UN NUEVO ESTILO DE VIDA PROMETE DARLE BATALLA A LA VELOCIDAD DE LA CULTURA MODERNA. LA ESPIRITUALIDAD “SLOW MOTION” PROPONE LLEVAR UNA EXISTENCIA MÁS CONSCIENTE Y DESACELERADA, HACIENDO QUE CADA UNO PUEDA ADUEÑARSE DE SU PROPIO TIEMPO Y DISFRUTARLO.

Después de la tan desvirtuada fecha del 21 de diciembre de 2012 profetizada por los mayas, parece haberse iniciado un nuevo período en la espiritualidad, la cual pasó de ser una corriente apocalíptica asociada al fin de la humanidad para transformarse en un estilo de vida que, por moda o despertar de conciencia, promete darle batalla a la velocidad que propone la cultura moderna. Esta corriente de espiritualidad “slow motion” tiene como objetivo recuperar el control del tiempo para vivir conscientes de las cosas.

En una sociedad en la cual el objetivo es hacer todo más rápido y más artificial, cada vez más personas buscan volver a un ritmo más desacelerado y natural. El ser humano ha pagado un alto precio en calidad de vida por su desconexión con el medio natural y el dejar de vivir conscientemente, algo que se percibe como un espejismo de irrealidad en las sociedades occidentales actuales.

Ya nadie parece saborear la comida, cultivar el arte de hacer las cosas sin prisa y descubrir la existencia tomándose el tiempo para disfrutar del mundo que lo rodea; en otras palabras, no disfrutamos el viaje por estar enfocados en llegar a destino. El resultado es una vida que se nos escapa muy rápido y no es muy feliz.

Ahora las cosas empiezan a cambiar a la par de esta cultura, en la que las empresas buscan acelerar procesos, y las personas (empleados o clientes) se apresuran en su regreso al tiempo natural. Por eso, cada vez más individuos han adoptado el estilo de vida de la espiritualidad “slow”. Para estar a la moda no hace falta consumir artículos de tendencias, sino vivir fuera de todo consumo innecesario.

El movimiento slow no pretende competir contra el reloj sino que su objetivo es permitirse la posibilidad de llevar una existencia más consciente y desacelerada, haciendo que cada persona pueda controlar y adueñarse de su propio tiempo, disfrutando de lo que hace y cómo lo hace. La clave reside en vivir contactando con la esencia de las cosas, eligiendo la marcha adecuada para transitar cada aspecto de la vida.

Asimismo, el movimiento impone la “no-culpa” en el “no-hacer”. No siempre la inactividad es sinónimo de vacío. Estarse quieto nos ayuda a conectarnos profundamente con la naturaleza esencial y con la visión contemplativa que nos integra en el medio y que puede ser el refugio naciente de ideas brillantes que nos conduzcan creativamente a programar más humanamente nuestro proceder.

LA MODA DE LO NATURAL

Toda transformación en nuestra vida comienza con una toma de conciencia. Espiritualidad es el estado consciente de reconocer la esencia de la naturaleza inmaterial que anima cualquier forma de vida. Es desde el enfoque interior que logramos reconocer en plenitud la importancia de la naturaleza exterior que nos rodea.

Vivir espiritualmente es resonar con la existencia natural para expandir desde la conciencia y darnos cuenta de que no somos el resultado de un conjunto de estímulos físicos y de que toda forma de vida depende de los ritmos cíclicos de la naturaleza como medio para sincronizarse con la plenitud de la vivencia. Adquirir este estado de conocimiento y conciencia de uno mismo constituye en sí una virtud evolutiva. En este sentido, todos podemos reconocernos como seres espirituales a medida que vamos ampliando la perspectiva de nuestra relación con la naturaleza.

EXISTE UNA SENSACIÓN GENERALIZADA DE CANSANCIO ENTRE LOS SERES HUMANOS PORQUE HAY UN DESEO DE IR MÁS DESPACIO, AUNQUE ELLO SIGNIFIQUE DEJAR QUE LAS COSAS NOS SUPEREN Y QUE LAS OPORTUNIDADES SIGAN DE LARGO.

Este movimiento comenzó a implementarse en la alimentación, tomándose el tiempo necesario para disfrutar de un plato original, saludable y gustoso en vez de menús estandarizados, poco saludables y llenos de químicos. Desde sus inicios, se enfatizó la idea de que comer no significa “apaciguar el hambre al mediodía para seguir trabajando en poco más de media hora”, sino que se trata de una experiencia placentera que nos permite desconectarnos de los asuntos laborales. El movimiento no sólo se centra en la forma en que comemos, sino que prioriza la forma en que productores, comerciantes y chefs producen los alimentos.

Una vez que decidimos regresar a los ritmos naturales, nos damos cuenta de que la vida es nuestra y nosotros mismos debemos ser los administradores de nuestros tiempos. La existencia natural no requiere de modas sofisticadas ni de temporadas que dictaminen el fin de una tendencia, la naturaleza impone sus propias formas de reciclado, aun en la moda. A esto se lo conoce como “moda slow”, la cual pasa por darle prioridad a la comodidad, la funcionalidad y los procesos de producción a pequeña escala y con elementos naturales. El resultado es la vuelta a los clásicos (los jeans teñidos con índigo natural y desgastados artesanalmente con el lavado), al reciclado y a las prendas originales, como las piezas únicas hechas en casa.

NO ES SÓLO ECOLOGÍA, ES EL FUTURO Y LA SUSTENTABILIDAD PLANETARIA

Para un ecologista, lo mejor es que se ponga de moda la naturaleza. No por la moda en sí, sino por la necesidad imperiosa de cuidar el sustento de las futuras generaciones. Dejar de lado el negocio para darle prioridad a la sustentabilidad es poder producir calidad de vida real, realizar un conservacionismo duradero y que la industrialización se adapte al ritmo natural del planeta, lo que garantizará que pueda seguir existiendo un mundo que puedan heredar las futuras generaciones.

Estamos frente a un cambio de paradigma planetario no sólo de consumo, productivo, cultural o comercial, cuya prioridad descansa sobre la supervivencia futura. La gran contradicción del marketing es que las compañías y las marcas utilizan un movimiento de cambio vital para el planeta, para vender productos y servicios que no respetan en nada la filosofía planteada. Pero está claro que si las mejores marcas están explotando este concepto para vender tendencia es porque esta es una revolución cultural que ha logrado infiltrarse en el mundo del mercadeo.

Todo parece indicar que el paso “slow” no avanza tan lento a la hora de convertirse en tendencia de moda. No hay duda de que un gran cambio se moviliza hacia el redescubrir lo natural y el vivir a otro ritmo. La aceleración del progreso desmedido condujo a las personas a la noción de que el mundo va más rápido que la capacidad de alcanzarlo. Existe una sensación generalizada de cansancio entre los seres humanos porque hay un deseo de ir más despacio, aunque ello signifique dejar que las cosas nos superen y que las oportunidades sigan de largo.

El movimiento slow nos reconecta con el placer de saber que, más allá de la materia, las cosas tienen un espíritu que nos invita a viajar más lento.