Luego del arrollador éxito de Educando a Nina y de un año cargado de trabajo por sus dos aclamados personajes en la tira que fue furor, la actriz del momento abre su corazón y posa sin inhibiciones. El amor, la maternidad y la profesión en una charla intima.

La emblemática mansión del Four Seasons Buenos Aires nos espera con su renovado esplendor. Allí pasó la noche Griselda, luego de presentar oficialmente su protagónico en Sugar en el living de Susana y dejar a Margarita, su hija de cuatro años, de vacaciones con Adrián Suar. Tras un año de grandes éxitos y enormes rupturas, la actriz del momento –esa que con Educando a Nina se cargó la comedia más importante de los últimos tiempos, hizo dos papeles a la vez, le ganó a Tinelli y estuvo en boca de todos los panelistas, chimenteros y opinólogos mediáticos tras su separación del zar de la televisión argentina– siente una extraña mezcla de cansancio, tristeza y felicidad por el torbellino que fue su vida en 2016.

“Fue un año muy feliz en lo laboral. No sé si el mejor, porque siempre cuando termina cada año me parece el mejor. Esa es una parte mía optimista y también es una suerte, porque significa que siempre me tocan proyectos mejores, oportunidades que llegan y son increíbles. Lo que tuvo Nina es que para mí fue muy importante a nivel actoral y para el público también, lo que fue una gran coincidencia. La repercusión y lo popular es todo un ítem, además de lo artístico. Y, en ese sentido, Nina tuvo todo”, cuenta mientras toma una limonada sin azúcar y espera a que pasen las fotos para animarse a comer.

Vamos a hacer un desnudo total en portada, un destape explosivo para estar a tono con el año que se va. Y Griselda, con su inquebrantable disciplina de bailarina, quiere estar perfecta con este desafío que ella misma se impuso. “Para todos era más obvio que yo siempre me quedara en Pol-ka, pero para mí y para Adrián no lo era, nunca lo fue”, dice sobre su pase a Telefe, bajo el ala de Sebastián Ortega.

“Lo importante es poder elegir. La mujer a la que la fajan y no puede elegir irse es la gran víctima. Pero cuando uno puede elegir es genial, porque esa es la base de la vida. Elegir y hacerte responsable de tus decisiones.”

 

–Es genial que Adrián y vos siempre hayan podido separar las cosas.

–Eso tuvo mucho que ver con mi personalidad, porque yo básicamente hago lo que quiero, siempre lo hice, y Adrián me conoció así. Y, por su parte, él es un hombre que separa mucho lo profesional de lo personal, de verdad lo separa. No sé cómo le funcionará internamente, pero lo que él transmite es no meterse. Durante los años que estuvimos juntos, jamás se metió en los proyectos que yo elegía. Adrián siempre me alentó, cuando le dije que me quería ir a Telefe, me dijo “andá”.

–¿Fue un acto de independencia o pura rebeldía?

–Yo jamás estaría con un hombre que me dice lo que tengo que hacer. Además, jamás expuse mi vida en pareja y nunca hubiera estado con alguien que se metiera con mi profesión. Yo estudio desde los ocho años y sé perfectamente cuál es mi camino. Por otro lado, Adrián nunca estaría con alguien dependiente, alguien que esté preguntándole todo.

–¿Qué importancia le das a tu libertad?

–Es algo inherente a mi personalidad. Yo no me siento feminista, pero de golpe alguno me puede ver de esa manera por la independencia que manejo. Pero esa independencia tiene que ver con una vocación, no con ser feminista ni nada. Por ahí, en un vínculo real con un hombre puedo ser lo más Susanita del mundo, pero mi vocación es muy fuerte, entonces en ese ámbito yo me manejo de una manera muy independiente. A mí lo que me enfoca es mi vocación, no es ni ganar plata ni nada, esa nunca fue mi meta, sino una consecuencia de toda la pasión que yo le puse a algo, y que naturalmente fue algo que produjo dinero.

–Tenes ganas de volver a enamorarte ? –Si ,obvio. No ahora, ahora hay que dejar pasar un rato, hacer los duelos y ver que pasa con uno, que te pasa. Ahora estoy muy madre, pero en algún momento supongo que volveré.

 

–Esa pasión te permite tener una vida independiente de tu pareja.

–Yo no sé cómo sería no tener tu vida al margen de tu pareja, esa dinámica no la entiendo. Igual la respeto, tengo amigas que se casan y deciden dejar todo, y eso me parece que es una vocación también. Siempre que vos elijas lo que hacés, vas a hacer lo correcto. Lo importante es poder elegir. La mujer a la que la fajan y no puede elegir irse es la gran víctima. Pero cuando uno puede elegir es genial, porque esa es la base de la vida. Elegir y hacerte responsable de tus decisiones.

–¿Te sentís una elegida, una privilegiada?

–Sí, ni hablar, y creo que hay mucha suerte en el medio. Sin embargo, cuando te toca es porque hiciste un montón de cosas para que suceda. Yo trabajo y, en consecuencia, pasan estas cosas. También hay algo de conducta y compromiso que hace que las cosas pasen.

 

–¿Cómo manejaste tanta exposición este año?

–Nunca me había pasado que se esté hablando de mí en programas de chimentos y esas cosas. Por suerte lo manejo bien, cuando empiezan a hablar de mí y sé que van a estar toda la semana con eso, directamente no lo veo, no es que estoy pendiente a ver qué dijeron, “qué malo este tipo”, “qué basura este otro”… para nada. Además, prefiero tenerles cariño a todos y no ponerme entre ceja y ceja a alguien que de repente dijo algo que no me gustó. Es al pedo porque están haciendo su trabajo, no hay que enojarse.

