El estilo callejero (o las tendencias que surgen desde la gente común) no es un fenómeno novedoso, aunque en los últimos años explotó a través de las redes. Nuestra especialista en moda y social media describe aquí sus implicancias.

instagirl-julio2Hace unas semanas falleció el gran Bill Cunningham, el mítico fotógrafo del diario The New York Times que supo encontrar en las calles de la Gran Manzana y el mundo el espejismo de la pasarela, un nuevo lenguaje para decodificar las tendencias y percibir la moda.

Una interpretación extraoficial de la ciudad y sus transeúntes llamado mundialmente “street style”.

Fue Bill, con sus más de 40 años de trayectoria, enfocando el lente en lo que la gente usa, el pionero de este fenómeno que resulta tan novedoso como la pasarela de presentación de una nueva colección o un lanzamiento en la industria de la moda.

Hoy en día, la comunicación de una semana de la moda, un evento o un gran festival no está completa sin la posibilidad de percibir y contemplar quiénes lo visitan y cómo visten. Las crónicas de “cómo lucen”, enfocadas en lo que la gente usa y registrado de un modo casual como una fotografía robada, son gran parte del relato.

Según Bill, “la moda en la calle es espejo del tiempo en que vivimos”. Esto es, las tendencias traducidas a la realidad, la necesidad de hablar a través de lo que se lleva puesto. A la calle no se la puede obviar. Porque es un indicador social itinerante, tiene la inmediatez y la sensibilidad para percibir dónde se está.

Actualmente, por medio de las redes sociales resulta superinteresante reconocer lugares y eventos a través de su gente, de lo que usan y de cómo lo hacen. Con sólo detenernos a mirar un street style realizado por algún fotógrafo callejero para algún sitio o revista, sabemos si se trata de un festival como Coachella o una semana de la moda en París.

instagirl-julio1El street style es aspiracional y, a la vez, accesible; es armónico y, al mismo tiempo, permite que sus transeúntes jueguen con todo tipo de combinaciones posibles; es genuino con aires de teatralidad; es la gente de a pie quien edita su propio vestuario. Es, sin duda, un espectáculo digno de registrar y compartir, un escenario que hoy permite a las marcas de moda estar en contacto con audiencias más jóvenes y cuenta con la inmediatez de internet para llegar de una calle cualquiera a todos los rincones del mundo.

El street style se tiñe de interés en las principales capitales de moda, en los recitales de música más importantes o en eventos sociales de interés cultural. Influencers, blogueros, it girls y personajes aportan personalidad y colorean de carácter estos espectáculos. Es aquí donde se percibe una bajada real de las tendencias y cómo llevarlas.

Gracias, Bill Cunningham, por motivar e inspirar a la industria para que ponga el foco en la calle, que, en sus palabras, “siempre estuvo a la moda”.