Cuando se les habla acerca de entrenar la fuerza, muchas mujeres temen que el ejercicio aumente el tamaño de sus músculos, pero no tiene que ser así necesariamente. Trabajar con un circuito de fuerza ayuda a quemar grasa y, si se le suma un trabajo aeróbico, el efecto obtenido es mayor. Por cada centímetro de masa muscular que trabajamos, tenemos más posibilidades de hacer combustión a la hora de realizar una actividad física.

 

Cuando uno trabaja la fuerza, se libera testosterona (formada por un colesterol + un radical), es decir que si le sumamos un entrenamiento aeróbico de baja intensidad luego de realizar un circuito, se obtendrán más resultados estéticos. Para llevarlo a la práctica, la idea es realizar ejercicios que abarquen la mayor cantidad posible de grupos musculares, con bastante carga y haciendo series cortas (pocas repeticiones, hasta ocho). De esta manera se conseguirá que los grandes grupos musculares se estimulen, sin generar la acumulación de residuos lácticos.

 

Mucha gente cree que la realización de muchas repeticiones generan “lipólisis” (perder grasa), pero en realidad es al revés: los residuos lácticos interfieren en la pérdida de tejido adiposo.

 

Si vas al gym o estás por anotarte en uno, podés poner en práctica esta rutina:

1 Comenzá con diez minutos de bicicleta para entrar en calor.

2 Estocadas (ocho repeticiones por cada pierna).

3 Corré dos minutos en la cinta.

4 Ocho repeticiones de pectorales en máquina.

5 Corré dos minutos.

6 Hacé ocho repeticiones de dorsales en dorsalera.

7 Corré dos minutos en la cinta.

8 Hombros con mancuernas 90 grados (ocho repeticiones).

9 Corré dos minutos en la cinta.

10 Hacé 30 abdominales sit ups en máquina.

11 Corré dos minutos en la cinta.

12 Corré dos minutos en la cinta.

13 Glúteo mayor en piso (30 repeticiones).

Cuando termines, repetí todo el circuito y finalizá con veinte minutos suaves en la máquina elíptica.