Después de doce años como piloto profesional, conquistó títulos como el Super TC2000, el Top Race, el Turismo Nacional y la copa del Turismo Carretera. Al volante del flamante Citroën C4 Lounge y con la temporada apenas comenzada, su objetivo es el mismo de siempre: “Estar bien arriba”.

Suena calmo, paciente, exigente. Por sobre todo, es competitivo. Matías Rossi, uno de los pilotos que este año corre con el flamante Citroën C4 Lounge en el Turismo Nacional, tiene en claro cuáles son sus objetivos aunque la temporada esté apenas empezada: “Mi expectativa es estar siempre bien arriba y llegar a fin de año con chances de ser campeón”, confiesa quien lleva en el techo de su auto la obra Brasa ardiente de Marta Minujín, la interpretación que la artista hizo de la velocidad, con dedicatoria incluida.

A los 12 años empezó a correr en karting y a los 19 se convirtió en profesional del automovilismo. En varias ocasiones ganó el título del Super TC2000, el Top Race y el Turismo Nacional. En 2014 logró el objetivo que le quedaba: se quedó con la copa del Turismo Carretera. Hoy, a punto de cumplir 32, Matías renueva sus metas. “Crecí en este ambiente pensando que iba a ser alguien que ganara carreras y campeonatos. Es la única manera en que me permito estar acá. No estoy para ganar plata y salir en el puesto 10”, asegura.

–Corrés en tres categorías diferentes. ¿Cómo te dividís para llevar tantos objetivos en paralelo?

–Es lo que me gusta hacer, tengo la suerte de correr en autos, combino mi pasión con mi trabajo. No es ninguna carga. Será así mientras lo disfrute y no me agote. ¿Cómo hago? Con orden, con buenos equipos y con el deseo que tengo como deportista, que me motiva a correr todos los fines de semana. Son 40 carreras al año, es duro, pero hay que estar mentalizado, creo que lo soportamos porque nos gusta, es una elección.

–Llevás más de 12 años como piloto profesional. ¿Sentís que la experiencia te cambió?

–La esencia y las ganas que tengo de correr en auto son las mismas, no cambió nada y es fundamental poner siempre un poquito más de uno. Todavía soy joven para esta actividad, pero maduré y aprendí mucho en lo técnico. Corro de otra manera también. El aprendizaje te hace conseguir resultados, estoy conforme conmigo mismo en ese sentido.
Quedan muchos años más: hay que transitar esta década y ver cómo llego a los 40, son muy importantes la preparación física, la alimentación, el descanso. Ya no tengo 20 años.

–El campeonato de TC tardó en llegar. ¿Te molestaba, te preocupaba, estabas alerta?

–Desde que debuté anduve bien. Ganar campeonatos siempre depende de un montón de cosas. Cuando no se da tenés que analizar por qué. Después de varios subcampeonatos logré ese título y lo combiné con el de Turismo Nacional. Gané, pero quiero ganar más. Mi ambición está intacta. El año pasado, por ejemplo, fui protagonista, peleé en todas las categorías pero no gané ninguna. Me quedó un sabor amargo porque sabés cómo es ganar, no lograrlo te pega mal, no terminé conforme.

–A veces te va bien, otras perdés. ¿Cómo trabajás la mente para no frustrarte ni estar demasiado eufórico?

–Soy bastante equilibrado. No festejo de manera desmedida un triunfo o un campeonato. Lo disfruto, lo exteriorizo, pero hasta ahí; no pasa a ser lo mejor del mundo. Soy calmo, cuando te va mal también hay que mantener un equilibrio. A lo largo de la carrera, el automovilismo te da más momentos ingratos que felices, así que no voy de un extremo al otro. Cuando pierdo soy analítico, entiendo que a veces uno puede no tener el rendimiento esperado porque son carreras de autos, es algo natural de la actividad.

–¿Sos muy autoexigente?

–No hay otra. Si no sos exigente y competitivo te ganan, y no me gusta que me ganen. No estoy en esta actividad sólo porque vivo de esto: estoy acá para destacarme, para ganar. Lo siento y vivo así para eso trabajo.

–Decís que tenés la suerte de combinar tu trabajo con la pasión. ¿Qué es lo que más te gusta de correr?

–Siempre fui muy competitivo en el deporte, desde que en el colegio corría 100 metros hasta que me desmayaba porque quería llegar primero. Después me subí al karting, conocí el automovilismo y realmente supe qué era lo que me gustaba, lo sentí en el momento. Les pedí a mis viejos que me apoyaran, que me dieran la posibilidad, y ellos me acompañaron.

–El automovilismo es un deporte popular, pero vos acostumbrás a salir con tus amigos, con tu novia, disfrutar la ciudad. ¿Te podés permitir llevar una vida “normal”?

–Sí, es así. La gente que sigue automovilismo me conoce pero siempre lo diferencio de los jugadores de fútbol, que son realmente conocidos. No es que no puedo caminar por la calle, me conoce una de cada 50 personas. Así que aprovecho eso para hacer vida común: me considero una persona muy responsable y madura para mi trabajo, pero a su vez, fuera de eso, necesito ser diferente. Me gusta salir con mis amigos, ir a un bar con mi novia, divertirme como cuando era más chico, la paso bien así. También juego al tenis, que sirve como descarga mental y dentro de todo es seguro para no lesionarse. Esas cosas me hacen muy bien a la cabeza, son un cable a tierra y no lo voy a perder nunca. Si no me descontracturo, si no hago cosas normales como cualquiera, el laburo me pasa factura.

–Ya fuiste campeón. ¿Cómo renovás tus metas, cómo te sorprendés con algo nuevo?

–Hoy estoy donde quiero. Es un techo porque corro en las categorías principales con los mejores equipos. Entonces tengo que disfrutar y hacer todo bien, no hay otra.

–El automovilismo es un deporte con muchos ídolos, de hecho recibiste el apoyo de varios de ellos. ¿Cómo ves esa fgura?

–Me llevo bien con eso. Creo que es algo que uno no puede planifcar. Tenés que ser tal cual lo sentís. Si el público te da afecto, te idolatra, bienvenido sea. Pero no es algo que uno pueda inventar porque a la larga se percibe cómo es cada uno. Soy como me ven. Tengo gente que me sigue y que se alegra cuando me va bien, a lo que le doy mucho valor y muchas gracias. Con mis colegas me llevo excelente también, siento que me gané mi lugar entre mis pares, tengo un reconocimiento, esa es la mejor satisfacción que tengo en este ambiente, este deporte. Soy consciente de que logré cosas lindas, hay que mirar hacia atrás para darle valor a eso que es difícil de lograr. 

  “Gané, pero quiero ganar más.”

Producción: Florencia Herrera

Agradecimientos: Christian Lacroix, Terán, Infinit, Cartier by Chronos, Oris by Chronos