Plata, oro, piedras preciosas y semipreciosas, cuero e incluso acrílico son los materiales característicos de esta marca local con proyección internacional que lleva el nombre y el sello distintivo de su creadora. Una nueva joyería de autor para mujeres sin miedo a brillar.

Apasionada por la moda, Isabel dejó un importante puesto en una multinacional y viajó a Londres para estudiar diseño en Saint Martins. Se perfeccionó en joyería y hoy lleva adelante una marca que se caracteriza por tener piezas únicas hechas a mano, con detalles de extrema sofisticación y originalidad que vende tanto en su boutique de la calle Alvear como en los locales de Wolf & Badger en Londres.

–¿Encontrás una relación entre tus diferentes profesiones?

–Sí, hay un hilo conductor. La moda siempre me encantó, y dedicarme al modelaje fue un poco por eso. Mientras tanto, estudiaba Comunicación Social y después entré en una compañía multinacional que me permitió viajar por todo el mundo. Me gustaba ver cómo estaba vestida la gente, interiorizarme y experimentarla en diferentes culturas, siempre estuve pendiente de lo último y sobre todo de las cosas locales, las más originales.

Eso tiene que ver con lo que soy hoy.

–¿Qué te atrapó de la joyería?

–En joyería no tengo que seguir la tendencia; hago cosas que considero más personales. Las piezas hablan mucho más de la personalidad que una prenda de ropa, que, a mi parecer, es muy uniforme. Con las joyas te podés distinguir más.

–De todas esas combinaciones que realizás en cada pieza, ¿cuál es la que más te gusta?

–La colección Art Déco, donde mezclo plata, cuero con pelo, madre perla y piedras semipreciosas con un estilo más conceptual y moderno que el art déco clásico. Es una cosa medio extraña pero a mí me encanta. También empecé a usar el acrílico, me gustó mucho la transparencia y cómo se lleva.

–¿Tenés algún criterio para combinar la joya con la vestimenta?

–Todo lo que diseño, lo diseño para mí. No sé si es una estrategia comercial muy buena, pero son cosas que yo me pongo y me pondría, tiene que ver con cómo me visto: muy monocolor, mucho blanco, negro y por ahí un color tónico, como un amarillo. Me gusta la ropa con líneas bastante puras, los cortes rígidos, las texturas. Cuando le sumás una joya a eso, cambia todo.

–¿Qué es lo que más se valora de una pieza? ¿La marca, la calidad?

–Lo que yo noto que más gusta son las cosas originales. Tengo una línea clásica de anillos, rubíes y brillantes, pero la realidad es que en eso hay mucha competencia porque lo hace todo el mundo. Los brazaletes con mezcla de cuero y acrílico llaman mucho la atención y considero que lo que más se valora es la originalidad, la sofisticación, lo distinto.

–¿Cuál es la joya que todas quieren?

–Creo que lo que más buscan las mujeres son los aros, es lo más versátil y fácil de llevar, no necesitás un tamaño determinado, como te pasa con los anillos, y para regalar es lo más sencillo. De mis colecciones, el collar de Art Déco es una pieza clave y los brazaletes de Noir.

 

–¿Te gusta armar un look barroco con tus joyas?

–La verdad es que no. Sería ideal porque me comprarían un montón de cosas (se ríe), pero si te ponés un buen collar, no te pongas aros, súmale algo muy sutil: un anillo, por ejemplo. Y si te ponés aros, los combinás con un buen brazalete, pero todo junto no.

–¿Cómo es Etérea, tu última colección?

–Su nombre la describe bastante. Es sutil, usé materiales como la alpaca y el acrílico, y los colores predominantes son blanco, negro y transparente. Es una colección de verano, compuesta por brazaletes y aros que acompañan muy bien el calor. El plateado queda buenísimo con la piel quemada, y las piezas son más etéreas que las de las colecciones anteriores, esta es un poco más fácil de llevar.

–¿Hay alguna pieza que nunca pase de moda?

–Soy fanática de los brazaletes grandotes, los vas a ver siempre en todas mis colecciones, en distintas versiones pero siempre están.

–¿Por qué elegiste Londres como punto de venta de tus joyas?

–Más allá de que viví y estudié ahí, me gusta mucho y voy muy seguido. Tiene una estética muy particular. Y, en cuanto a moda, es donde encontrás todo lo último y lo más atrevido. Me pareció que era uno de los lugares donde más iba a pegar lo que yo hacía. Estamos en Wolf & Badger, que tiene un local en el barrio Mayfair, otro en Notting Hill y venta online. Ellos hacen una curaduría de los diseñadores más modernos y avant garde, y para mí fue algo importante, nos abrió un montón de puertas, es un lugar muy conocido en el nicho aunque no es popular entre la gente que no labura en moda. A mí me sirvió mucho como vidriera.

–¿Creés que la cualidad que tienen las joyas es que son atemporales?

–Totalmente, si bien yo te contaba que en invierno hice algo con cuero con pelo y ahora tengo algo menos pesado de verano, el invierno que viene es lo mismo, no es que pasó de moda, en eso la joyería te da mucha facilidad.

 “EN JOYERÍA NO TENGO QUE SEGUIR LA TENDENCIA; HAGO COSAS QUE CONSIDERO MÁS PERSONALES. LAS PIEZAS HABLAN MUCHO MÁS DE LA PERSONALIDAD QUE UNA PRENDA DE ROPA.”