–Se te vio muy per l bajo frente a todo lo que se dijo sobre tu separación.

–Siento que manejé el tema bastante bien, por suerte estaba trabajando mucho y no tenía tiempo de estresarme demasiado por eso. Siempre trato de conectarme con lo real, con lo que uno está viviendo y no con lo que se dice y con lo que la mirada del otro cree de vos. Yo no me ataco mucho cuando me paran los noteros, no me genera mucho movimiento adentro, más bien me da igual, me parece parte de su trabajo y ya. Ahora, si se llegan a meter con mi hija soy capaz de matar, pero conmigo no se me mueve mucho la aguja, más bien me divierte.

–¿Cuál es tu descanso perfecto?

–Irme de vacaciones con mi hija. Estar con ella es lo que extrañé todo el año. Este año fue la primera vez que me animé a estar muchas horas sin ver a Margarita y me acostumbré, no quedaba otra. De cualquier manera, sé que el año que viene voy a hacer sólo teatro y no me animaría a hacer otra tira.

“Yo no me ataco mucho cuando me paran los noteros, no me genera mucho movimiento adentro,me parece parte de su trabajo y ya. Ahora,si se llegan a meter con mi hija soy capaz de matar.”

–Tu hija guía tus tiempos.

–Obviamente. Para mí siempre ella va a ser la prioridad.

–¿Te involucrás en sus actividades, en las cosas del colegio?

–Sí, estoy en el chat de las mamis, algo que es insólito. De golpe te encontrás haciéndote amiga de gente que no esperabas, y se generan vínculos muy intensos, amistades reales, profundas. Al tener los hijos, de golpe te unen un montón de situaciones. Y en algunas cosas te separás de tus amigos que no tienen hijos porque tu rutina y tus prioridades cambian por completo. Cuando sos madre entendés todo de un día para el otro, hacés corte a problemas escolares, cosas de niños y entendés todo ese universo de una.

–Viniendo de una familia muy liberal, ¿en qué tipo de madre te convertiste?

–No sé qué tipo de madre soy. Estoy muy atenta a que ella esté bien, a verla feliz, a estar con ella, a ser cariñosa, comprensiva, a ponerle límites, a todo eso. Después, en algunas cosas siempre tenés una pata floja.

–¿Cuál sería la tuya?

–Con la comida, por ejemplo. Me cuesta hacerla comer bien, sano, que no coma chocolates. Todo eso me cuesta un huevo, porque además yo no soy un ejemplo en ese sentido.

–¿Sos una madre obsesiva?

–Tengo bastante intuición y siento que en un montón de ámbitos me manejo muy bien, con mucha efectividad. Soy muy buena en todo lo emocional. Después, las cuestiones más de rutinas, que se bañe a tal hora, que se duerma temprano, que coma tal cosa, todo eso me cuesta un huevo. Y mi hija es bastante rebelde: no llora, no hace berrinche, no caprichea, no grita, es una buena onda, es muy feliz, pero muchas veces hace lo que quiere.

–¿Qué es lo que más te pesa de trabajar doce horas por día?

–A mí me hace muy mal no poder dormir, y la verdad es que con la tira y una hija y todo, la sufrís. Con una hija chiquita no es que el sábado y el domingo te levantás a las doce del mediodía, entonces dormir se convierte en un lujo. Para mí no poder tener la cantidad de horas de sueño que yo deseo es lo peor. Pero es lo que hablábamos antes, este año de tanto trabajo es algo que yo elegí, así que me hace muy feliz poder haberlo transitado. Hacerse cargo de las elecciones y no quejarse después es fundamental. Esto no es algo que me pasó, es algo que yo elegí.

–Contame de Sugar, tu nuevo desafío.

–Se estrena en abril, con Nico Cabré y Fede D’Elía. Producen Susana Giménez y Gustavo Yankelevich, y hay algo de toda esa mística de ocupar ese lugar de Marilyn y Susana. Esa obra y ese personaje fueron un éxito acá hace treinta años. Estuvo tres años seguidos en cartel y es una gran responsabilidad estar a cargo de reponerla.

–¿Cómo es trabajar con Susana?

–Susana fue muy generosa conmigo, me eligió para un personaje y una obra que ella quiere mucho. Me contó que mucho no quería que otra persona la hiciera, pero conmigo se copó. Susana es una genia, un ícono, cuando nos reunimos a hablar de la obra yo la miro medio embobada.

–Este año se te vio flaquísima en la tira, ¿qué hiciste?
–Cerré la boca. Me cuesta mucho el tema del cuerpo, a mí me gusta morfar, no cuidarme. Me pongo flaquita para trabajar y después engordo un poco. Para la vida no tengo problemas en estar pulposa, pero para el laburo es algo que necesito.

–¿Es verdad que te separás y te ponés más potra, o es un mito?

–No, nada que ver, porque a principio de año estuve muy potra y no me había separado. Pero bueno, ¡espero que pase! (risas). Igual yo siento que tengo la sensualidad a flor de piel, y eso no tiene tanto que ver con si estoy gorda, flaca, linda o fea. Es algo de mi persona que a veces relaciono con la danza, con el conocimiento de mi cuerpo.

–¿Tenés ganas de volver a enamorarte?
–Sí, obvio. No ahora, ahora hay que dejar pasar un rato, hacer los duelos y ver qué pasa con uno, qué te pasa. Ahora estoy muy madre, pero en algún momento supongo que volveré.

Styling: Gimena Bugallo & Florencia Herrera

Make up artist: Clara Stornini

Hair stylist: Matías Giachino

Agradecimientos: Vero Lozano by Antolín, BlackMamba, Carmen Steffens, Márian Saud, Infinit, Four Seasons Hotel