Nuestra it girl preferida analiza las creaciones de autor a partir de una nueva edición de Puro Diseño, la feria que lleva 16 años en el mercado y no para de crecer.

Dicen que toda crisis es una oportunidad. Así fue cómo a partir de 2001 el diseño emergió en nuestro país de la mano de jóvenes e independientes emprendedores. Pequeños creadores que lograron dejar su huella gracias al empuje de diferentes organismos, el aporte del Estado desde sus respectivas provincias, la conglomeración en ferias y, principalmente, la aparición de la herramienta de comunicación que hoy funciona como un gran medio para darse a conocer: las redes sociales. Llegamos a 2016 con un país en donde esta disciplina sigue en desarrollo permanente, ha logrado traspasar fronteras para darse a conocer en diferentes países del mundo y también se ha ramificado no sólo en términos de diseño de moda y objetos sino también en craft, joyería contemporánea, sustentabilidad, decoración y hasta en gastronomía.

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La unión en el diseño emergente es el empuje principal para aumentar la visibilidad y las ventas. Así, las ferias resultan un gran escenario de apertura y difusión. Puro Diseño (que tuvo su última edición a fines de mayo) es la principal plataforma de posicionamiento para estos nuevos talentos. A lo largo de estos dieciséis años de vigencia, se convirtió en un sello que muestra un gran panorama del más innovador diseño a nivel país. Allí se encuentra, segmentados por categoría, una selección de diseñadores que se arriesgan y distinguen cada año. Existe un proceso selectivo, un seguimiento por parte del comité organizador y una curaduría que desafía a los expositores a realizar productos con carácter y calidad año tras año.

Según Marcela Molinari, directora de contenidos de Puro Diseño, “el negocio también se diseña”, y para ello es necesario organizarse.

En pos del impulso colectivo, también están las organizaciones nacionales que buscan asesorar a pequeños emprendedores de todo el país para empoderar sus productos y capacitarlos en su comercialización, tanto en la región como de manera internacional. Estos son INTI, MICA, CMD, y hasta iniciativas del sector privado, como el grupo Plataforma de Diseño, que ofrecen becas para el desarollo.

En este proceso de crecimiento, uno de los miembros del observatorio de tendencias INTI sostiene que “el diseño debe tener identidad y discurso propio”. Es por esto que a pesar de tener el crecimiento como fin, también se busca no perder el proceso proyectual y la creatividad a la hora de comercializar los productos. Como si estas iniciativas fueran pocas, a diferencia de épocas pasadas los emprendedores hoy cuentan con una herramienta a favor. Hablo de las redes sociales como el medio para comunicar aquello que emprenden. Tienen al alcance de la mano la posibilidad de dar a conocer su marca, de generar un mensaje que se viralice desde sus propios canales de comunicación. La posibilidad existe y el desafío es ser coherente en su relato, lograr aumentar su visibilidad y, con esto, sus ventas.

Creo que nos definimos a medida que vamos haciendo elecciones, y no es casualidad que hoy valoremos la historia de aquello que consumimos, los materiales y las manos que lo realizaron. Sin duda, una pieza de diseño connota más allá del producto, tiene un valor agregado que la hace única y una carga emocional intangible.