A fuerza de trabajo y personalidad se forjó un nombre propio en el medio. Convertido en un inesperado sex symbol, está terminando un gran año y va por mucho más. Confesiones de un heterosexual practicante.

“Este año me recibí de conductor”, dice sobre su labor en Tocala, por TyC Sports. Pero eso no fue todo. Nazareno Casero fue figura en las dos tiras éxito de la pantalla de Telefe, Educando a Nina y Loco por vos. Y hay más. El hijo varón de Alfredo Casero también brilla en la radio, y este año se largó con programa propio: Sin rueditas.
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“En algún momento tomé la decisión de empezar a ser más profesional, tuve que entender que iba a laburar y no a entregarme a ‘que sea lo que tenga que ser’”, dice para explicar el giro que dio su carrera en los últimos años.
“La gente se equivoca porque encontrar un novio por Tinder, y Tinder es para coger. Tampoco entienden muy bien que tienen que poner una foto que realmente sean ellos.
–¿Dijiste muchos “no”?

–Siempre dije que no a muchas cosas. Aunque a veces me haya cagado de hambre o
hayan sido malas decisiones, porque muchas veces el “no” es porque al final no te dan
los tiempos o se te pisan los laburos. No me arrepiento de ello, solamente es la intriga
de qué hubiese pasado si hubiese dicho que sí.

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–¿Te sentís un elegido?

–Tengo la suerte de laburar en lo que me gusta. A mucha gente le gustaría y está tratan
do de entrar por algún hueco en este medio, y yo de alguna manera lo estoy haciendo.
No me es fácil o por lo menos no me es gratis sino que tengo que laburar bien.

–¿Cuánto ayudó y cuánto complicó el apellido?

–80/20. Ochenta ayudó y veinte complicó. En el imaginario se puede pensar que por
ser “hijo de” te van a contratar cuando en realidad no es cierto, no te regalan nada por
ser hijo de un famoso.

–En una época te querías ir a vivir al campo.

–Me encanta la idea de decir: “Me voy, hago lo que quiero”. Sigo pensando en eso. Lo veo difícil, hoy en día no puedo hacer otra cosa porque no sé si me irá bien; ya estoy en este baile y tengo que bailar acá. Me gustaría decir: “Pongo una posada en la playa”, ese sueño casi utópico, pero no es momento.

–Hiciste escenas fuertes en Historia de un clan. ¿Vinieron más propuestas femeninas o masculinas a partir de eso?

–Los chicos se pusieron bastante alborotados.–¿Cara a cara o en redes sociales?–En redes sociales te dicen cosas bastante más fuertes que en persona. En persona, si alguien te dice algo un poco fuera de lugar, es incómodo. Trato de mantener una distancia con todos, con hombres y con mujeres, no me parece lindo que te digan “te quiero dar” o “te quiero hacer esto”. ¡Epa, che, bueno, tranqui! Igual creo también que la gente tiene ganas de mostrar. Yo no sé cuánto se coge por mandar una foto en una red social, pero sucede. Si me mandás una foto de un culo lo primero que hago es desconfiar.

–No creés que sea de quien te lo está mandando.

–No, pienso que me quieren enganchar por algún lado, que quieren ver qué digo.

–¿Puede aparecer algún video hot de Nazareno?

–No, que yo sepa no. Uno nunca sabe, te ponen una cámara en algún lado y sos víctima, pero no me divierte grabarme.

–¿Tinder, Happn y ese tipo de redes?

–Tuve todo y me aburrí con todo.

–¿Tuviste todo con tu foto?

–Sí, obvio. Alguna vez tuve algún encuentro, pero ¿sabés qué pasa? La gente se equivoca porque quiere encontrar un novio por Tinder, y Tinder es para coger. Tampoco entienden muy bien que tienen que poner una foto que realmente sean ellos. Si yo llego a un lugar y me mentiste, te digo: “Che, me re-tengo que ir, te mando un beso”.

–Este año tuviste un romance de muy alto perfil. ¿Cómo te llevás con eso?

–Es estresante porque pareciera que todo el tiempo tenés que salir a aclarar cómo son las cosas para que no se digan boludeces. Dan por sentado algo y ya quedó. Y yo no sé si es que de verdad funciona así o si es que están pegándole al chancho para que salte el dueño. A mí no me gusta darle explicaciones a nadie. Le doy explicaciones a la persona con la que estoy, no a la prensa. Al día de hoy me siguen preguntando por esa persona y yo les corto el rostro menos diez.

–¿El periodismo se volvió muy avasallante?

–No tengo problema con eso. Entiendo que es una parte de este laburo, entiendo que pueden llegar a ser irrespetuosos. Somos irrespetuosos nosotros como pueblo. Lo comprendo, no es “ay, el agobio de la prensa, el acecho”. No, la verdad es que me tendría que dedicar a atender un maxi-kiosco si no quisiera que me hagan una nota por tal cosa. Solamente que tenés que saber cómo para que no se extralimiten. No me gusta que me falten el respeto y por eso no lo falto.

–¿Te has agarrado mucho a piñas?

–No, no me gusta agarrarme a piñas, es un sufrimiento. Si por mala suerte le pegás a alguien, lastimás a alguien, es una cagada. Por suerte me enseñaron a pensar, y es un problema eso, porque es mucho más fácil cuando sos irracional, impulsivo y no te importa nada. Estamos atravesados por la violencia absoluta, una violencia intrapersonal asquerosa, que es complicada.

–¿Qué te pasa cuando tu papá tiene peleas por temas vinculados a la política?

–Me aburre. Me gusta que haga lo que quiera, pero me aburre, ya fue, si seguís defendiendo a un político es porque no tenés ganas de ver nada. Además está todo tan claro y es todo tan berreta que ya es casi como una postura de “yo soy ricotero” o “soy ramonero”.

–Sentís que ya estaríamos con el tema de la grieta.

–La grieta la van a cerrar los Midachi cuando se junten (risas).

–¿A vos te gusta la política? ¿Te interesa?

–Me interesa. Muchas veces veo a los que exponen ideas y a los que dan un discurso que tranquilamente podría dar yo. Más allá de la convicción, más allá de si realmente lo hacés o no, lo veo como tan preparado y tan armado… Si tenés un equipo atrás tranquilamente podrías ser presidente. Fijate: ganó Donald Trump.

–¿Serías político?

–Lo que pasa es que no hay ninguna plataforma, ningún color político ni nada que me motive a querer meterme. Los veo a todos tan berretas que me dan ganas de hacer un partido antiberreta, porque realmente veo que son ratas.

–¿Cómo está hoy tu relación con tus padres?

–Es buena. No es que nos juntamos todos los domingos a comer, no tenemos ese tipo de relación, pero sí es muy buena, estamos siempre en contacto, nos vemos todo lo que podemos.

–Si queremos buscarte una novia ¿cómo tiene que ser, qué te enamora?

–Hoy en día, nada. Estoy un poco alejado del enamoramiento.

–¿Puede ser una novia o un novio?

–No, soy heterosexual practicante.

–¿Cómo viene 2017?

–Tengo un par de pelis, algunas propuestas, y ahora tengo que empezar a ver cómo las voy acomodando. Muchas veces son dos o tres propuestas que taparían un mismo lugar y tenés que decidir si es que querés laburo todo el año, si querés el laburo ese que por ahí es poco tiempo pero qué sé yo o si es un laburo que tenés que esperar.

Producción: Gimena Bugallo

Agradecimientos: Bolivia y hotel Mio Buenos Aires