Es el fundador y CEO de la mayor empresa de video por streaming del mundo, un gigante con unos 83 millones de clientes en más de 190 países alrededor del globo. Qué piensa el hombre que revolucionó la industria del entretenimiento.

“Quiere verte mientras habla.” La frase llega a través de su agencia de prensa local y convierte, en apenas un click, la tradicional llamada de voz en un “cercano” hangout de video. Reed Hastings (56) está en su caserón de Santa Cruz, California; nosotros, en una agitada oficina del centro porteño. Nos separan más de 10 mil km y unos 1,5 billones de dólares, según el último cálculo que Forbes hizo de su fortuna.

Cofundador y CEO de Netflix, Hastings carga con el sayo de “haber cambiado la forma en que la gente ve la televisión”. O la deja de ver, mejor dicho, ya que el servicio que nació como una suscripción de películas en DVD (¡y por correo!) y luego mutó en streaming online barrió para siempre con el paradigma tradicional de grilla de contenidos y cortes comerciales. “Lo que quieras, cuando quieras”, se ha convertido en un poderoso lema, que cruza tanto generaciones como fronteras.

Al día de hoy, Netflix presta servicio a unas 83 millones de personas en más de 190 países alrededor del globo. Las previsiones más conservadoras indican que hacia 2020 superará los 170 millones de suscriptores en todo el planeta.

¿Cuáles dirías que son las principales fortalezas de Netflix como plataforma? ¿Qué hizo que su crecimiento fuera tan notable?

En un primer nivel, el contenido. Shows como House of Cards, Narcos y Stranger Things realmente impactaron en la gente. En un segundo nivel, creo que Netflix representa la libertad de internet. La posibilidad de poder ver lo que quieras, cuando quieras y en la pantalla que elijas. Y en un tercer y hasta más alto nivel, creo que presentamos un completo desafío al status quo. Reinventamos la forma en que la gente ve televisión. Y, a su vez, la desafiamos, algo a lo que nadie se había animado jamás en todo su reinado. Creo que ese poder de control, que encima no es sustancialmente caro, provocó una gran aceptación de nuestro servicio.

¿Vieron y entendieron esa demanda o la construyeron?

–Diría que en esencia somos experimentadores, y es así cómo aparecen los aciertos. Y también los fracasos.

¿Qué fracaso recordás como palpable?

–Hace unos tres años hicimos una gran integración con Facebook para darle forma a Social TV, y la verdad es que la gente no la usó. Apostamos mucho a eso, pero simplemente no funcionó. Pero no hay que quedarse en eso, hay que seguir intentando y probando cosas nuevas. Esa innovación constante es lo que nos llevó a estar hoy en 190 países.

Pensando en el futuro, ¿dónde creés que están sus principales desafíos: en otros servicios de streaming, como Hulu, Qubit o Amazon, o en plataformas que aún ni imaginamos?

–Para nosotros, el mayor desafío sigue siendo el mismo de siempre: producir la mayor cantidad de series y shows de calidad.

¿No te preocupa la competencia?

–Es que todos son competencia para Netflix. ¿Qué hiciste anoche en lugar de mirar Netflix? ¿Leíste un libro, jugaste a la Xbox, cenaste con amigos, saliste? Nuestra competencia es todo eso. Al ser tan inabarcable, preferimos enfocarnos en lo nuestro.

¿Les sorprendió la buena recepción que tuvieron en la Argentina?

–Sí. Para nosotros la Argentina siempre fue un país interesante, uno de los más ricos de la región y con una gran inversión en banda ancha y acceso a internet. Sin embargo, cuando empezamos allí, hace cinco años, las cosas no fueron sencillas. Principalmente, por la economía; los problemas de cambio de divisas y las diversas dificultades para invertir. Ahora el clima político cambió y esperamos que eso ayude a estrechar nuestra relación con el país. Edha, nuestra primera ficción producida allí, es un ejemplo de ello.

“Creo que presentamos un completo desafío al statu quo. Reinventamos la forma en que la gente ve televisión y, a su vez, la desafiamos, algo a lo que nadie se había animado jamás en todo su reinado.”

¿Por qué eligieron el mundo de la moda para esa serie? ¿Qué vieron en ese ambiente?

–Siempre tratamos de ir hacia lo inesperado. No queríamos hacer una his – toria sobre vinos, carnes o tango. Nuestra meta es siempre ser creativos, sin importar lo riesgoso que eso puede ser. De hecho, abrazamos la idea del riesgo y la fomentamos en cada uno de nuestros empleados. No queremos mentes conservadoras.

¿Planean incorporar eventos en vivo, como noticias o deportes, en los contenidos de Netflix?

–Por ahora hay tanto que queremos hacer en términos de series y películas que preferimos enfocarnos en eso. Por lo menos en los próximos años no veo desarrollos en el streaming en vivo, ya sea eventos, deportes o noticias. No es lo nuestro.

¿Qué cosas disfrutás hacer fuera del trabajo?

–Soy un tipo bastante aburrido, la verdad. No manejo aviones ni escalo grandes montañas. Mi carrera comenzó como maestro de matemáticas y hoy mis pasiones siguen estando ahí, en la escuela. Trabajo con colegios para armar currículos nuevos y para incorporar de forma inteligente la tecnología en los planes de estudio. Como verás, no te mentí, no soy nada divertido (risas).

¿Tu familia también se lleva gran parte de tu tiempo libre?

–Sí, pero hoy mis dos hijos están en la universidad así que en casa somos básicamente mi mujer y yo. Estamos en plena etapa de nido vacío (sonríe).

Supongo que armarán sus planes.

–Sí, claro. De hecho, nuestro próximo gran objetivo tiene que ver con tu país, queremos hacer el trekking del Cruce de los Andes, de Mendoza a Chile. Tengo fe en que de acá a dos años lo vamos a lograr.