Inspiración vintage y una fuerte influencia artística hicieron del emprendimiento de una joven pareja una marca de calzados y accesorios que ya lleva diez exitosos años en el mercado y va por muchos más.

Itatí Montechiani y Gabriel Pozner se conocieron hace 15 años. Entonces, ella era encargada de un local de fundas de sillones y él hacía los traslados. “Le conté esta idea, ella la apoyó… tanto que puso sus ahorros”, cuenta hoy Gabriel, a quien esta vez le tocó presentarse solo a esta entrevista porque Itatí acaba de dar a luz a su primera hija, Guadalupe. Y esa idea en la que los dos creyeron entonces se convirtió en Puro, una marca consolidada que hace más de una década realiza calzados y accesorios de calidad, con diseños y estampados de edición limitada y a todo color que ya son totalmente reconocibles dentro del mercado. Un éxito, porque lo que nace de un gran amor está destinado a florecer.

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–¿Tienen roles definidos dentro de la empresa?

–Ita está a cargo de la gerencia comercial y yo me encargo de los diseños y superviso la producción. Paso por todo, soy el motorcito.

–¿Qué otros productos se sumaron en este tiempo además de las zapatillas?

–Tenemos sandalias, bolsos, carteras, mochilas, portacosméticos, billeteras y es posible que agreguemos más cosas. Ahora estamos a full con franquicias, viendo de hacer licencias. Tengo varios mundos abiertos en este momento y quiero traspasar la identidad de Puro a otros ámbitos.

–¿Cómo el deporte, por ejemplo?

–Sí, está en los planes, pero estamos tratando de conseguir suelas livianas y cómodas. Queremos proponer unas zapas floreadas para correr. Incluso ya se me ocurrió un aviso para eso. Quizás no apuntaría tanto para un profesional que sale a hacer ejercicio a diario, sino más bien para el que se copa cada tanto.

–Pero siempre con la variedad de color y estampas como sello característico.

–Eso fue algo que arrancamos juntos con Ita. A mí me gusta mucho que haya color y en cantidad. Siempre vas a ver que hay más de tres, o cinco, o siete. En el mundo de la moda a veces la tendencia era sólo dos colores.

–¿Le dan importancia a la tendencia?

–Le damos un poco de bola porque participamos del mundo, pero no basamos ideas ni diseños en eso. Si nos gusta la agarramos, y si no, no la usamos. El año pasado sacamos unas zapas que cayeron justo con la onda del calzado de moda y estuvo bueno hasta cierto punto, porque se perdían con el resto de las zapatillas.

–En invierno no se utiliza tanto color, ¿hay alguna diferencia en las ventas en esta época?

–No, la gente acá encuentra una opción que no va a encontrar en otro lado. Todo lo demás se mimetiza, y nosotros tenemos una diferencia ahí. Que todo sea parecido en los productos del resto nos favorece si vos no tenés ganas de meter ese color que está de moda.

–¿Siguen algún proceso de diseño a diario?

–No, no tenemos un proceso organizado, somos muy desbolados. Me encargo de las telas dependiendo de la época y el tiempo que tenga, porque a veces nos ponemos a fabricarlas nosotros mismos. En ocasiones redibujamos telas retro, trabajamos con una artista que se llama Carla Benedetti a la que le paso tres telas diferentes y a una le sacamos las flores, a otra le cambiamos el color, a la otra le modificamos los dibujos… y así nacen nuestras estampas.

–¿Y cuáles son los materiales con los que trabajan?

–Dejamos de laburar con cueros. Por suerte encontramos algunos proveedores de sintéticos que utilizan las grandes marcas y actualmente todo lo que está en nuestros locales es sintético. Únicamente nos queda resolver este tema en las sandalias, porque la plantilla viene forrada con gamuza, pero en todo el resto no se usa más. Sacamos para esta temporada unas zapatillas llamadas Uritorco que son de trekking para la ciudad y usamos telas Jacquard, que son de tapicería de sillones, gruesas, pesadas, floreadas, estampadas. Teníamos muchas ganas de hacer este artículo que no es zapatilla, no es borcego, son iguales a nada.

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“Tenemos sandalias, bolsos, carteras, mochilas, portacosméticos, billeteras y es posible que agreguemos más cosas.”

–¿Cómo funciona la producción?

–Tenemos una producción dinámica en la que los productos no se repiten. Cada combinación en las zapatillas tiene su tirada, duran dos o tres meses y no se hacen más de 500 o 600 pares. En bolsos sí hacemos todos los modelos y le cambiamos la combinación cada 100, entonces de un modelo que se repite hay infinitas variantes.

–¿Ciertos modelos de zapatillas están dirigidos a la mujer y otros al hombre?

–Me parece que se abrió el juego y estamos en una época en la que ya no va un público específico. Nosotros somos más inclusivos que exclusivos, somos bastante populares en el sentido de que si te gustan, te van. Tendemos a abrir y no a cerrar, no compartimos la idea de que algo sea exclusivo para alguien.

–¿De dónde nacen los nombres de los artículos?

–Busco que algo de la estética del producto me remita a algo que no tenga que ver lógicamente. Por ejemplo, las Manchester se llaman así porque tienen manchas y no porque tengan los colores del City o del United, como muchos piensan. Es algo que se te da, algo que podría tener que ver en nuestro mundo. Igual todavía estamos a full con las ciudades.

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–¿Cómo surge el vínculo de Puro con el arte?

–Todos nuestros locales tienen un lookeo de arte, es parte de nuestra estética, no sólo en nuestros locales sino también en nuestros productos. Carla Benedetti, Artista Busca Pared y Sael son algunos de los que se sumaron, y ahora sacamos una colección con Paula Duró donde pasamos sus obras a nuestros bolsos y zapatillas.

–¿Cómo describirías lo que hacés?

–Creo que soy un reformulador de zapatillas vintage, agarro algo de acá, saco algo de allá, y voy metiendo y armando todo junto con reminiscencias del pasado. Me gusta que las zapatillas tengan algo que te haga acordar a otra cosa, a algo que estuvo, a algo que te lleve a otra época, a otro calzado. Esa es la idea de lo retro, pero yo le sumo texturas y combinaciones nuevas. Rearmo y desarmo, cambio, modifico, trato de ir más allá, mezclamos punteras, talones, las deformamos, metemos cordoneras…

–La zapatilla es como tu monstruo de Frankenstein.

–¡Claro! Cuando veas unas zapatillas de Puro vas a notar que nunca viste algo igual, se pueden parecer a otras zapatillas en cuanto a la forma, pero no son iguales porque tienen su personalidad, tienen datos retro, de una estética particular de la marca. Por eso está bueno el eslogan “Iguales a nadie”, porque es parte de nuestra realidad y de nuestra manera de hacerlo, el estilo como eje y la estética de Puro como el líquido que le metés a todo. Me gustó lo del monstruo de Frankenstein, lo voy a adoptar.