Alma mater de Kosiuko, Herencia y Casa Chic, es fanático de los fierros, devoto de sus hijos y eterno enamorado de su mujer, la diseñadora Cynthia Kern. CREADOR por naturaleza, no les teme a los desafíos y se arriesga a develar el secreto de su enorme éxito.

Bonomi es un hombre de grandes pasiones. Los autos, las motos, las travesías, los amigos, la familia, los negocios, el diseño… Esos mundos convergen en su universo, un conglomerado de estilo de vida que creó junto a Cynthia Kern, su mujer desde hace treinta años, y crece al ritmo del amor que los une y una pasión por el buen gusto que se transmite en cada uno de sus proyectos. A sus 50 años, Federico tiene cuatro hijos (Luca, de 19; Mika, de 17; Fiona, de 13, y Luigi, de 12), está al frente de Herencia (ropa de hombres), de un estudio de fotografía, de un taller de autos y motos de colección, de Kosiuko (la alma mater de su imperio, hoy dedicada exclusivamente a la ropa femenina, a cargo de Cynthia) y de Casa Chic (una marca de hotelería y decoración con sello propio, donde se unen los talentos Bonomi-Kern). Su último gran desafío son las travesías en moto, con las que recorre el país junto a un grupo de riders amigos de toda la vida y genera acciones solidarias en las escuelas rurales más inhóspitas de la Argentina.

“Empezamos hace seis años con el objetivo de recorrer las 23 provincias de la Argentina con motos clásicas. Para eso junté a un grupo de amigos que estaban todos con la misma pasión. Salimos, lo hicimos, fue bastante más difícil de lo que esperábamos pero lo concretamos. Son sesenta días en la ruta, con motos viejas, así que el recorrido lo hicimos en etapas, porque cada uno tenía sus compromisos laborales y familiares. Nos pasó de todo, pero fue una aventura inolvidable que funcionó como puntapié inicial para el tema de las travesías.”

“En ese viaje, en la primera parada nos encontramos con una escuelita rural, y de ahí surgió la idea de parar siempre en una escuelita, visitar a los chicos y llevarles lo que necesiten. Lo hicimos sin saber que nos iba a involucrar tanto, y al final nos encontramos con que una de las partes más lindas del viaje era lo de las escuelitas, así que a medida que pasaban las semanas cada vez íbamos con más cosas y con más dedicación, y nos fuimos poniendo más cancheros para ayudar mejor. Esta experiencia la grabamos y mucha gente se acercó a decirnos que eso tenía que ir a la tele, y así fue cómo dimos con la gente de Discovery, que nos propuso hacer una prueba piloto”, relata.

¿Cómo continuó ese proyecto?

–En la segunda travesía quisimos juntar dos océanos, llenar un talis – mán con agua del Atlántico y llevarla hasta el Pacífico, así que unimos José Ignacio con Viña del Mar. Cruzamos dos veces los Andes en una semana con las motos viejas y de ahí salió un programa de tele, cruzando de norte a sur la Argentina atravesando la Ruta 40.

¿Qué tipo de riders son?

–Somos riders totalmente actualizados, padres de familia, nos comunicamos con los chicos por las redes, todos tenemos responsabilidades de trabajo. Obviamente, como cualquiera que anda en moto, amo la libertad, amo los desafíos. Personalmente, creo que somos eso, gente que se pone desafíos, que pone la vara siempre alta. Hacer cosas no habituales tiene que ver con la aventura, con la superación propia, con compartir entre amigos… pasa por ahí.

“EMPEZAMOS LAS TRAVESÍAS HACE SEIS AÑOS CON EL OBJETIVO DE RECORRER LAS VEINTITRÉS PROVINCIAS DE LA ARGENTINA CON MOTOS CLÁSICAS. PARA ESO JUNTÉ A UN GRUPO DE AMIGOS QUE ESTABAN TODOS CON LA MISMA PASIÓN.”

¿Qué situaciones surgen de estas experiencias?

–Se genera un compañerismo importante porque vos de – pendés exclusivamente de tus amigos. Hay momentos en que te separás del camión y en seis o siete horas no ves a nadie; a lo mejor venís solo con un compañero que está ahí porque si te pasa algo no tenés a quién acudir y te salva, y a lo mejor te empuja 40 kilómetros con un pie en el amortiguador y te lleva. Hay mucho compañerismo y momentos inolvidables.

Esta pasión se traslada a la moda con la marca Herencia.

