Los arabescos de Versace, el saquito de Cobain y los crop tops de Gwen Stefani. Los noventa salieron del clóset y el mundo de la moda los recibió con los brazos abiertos. No pare, sigue, sigue…

Una voz ligeramente infantil desgarra el viejo tema “I Wanna Be Sixteen” y en pasarela aterriza una invasión mutante de pequeños Kurt Cobain. Platinados y con gruesas gafas blancas, se reproducen como un ejército que huele a espíritu adolescente. Camperas bomber combinan leopardo con palmeras, maxi mochilas caen deprimidas sobre espaldas encorvadas que evocan guitarras grunge. Ellas pasean tiaras, vestidos enagua y rostros posfiesta heredados de Courtney Love y Kate Moss. Quinceañeras trasnochadas, chicas que parecen chicos y viceversa, pantalones boyfriend, capas superpuestas que impiden adivinar el género de quien las porta. El sexo pasa por otro lado, alejado de escotes y obviedades. Es rock, lujo, depresión y exceso. Es octubre de 2015 y Hedi Slimane, entonces director creativo de Saint Laurent, acaba de resucitar los noventa.

La marea noventosa se ha desatado y nadie escapa del tsunami. Prada reimpone las mochilas de nylon, el pelo rosa y los crop tops de Gwen Stefani avivan sus cenizas y las chokers, esas gargantillas casi asfixiantes que ostentaba una jovencísima Winona Ryder, vuelven a dejar su impronta sadomasoquista. La movida es tan feroz que llega a las remeras Calvin Klein y las iniciales CK vuelven orgullosas, incluso ahora bajo el mando de Raf Simons, quien luego de su paso por Dior acaba de ponerse al frente de esta marca. El branding desengrasa y renueva su perdido glam.

“Kurt transmitía su fuerte personalidad y esa tendencia depresiva que lo transformó en ícono de su generación. Estaba obsesionado con ocultar su delgadez, por eso utilizaba prendas amplias, o
varias capas de ropa.”

Damas arropadas en tules desgreñados, poses aniñadas y ecos plásticos llegan hasta nuestras tierras y se reproducen en la reciente edición de BAFWeek.

Mientras tanto, Andrea Urquizu, una de las diseñadoras argentinas más representativas del maridaje entre moda y rock, prepara su colección SS17 bautizada “Kurt”. Cobain está vivo y recorre Buenos Aires, Urquizu explica por qué: “La colección está inspirada en otro miembro del club de los 27, tema recurrente para mí, el de estos ídolos que murieron a tan corta edad. Esta vez es el turno de Kurt Cobain, tanto la música como la estética de Nirvana influyeron decisivamente en la sociedad y reflejaron su estado de ánimo. Kurt transmitía su fuerte personalidad y esa tendencia depresiva que lo transformó en ícono de su generación. Hasta aspectos de su complejo psiquismo se transformaron en estilo; estaba obsesionado con ocultar su delgadez, por eso utilizaba prendas amplias, o varias capas de ropa. El fin de su vida fue el fin de un símbolo y el nacimiento de un mito. La idea de mi colección es atravesar ese ícono y capturar su esencia. Las rayas estarán omnipresentes en sedas estampadas que caen lánguidas sobre el cuerpo, bordados calados con bisturí y textiles combinados con redes que generan zonas de vacíos”. La moda es la traducción del lenguaje social.

Vivimos reversionando épocas pasadas, el tema es qué significaron los noventa y por qué vuelven justamente ahora con esta fuerza arrolladora. El diseñador de culto Gustavo Lento fue uno de los referentes fundacionales en la explosión noventosa. Dueño de la emblemática tienda Este Oeste junto a Laura Valoppi, fundó la actual movida palermitana junto a, entre otros, Martín Churba. Excesivo y audaz, signó sus noches al ritmo de Alaska entre muñecas Almodóvar. “Los jóvenes de la llamada Generación X estábamos terminando la universidad o incursionando en la vida laboral pero programados por una cultura del hedonismo. Comenzaba cada vez más a aparecer una lógica de la moda, del consumo. Liberalismo y liberación se entrelazaban. Por un lado estaba lo económico y por el otro lo social, lo expresivo, lo sexual”, relata Lento.

Consumir, perderse entre arabescos Versace en un evento sin fin organizado por Javier Lúquez. La moda era una escena del filme La Grande Bellezza, todos haciendo trencito en un tiempo signado por ombligos al aire, chancletas Adidas, botones bijou como monedas de oro y estampados descarados que hoy recuerdan desde Chanel hasta Dries Van Noten pasando por Alexander Wang. La fiesta se niega a terminar, y que nos saquen de a uno, si se atreven.

Lento cuenta: “Este espíritu repercutió en la moda con una lógica bien interesante basada en el exceso, mucho de todo y cantidad de horas dedicadas al laburo, la cultura Prozac. Hay una droga para cada época y la droga de los noventa fue el Prozac, que te mantenía arriba, siempre produciendo”.

“Mucho pasaba alrededor de la cultura y el arte: el grunge, las fiestas rave, el hip hop, las performances en Cemento.”

Por estos lados la mezcla creativa de noche y día estallaba tanto en la moda de ese momento como en este regreso. Nada era ni es casual, Lento lo relata a EPU como nadie: “Mucho pasaba alrededor de la cultura y el arte: el grunge, las fiestas rave, el hip hop, las performances en Cemento. El jueves era el día para escuchar hip hop en El Codo; los viernes eran propiedad de las fiestas en Ave Porco, y ni que hablar de las raves que empezaban a funcionar de manera secreta en Commodore de la avenida Niceto Vega o en el Club 69. Edge of Comunication era el sitio paradigmático para iniciarse en la cultura de la conexión, y todo eso se reflejó de manera fundamental para la moda argentina”.

Se instaló el under y los influencers del momento no se llamaban Kendall, Kim ni Kylie sino Batato, Urdapilleta y Tortonese, quienes interpretaban a mujeres feroces y bailarinas. Apareció una camada de diseñadores diferentes de aquellos que marcaron los 70 y 80 –más cautelosos, ubicados y existencialistas–, quienes salieron a construir a partir de sobras, basura y reciclaje.

Gustavo Lento lo resume: “La moda para nosotros surgía de lugares profundos, tal vez un tanto más románticos, ligados a todo lo que nos dejaba Nirvana. Los 90 fueron los años más genéticamente poderosos y fundaron la escuela del diseño que tenemos hoy. Muchos de los nombres más importantes que conocemos en la moda argentina actual, todos geniales y respetados, están donde están porque transitaron la década”.

La ebullición joven retorna desafiante, unisex, con camisetas anudadas y con pómulos marcados. Showtime anuncia la vuelta de Twin Peaks y las enrarecidas criaturas de David Lynch harán que nuevas generaciones se pregunten quién mató a Laura Palmer. Volvieron los noventa. Fuego, camina conmigo.