Con el boom gastronómico, la cocina francesa logró llegar a más comensales. En la ciudad proliferan las boulangeries, crêperies, pâtisseries, bistrot y brasseries. También los food trucks, ferias y pequeños mercados permiten conocer más platos populares de ese país.

Décadas antes del boom gourmet, celebrar una ocasión especial era sinónimo de degustar algún menú francés, de disfrutar de las técnicas impecables de la nouvelle cuisine y los platos sofisticados a los que pocos podían acceder. Ese halo de alta alcurnia aún se conserva en varios restaurantes exclusivos de la ciudad, como sucede con La Bourgogne, del chef JeanPaul Bondoux en el Alvear Palace Hotel, o el elegante restaurante del Club Francés. Sin embargo, en los últimos años, mientras el paladar porteño abría sus papilas, los cocineros de la colectividad gala lograron nuevos formatos más accesibles para el público general. Así, proliferan las boulangeries (panaderías); las crêperies; las pâtisseries (pastelerías); las brasseries (originalmente cerca de las estaciones de tren, donde se podían comer platos populares a precios bajos) y los bistrot (restaurantes atendidos por sus dueños, con cartas breves, no necesariamente informales).

gourmet2-junLos caterings también tienen fieles representantes (Beatriz Chomnalez, Sebastién Fouillade). Además, food trucks (como Bon Bouquet), ferias y festivales no se quedaron afuera de la movida: un ejemplo son las actividades que organiza Lucullus (Asociación Gastronómica Francesa en Argentina), como Le Cuisine de Chefs y Le Marché, que permiten tener un panorama completo de la exquisita oferta francesa de la ciudad. Otra posibilidad es Le Petit Mercado, un auténtico mercadito francés en Palermo. Sopa de cebollas, bœuf bourguignon, terrinas, patés, panes, tarte tatin, eclairs y pain au chocolat hoy están más cerca de los paladares sensibles.

LE SUD

(ARROYO 851)

Olivier Falchi, chef del restaurante del Sofitel Arroyo, propone un clásico para junio: cassoulet, un guiso con alubias blancas y pato confitado, que se comía en la Edad Media. Forma parte del menú “La Table Du Sud-Ouest”, delicias de la campiña francesa.

BRASSERIE PÉTANQUE

(DEFENSA 596)

Desde hace diez años, aquí se come cocina francesa de bodegón, tal como explica Pascal Meyer, su dueño. El bœuf bourguignon (un estofado de carne y vino tinto) y la crème brûlée de naranjas, imperdibles.

LE BISTROT

(CÓRDOBA 946, 1º PISO)

Patricia Courtois deleita con sus platos caserísimos en el restó de la Alianza Francesa. El formato: bouchon, un lugar que “restauraba” cuerpo y alma de los comensales mucho antes de la Revolución Francesa, típico de Lyon y que comandaba siempre una mujer. Su sopa de cebolla, un viaje de ida. Pero hay más: pida sus terrinas y sus dulces.

L’ÉPI BOULANGERIE

(ROSETI 1769)

La panadería de Bruno Gillot y Olivier Hanocq elabora, en su horno antiguo de 1911, pan de campo, de centeno, salvado, de nuez y pasas de uva y baguettes. Delicioso.

gourmet1-jun

UN, DOS, CRÊPES

(PERÚ 424)

Ludovic Casrouge ofrece típicas crêpes de Bretaña al paso (dulces y saladas) para los afortunados que circulan de día por el centro. Hechas en el momento.

L’ATELIER DE CÉLINE

(CARLOS CALVO 242)

Entrar en la casona de Céline Demarcq ya es viajar. Su menú de otoño invita sopas y magret de pato vuelta y vuelta, acompañado por una papa rosti con manzanas y una pera salteada. Excelentes postres.

FLEUR DE SEL 

(LA PAMPA 3040) Coqueto, el bistró de Jean-Baptiste Pilou y Valentina Avecilla, ambos con amplia trayectoria, presenta genuina cocina gala. Su codorniz rellena, uvas, panceta ahumada y
puré trufado, un flash.

COCU BOULANGERIE 

(MALABIA 1510)

Un grupo de amigos franceses se enamoró de Buenos Aires y eligió un producto fetiche de Francia, el pan en todas las formas francesas posibles: baguettes, brioche, pan de campo, de centeno y más. Muy rico.