–Totalmente. Hace unos años queríamos cambiar el rumbo, mantener a Kosiuko dentro de un universo femenino y crear una marca exclusiva para hombres. Dentro de ese contexto, pensando y pensando, dije “por qué no hacer lo que a uno le gusta, que es esto”. Arrancamos con la herencia fierrera, que en la Argentina es muy fuerte, y terminamos directamente con mi pasión, que es esto de lo que hablo. Así, Kosiuko mutó al mundo de Cyntia; Herencia es mi mundo, y convergemos los dos en Casa Chic, nuestra cadena de decoración, hotelería y estilo de vida. Entonces terminamos convirtiendo nuestro negocio en vender nuestro propio estilo de vida en diferentes formatos. Los tres emprendimientos que tenemos hablan de nosotros, claramente. No estamos atrás de un negocio, sino de una pasión que termina convirtiéndose en nuestro trabajo. En nuestro caso, los líderes de opinión de nuestras marcas somos nosotros, que generamos nuestro propio con – tenido, nuestro estilo de vida y buscamos la manera de comercializarlo.

Hablando de autos, sabemos que sos un fanático de Mustang, ¿cómo es tu relación con esta marca tan emblemática?

–Tengo dos Mustang clásicos. Soy fanático de la marca, para mí es un ícono tremendo, y la verdad es que acompañé de cerca este lanzamiento por la pasión que me genera. En la Argentina hay una pasión por Ford, y el Mustang representa al auto pulenta, deportivo, es el tope de línea. Volví locos a los de Ford para que lo trajeran. Cuando llegó, fuimos con los Mustang viejos a la presentación, fuimos a la previa y estuvimos apoyando con un montón de cosas y lo vamos a seguir haciendo por un tema de amor a la marca. La verdad es que es una de mis marcas favoritas. Tengo muchas expectativas con el nuevo, así que ahora me voy a girar con esta máquina.

¿Siempre fuiste emprendedor?

–Siempre. Lo supe desde chico y te diría que siempre nos gustaron las cosas lindas, por eso pusimos un valor estético alto en todo lo que hicimos. Cualquier cosa se pensaba en cómo era la marca, desde dónde proyectar la imagen, todo el contexto, cómo presentás algo, cómo lo decorás, cómo lo exhibís. Siempre tuvimos un tema con el valor es – tético, porque para nosotros es algo que realmente importa. Y es algo que no en todos los casos pasa: la gente va tras los negocios y nosotros íbamos atrás de lo gratificante, de punta a punta. Yo creo que cuando hacés las cosas bien y estás convencido de lo que te gusta, es muy difícil que el resultado sea malo.

¿Alguna vez dudaste de tu éxito?

–No necesariamente. Siempre supimos que íbamos a hacer este tipo de cosas y siempre fuimos independientes, nunca trabajamos para nadie, entonces siempre estuve seguro de que me iba a ir bien, lo que no sabía era cuánto.

¿Cuál es el secreto?

–Dios te ayuda, es una conjunción de cosas. Pero si vos tenés una conducta, no te disparás, no te volvés loco, las cosas pasan. A nosotros nos empezó a ir bien con el negocio y no por eso dijimos “no vamos a trabajar, nos desbarrancamos, hacemos cualquiera”. Siempre nos controlamos, fuimos por un andarivel seguro. Eso no quita que nos divirtamos, que cada uno tenga su escape. Por ejemplo, yo con los chicos de las motos. Se puede hacer todo en la vida, el tema es ir siempre por el medio, con esa conciencia de laburo de decir “che, vamos a trabajar”. Y cuando se trabaja se trabaja y cuando se jode se jode. Se puede hacer todo eso y formar una familia, tener cuatro hijos, yo creo que todo se puede.

¿Trabajás muchas horas?

–Depende de la época del año. Hay veces en que puedo trabajar doce horas y otras que trabajo ocho, o hasta seis. Depende de la situación. Hay veces en las que el país está más complicado y hay que surfear la situación, todo depende. Hay que ir acompañando a la gente en cada momento, en cada proceso. Creo que la función del empresario no es hablar de política sino generar laburo, empleo, adaptarse al momento. Esto es como manejar un avión: a veces hay buen tiempo y a veces viene una tormenta, y vos tenés que seguir manejando. Esto es lo mismo, no hay que estar quejándose sino adaptarse a cada situación, a cada momento, y decir “bueno, ¿cómo puedo ser mejor en este escena – rio?”. Y a veces hay que trabajar más porque la Argentina es muy cambiante, y acá hay una cultura muy fuerte de quejarse y no hacer.

¿Cómo hacés para balancear tu trabajo en conjunto con Cynthia más la familia que armaron?

–No hay una fórmula, tenés que bancar, y con Cyntia la cuenta da. Estamos juntos desde hace treinta años y aunque nadie la tenga toda fácil, en nuestro caso la cuenta da.

“NO ESTAMOS ATRÁS DE UN NEGOCIO, SINO DE UNA PASIÓN QUE TERMINA CONVIRTIÉNDOSE EN NUESTRO TRABAJO. EN ESTE CASO, LOS LÍDERES DE OPINIÓN DE NUESTRAS MARCAS SOMOS NOSOTROS, QUE GENERAMOS NUESTRO PROPIO CONTENIDO, NUESTRO ESTILO DE VIDA”.