Es la red social del momento, ya tiene más usuarios que Twitter y todos los medios quieren subirse. Una guía práctica para que les pierdas el miedo a los fantasmas.

C uando el joven universitario Evan Spiegel creó una plataforma para que las fotos de desnudos desaparecieran, no imaginaba que tenía entre manos al gran unicornio de los últimos tiempos. Cinco años después de que abandonó la facultad para dedicarse a su criatura, lejos de sus orígenes de dudosa ética, Snapchat es la red social favorita de los millennials, con ocho mil millones de reproducciones de video por día, de parte de 150 mil lones de usuarios activos, superando incluso al ubicuo Twitter.

Más del 60 por ciento de esos usuarios tienen menos de 24 años. ¿La razón? Snapchat tiene el potencial de despistar a los curiosos ocasionales por su estructura oblicua, completamente diferente a Facebook, Twitter y otras plataformas más amigables con los treintañeros. La falta de adultos es una de las claves del éxito de Snapchat: es, de alg una manera, u n refugio donde están a salvo de la mirada de los mayores. Aunque no por mucho tiempo: con la l legada de figuras que van de Candelaria Tinelli al presidente Mauricio Macri, la curiosidad del público masivo va decantando en un aumento de la franja etaria de los 30 en adelante.

¿Hay que estar en Snapchat? ¿Hace falta una red social más en nuestras vidas hiperconectadas? Acaso la respuesta a ambas preguntas sea “no”, pero quedarse afuera de algo de lo que habla todo el mundo es un mal al que no todos están dispuestos a exponerse. Así que hagamos de cuenta que sí y pasemos a otra pregunta: ¿es tan complicado usarla como parece? Para los valientes que se animen a comprobarlo, esta es una guía con todo lo que necesitan saber para usar Snapchat como campeones.

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Antes que nada, un consejo para evitar la frustración: es normal no entender Snapchat. La interfaz no es instantáneamente clara y el propósito de la app no queda claro de entrada. Esto lleva a la duda más común sobre la plataforma: ¿para qué sirve? Hay más de una respuesta.

Algunos lo usan como servicio de mensajería estilo WhatsApp, para chatear y mandarse “snaps”: fotos, videos, selfies intervenidas, que se envían de manera privada y tienen la particularidad de que desaparecen en cuestión de segundos. Otros, para contar “historias”, colecciones públicas de fotos y videos que duran 24 horas.

Empecemos por las historias, a las que llegás deslizando el dedo a la izquierda. Por un lado tenés los “Recent Updates”, las últimas actualizaciones de tus contactos, lo que están mostrando tus amigos. Para ver una historia, sólo tenés que tocar con el dedo sobre el nombre del usuario. Para avanzar sobre la historia que estás viendo, volvé a tocar la pantalla; para pasar a la historia de otro usuario, deslizá el dedo.

Arriba de esta sección encontrás el apartado “Live”, que consiste en una curaduría de historias de usuarios enfocada en eventos y lugares concretos. Así, podés disfrutar de coberturas de hitos como la entrega de los Oscar, el Mundial de fútbol o el Día de San Patricio, o recorridos por distintas ciudades y países del mundo, en los ojos de los snapchateros. Al igual que las historias tradicionales, también duran 24 horas antes de desaparecer.

Y en la parte superior de la pantalla de historias sobresale el “Discover”, un espacio reservado exclusivamente a medios asociados con Snapchat, como BuzzFeed, Cosmopolitan, Vice, MTV y Comedy Central. Con una estética cercana a la de una revista animada, el área de Discover rompe por completo con el resto de la interfaz. Esta es la única parte de la red social en la que no cualquiera puede publicar, pero todos los usuarios pueden consumir los contenidos de manera gratuita.

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Ahora que ya sabés cómo ver lo que se publica en Snapchat, probablemente te hayan entrado ganas de postear. Para esto, tenés que moverte a la pantalla principal de la aplicación: la cámara. Si querés tomar una foto, basta con tocar el botón circular que está debajo al centro. Para filmar un video de hasta 10 segundos, mantené apretado el botón. Una vez que capturaste la imagen, podés intervenirla: deslizando el dedo a la izquierda y la derecha te encontrás con filtros que incluyen distintos tonos de colores, la hora, la temperatura e imágenes relacionadas con el lugar en el que te encontrás. También tenés la posibilidad de dibujar con el dedo tocando el ícono del lapiz y agregar emojis presionando el botón con forma de sticker.

El mes pasado, Snapchat rompió una de sus reglas más grandes y sumó una función que generó tantos adeptos como detractores: con las “Memories” ahora podés importar imágenes y videos que tengas guardados en tu teléfono e incluso guardar snaps para publicar más adelante.

¿Querés saber cómo poner el filtro que te pone la cara de perrito? Esta función es conocida como “Lenses” y consiste en una selección rotativa de efectos para transformar tu cara: para activarlos, activá la cámara frontal y sostené un dedo sobre tu cara en la pantalla hasta que aparezca el menú de opciones. Ahí podés elegir la corona de flores, el vómito de arcoiris y el famoso “face swap”, que te permite intercambiar tu rostro con el de otra persona. Cuando ya sacaste la foto o grabaste el video, es hora de elegir qué querés hacer con eso: podés mandárselo por privado a uno o varios de tus contactos o bien hacerlo público como parte de tu “historia”. No hay reglas sobre el formato de esta narración. Algunos eligen retratar cosas graciosas o mundanas, mientras que otros optan por desarrollar contenidos más elaborados.

Si sentís que no tenés nada para compartir en público, podés optar por el uso más tradicional del servicio: el chat. Para chatear con tus contactos, movete con el dedo hacia la derecha y ahí vas a encontrar la lista de los snaps recibidos. Recordá que sólo podés verlos una vez antes de que se esfumen. Recientemente, Snapchat reformateó esta sección y le agregó llamadas online y mensajes de voz, para enfrentar con más armas a competidores como WhatsApp y Facebook Messenger.

¿Querés sumar contactos y empezar a chatear o contar historias? Volvé a la cámara central y deslizá el dedo hacia abajo: ahí tenés la opción de agregar por nombre de usuario o levantando contactos de la lista de tu teléfono.

Mientras estés con eso, seguro te va a llamar la atención el número que está junto a tu username. Esto se conoce como “puntaje”. ¿Para qué sirve y cómo se suman puntos? Nadie lo sabe con exactitud, pero se supone que es el resultado de una ecuación entre tus snaps enviados y recibidos, las historias que publicaste y otros factores desconocidos.

Pero que el número no te distraiga: Snapchat no es un concurso de popularidad. De hecho, uno de los elementos que más llaman la atención de esta red social es que no existe un concepto similar al de likes, favoritos y retuits. Esta es una decisión deliberada de sus creadores para diferenciarse aún más de Facebook, Twitter, Instagram y demás: pequeños detalles que ponen de manifiesto sus valores de transparencia, crudeza e instantaneidad. O, dicho de otra manera, de rebeldía. Como la que mostró Evan Spielgel a fines de 2013, cuando Facebook quiso comprarle su empresa por 3 mil millones de dólares y él dijo que no. Hoy, Snapchat vale más de 20 mil millones de dólares.

Y va por más. A diferencia de sus snaps e historias, Snapchat está lejos de desvanecerse. Con una base de usuarios que crece día tras día, la red social de moda deja en claro que es mucho más que un fenómeno efímero. Y te puede gustar o no. Pero, al menos, ahora lo entendés.