentinas, Alvear Palace, entre otros) hace posible todo esto. “Sin ellos sería imposible”, aclara su presidenta.

 

Desde principios de año, Destino Argentina está realizando más de cuatro viajes de prensa por mes con periodistas nacionales e internacionales para darle visibilidad al país en el exterior. Y la idea es seguir haciéndolo hasta que la Argentina se posicione en el lugar en el que merece estar. “No hay que olvidarse que la Argentina tiene los seis continentes en un mismo territorio: la nieve en el sur; 45 grados de calor en el norte; los mejores viñedos del mundo en la zona cuyana, y la ciudad –al mejor estilo europeo– en Buenos Aires y alrededores. La naturaleza que ofrece el país al extranjero lo enloquece. El Ministerio de Turismo está haciendo muchísimas cosas para relanzar al país como destino imperdible. Los estudios ahora se focalizan en ver qué quiere el otro, qué quiere el turista en determinada época del año. Y ahí sí se trabaja en lo que pueda brindarle el país. Porque después, el resto ya está todo: vinos, gastronomía, océanos, teatros, nieve, cataratas, tango, museos. ¡Hasta a Messi tenemos!”, concluye, in ando su pecho, Annie Millet.

 

www.destinoargentina.com.ar